Otras maneras de aprender nuestra historia

Por primer teniente Dalia Isabel Giro López y teniente Maidelis Zambrano Rodríguez / 02-12-2018

Ellos acuden regularmente a este mismo sitio. Se apropian de un conocimiento que va más allá del aprendizaje individual, del saber puesto a la luz luego en clases, pues, tras adquirirlo, lo comparten en las escuelas para esparcir la verdad histórica.

Son estudiantes de las secundarias básicas aledañas a la Gran Unidad de Tanques de la Gloria Combativa Rescate de Sanguily, Orden Antonio Maceo, los que integran los círculos de interés de historia de Cuba organizados por la unidad como parte de un proyecto inaugurado en el año 2015.

Niel Sarmiento Salgado, responsable de la Sala de historia del centro refiere que a través de este espacio y de la técnica blindada expuesta, las jóvenes generaciones conocen los acontecimientos relacionados con la entidad y su papel en diferentes momentos de nuestro proceso revolucionario.

De ellos son testigos Wendy García Gamboa y Thalía Matos, alumnos de noveno grado de la escuela República Popular de Angola. Ellas integran los círculos de interés desde que ingresaron a este nivel de enseñanza, tiempo suficiente para asegurar que lo asimilado aquí, les es muy útil en la docencia.

“Pero además —comenta Wendy, cuando pioneros de menor edad visitan el centro, nosotras les explicamos, los pasamos por las diferentes salas y eso nos ayuda, incluso, a afianzar mucho más lo que sabemos, a ampliarlo, porque de la interacción y hasta de las preguntas nos enriquecemos”.

Sin embargo, luego de las ya incontables visitas a la unidad Thalía Matos ha comprendido que “aquí no todo tiene que ver con armas y entrenamientos, sino que es un escenario incomparable para conocer la historia porque aguarda sucesos en sí mismo y eso es una manera diferente de aprenderla”.

La Gran Unidad de Tanques sorprende por el contenido que arraigan sus alrededores, los que llevan algún tiempo como soldados percibieron desde el inicio que este era un lugar especial para su tránsito por el Servicio Militar Activo (SMA), y ahora, pasados unos meses, aprecian de otra forma el sitio del que forman parte, aún, tras irse.

“El objetivo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, es, además de prepararnos militarmente fortalecer nuestras convicciones patrióticas y revolucionarias. En esta unidad es imposible no cumplir esa meta —asegura el joven Jorge Enrique Romero Quesada.

“Mi estancia aquí me ha permitido adquirir habilidades como Artillero de Tanque, conocimiento militar que ya tengo incorporado para cuando lo necesite, pero de manera general conocemos la historia que rodea al centro desde su fundación, hasta las actividades y figuras que más se destacaron en él”.

Lograr este aprendizaje no se limite solo a quienes integran la unidad sino también que se extienda a estudiantes de las escuelas cercanas, como las bisoñas Wendy y Thalía, sorprendió al soldado Manuel Fajardo Lisa quién cumple, hace veintiún meses, el servicio aquí.

“Me parece muy bien, en el caso de los varones, sobre todo, ya que estos pasarán el SMA y es bueno socializarlos con este medio. En un futuro van a ejercer esta tarea y deben hacerlo con responsabilidad. En el caso de las féminas es muy productivo porque las ayuda a familiarizarse con la preparación militar y saber si tendrán luego inclinación hacia ella.

Los detalles que atesora la Gran Unidad de Tanques y el constante intercambio de los jóvenes con ellos, deviene fuente viva para que todas las generaciones se nutran de la historia palpándola y conviviendo con ella.

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