Cuando el mar florece

Por teniente Brenda de la Caridad Barranco Borroto / 03-11-2018

La cita tiene lugar en la Plaza de la Revolución José Martí de La Habana desde 1960. Constituye un espacio de reencuentro con la historia para homenajear al Señor de la Vanguardia. En este día resulta cotidiano el cúmulo de personas, saludos y el aroma a flores en el viento bajo el sol de la tarde.

El toque de Atiendan Todos, ejecutado por la Banda de Música del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, hace cesar los comentarios y ocupamos nuestro lugar junto a la multitud. Entonces lee las palabras centrales del acto Arián Manzano Lafargue, alumno de duodécimo grado de la Escuela Militar Camilo Cienfuegos de Arroyo Arenas.

De inmediato recordé mi etapa de camilita y el orgullo inmenso de haber llevado ese nombre como retoño del héroe del sombrero alón, pues el Comandante en Jefe expresó: “En el pueblo hay muchos Camilo”.

En nuestra patria se cultiva cada 28 de octubre la tradición de llevar flores al sitio de perpetuo descanso de Camilo Cienfuegos Gorriarán. Por eso, estudiantes de todas las enseñanzas junto al pueblo, reafirman ese día que el legado del eterno joven nos acompaña, y es ahí donde radica su inmortalidad.

Cuba no olvida su humildad y sonrisa, así como su forma de ser y ganar el respeto de todos. La lucha revolucionaria lo hizo gigante.

Acompañados del redoblante de la banda militar marchamos en dirección al malecón habanero para homenajear al Héroe de Yaguajay. Las olas arrastraban las ofrendas hacia aguas más profundas. Cerca de allí los tripulantes de un barco inmortalizaban con fotos el día que el mar florece.

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