Médico, valiente… padre

Por capitán Marcia Rosa Lozano Cisneros / 19-06-2020

María Karla tiene ocho años de edad, le gusta el color rosado y sueña con ser bailarina, cantante…; aunque su padre no pierde las esperanzas de que en algún momento se incline hacia la medicina.

Es uno de los tantos pequeños que en este 2020 extrañó desfilar este 1º. de Mayo, no solo por quedarnos en casa, sino porque uno de sus mayores tesoros no estaba a su lado.

Este tercer domingo de junio será inolvidable para ella. Quizás tenga la satisfacción de poder despertar a su papá con un beso y de seguro algo escribirá en su diario. Así lo hará también cuando lo reciba, con el abrazo más largo y fuerte, ese día en que su progenitor Maikel Pons Lima llegue al hogar. Ahora debe cumplir con el protocolo indicado, y quién mejor que él para explicar con dulzura a María Karla y hacerla entender.

El capitán Pons Lima es uno de los integrantes del contingente Henry Reeve fue a Lombardía, Italia, para combatir la covid-19 y es, a su vez, el papá de esta pionera.

A sus 34 años de edad, es jefe de Sección de Epidemiología en la Unidad Central de Higiene y Epidemiología de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y se desempeñó como tal en la misión.

Junto al Mayor Omar Savón Pérez, también de esa especialidad, tuvo un rol protagónico en el constante afán para cumplir los protocolos de bioseguridad establecidos en el hospital de campaña de Crema.

Feliz regresó a la Patria con la satisfacción del deber cumplido, pues, a su salida de Italia todos los PCR de los colaboradores cubanos resultaron negativos, lo cual muestra la entrega y cuidado de nuestros héroes de batas blancas.

Este galeno, de mirada profunda, respuestas rápidas y precisas cuenta con sencillez que esta misión constituye para él una enseñanza enorme desde el punto de vista humano y profesional, ha sido la situación epidemiológica más compleja que ha enfrentado en sus cuatro años de experiencia como epidemiologo. “Al inicio no tenía la percepción real de esta gesta humanitaria y lo que ha significado para el pueblo italiano”.

Destaca Maikel que durante su estancia en Italia los miembros de la brigada compartieron “momentos alegres y tristes, porque somos una familia, tenemos un sentido de hermandad entre nosotros que nos hacen sentir de verdad lo que le suceda a otro compañero. Hemos tenido una transición humana muy linda, hasta convertirnos en hermanos”.

Los sentimientos más intensos afloran a través de la pantalla de mi celular cuando le hablo de la hija; un nudo aprieta su garganta y entonces revela el amuleto que lo acompañó y le dio fuerzas en el combate contra el coronavirus, tan lejos de Cuba.
A pocos días de la partida a Italia, su esposa lo sorprendió con un detalle que había capturado a escondidas de la pequeña. Un fragmento del diario de María Karla fue el saludo matutino de Maikel, convirtiéndose, además, en el fondo de pantalla de su móvil luego de calar en lo más profundo del corazón de este profesional.

El día del arribo a la Patria ahí también estaba ella, esperando al padre para extender sus brazos y apretarlo fuerte, así sintieron el breve abrazo desde la distancia. Maikel aún no logra describir con palabras ese momento, quizás la emoción ahogue su voz al recordar el recibimiento en las calles de La Lisa, donde la familia, vecinos… le dieron la bienvenida.

Numerosas son las vivencias que tiene para contar este joven, al colectivo del Hospital Militar Central Doctor Carlos J. Finlay, Orden Carlos J. Finlay; también a su mamá, familiares, a los amigos en el barrio La Coronela y al pilar fundamental de su vida y verdadera fuerza interna diaria: María Karla.

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