Agresiones y terrorismo

Coronel Juan Sánchez Rodríguez, Primer Investigador del Centro de Estudios Militares

Cuando la Revolución cubana triunfó, el primero de enero de 1959, en el país imperaba el subdesarrollo, el desempleo, la explotación, el hambre y la pobreza de amplios sectores de la población, así como el analfabetismo y la falta de servicios de salud. Existía una absoluta dependencia política y económica de Estados Unidos. Dominaba la corrupción administrativa, el fraude político y las prácticas de discriminación racial y de la mujer. La tiranía recién derrocada, mostraba una hoja de asesinatos, torturas, desapariciones, y la falta total de derechos humanos.

El pueblo emprendió transformaciones económicas, políticas y sociales para erradicar las injusticias acumuladas y construir una sociedad democrática, participativa, justa, humana, equitativa y solidaria. Pero la Revolución, desde su triunfo, ha sufrido la política de bloqueo económico, comercial y financiero de las sucesivas administraciones estadounidenses. A ello se suman agresiones armadas, campañas de prensa difamatorias y ataques terroristas.

El bloqueo, desde abril de 1960 tiene un objetivo definido: causar hambre, desesperación y el derrocamiento del Gobierno cubano. Desde su imposición, hasta mayo de 2008, el daño causado al pueblo cubano superaba los
93 000 millones de dólares. Por la devaluación del dólar y las fluctuaciones de su valor en este tiempo, dichas afectaciones equivaldrían a 224 600 millones de dólares. La Ley Torricelli (1992), la Helms-Burton (1996) y la de Ajuste Cubano (1966) son tres de las más conocidas y repudiables medidas; disposiciones que violan la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional.

Los cubanos también han padecido infiltraciones de espías y ataques piratas y a naves aéreas y marítimas, secuestros de aviones y embarcaciones, agresiones biológicas, radiales y televisivas. Se ha alentado la emigración ilegal y violenta, de planes de asesinato a sus principales dirigentes; así como sabotajes y actos terroristas. Ello ha causado víctimas y cuantiosos daños materiales. Todos promovidos, organizados, financiados o tolerados con impunidad por el gobierno de EE.UU.

Como resultado de 681 acciones terroristas y la invasión mercenaria a Playa Girón, probadas y documentadas, han perecido 3 478 mujeres, hombres y niños. Otros 2 099 han quedado discapacitados.

Entre noviembre de 1961 y octubre de 1962, agentes de la CIA y de la contrarrevolución, llevaron a cabo contra nuestro país unos 5 700 actos de guerra económica, sabotajes, operaciones psicológicas, atentados, alzamientos, secuestros de buques y aviones, ataques piratas, actividades de inteligencia, y organización de la subversión interna, como parte de la Operación Mangosta. El objetivo era ablandar a Cuba para una invasión, planificada para octubre de 1962, momento en el cual el mundo estuvo al borde de una confrontación nuclear, desatada por la Crisis de Octubre (de los Misiles, o del Caribe).

El reclutamiento, dirección, apoyo logístico y financiero y la utilización de mercenarios asalariados por parte del gobierno de Estados Unidos dentro del propio territorio cubano, han centrado la guerra y hostilidad contra la nación caribeña. Para los años fiscales 2007 y 2008, la administración Bush destinó 80 millones de dólares para operaciones públicas a fin de imponer un cambio de régimen. Más dinero ha canalizado para acciones encubiertas por parte de los servicios de inteligencia.

La política de hostilidad, bloqueo y agresiones de sucesivos gobiernos de Estados Unidos, ha obstruido el pleno disfrute de los derechos humanos y libertades fundamentales de los cubanos: derechos a la vida, a la paz, a la libre determinación y al desarrollo.

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