Banderas de solidaridad

Por Dunia Cardosa García / 04-05-2020

Los amaneceres, las noches y las madrugadas son en estos tiempos de la Covid- 19 jornadas en la que prevalece el trabajo de un pueblo. Cuánto valor se observa en la Cuba de Martí y Fidel; cuánto orgullo hemos experimentado los hijos de esta Isla por quienes a diario vencen el miedo, ellos inmortalizan al Apóstol: “Ayudar al que lo necesita no solo es parte del deber, sino de la felicidad”.

Inician los días en hogares, centros hospitalarios, instituciones del Estado, las Fuerzas Armadas Revolucionarias… con la misión de protegernos unos a otros, solo así resguardamos a los miles de profesionales de la salud y a hombres y mujeres de un país que han vencido en diferentes contextos molinos de vientos.

Y qué decir de los hijos, esos que son nuestras almas, tienen que convertir el estudio, desde el nuevo escenario, en versos de futuro. La grandeza patria se ha respirado más, su luz ha impactado en cientos de corazones de cercanas y lejanas latitudes del Orbe, entonces: “Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz”.

Son días de sacrificios, dolor, amor… pero en el ala de un colibrí se encuentra la esperanza y la utilidad de la virtud de todos. Desde nuestras trincheras seremos capaces de escribir la historia hermosa de padres e hijos.

Para algunas familias, este año 2020 significa decir adiós a un ser querido, pero también rememorar las hazañas de millones de cubanos, esos que no han dejado de estar unidos y como indica una de las estrofas del Himno Nacional: […] la Patria os contempla orgullosa.

Múltiples naciones se esfuerzan en descubrir una vacuna para frenar el contagio por la Covid-19, y hasta que ese día llegue hagamos banderas de solidaridad, derramemos poesías, esas que nacen de lo más profundo.

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