Incansable

Por coronel (r) René González Barrio / 29-10-2018

El legendario comandante guerrillero Camilo Cienfuegos Gorriarán mantuvo su indetenible accionar, una vez derrotada la dictadura de Fulgencio Batista. Fiel a Fidel y consciente de que la verdadera Revolución comenzaba a partir del Primero de Enero de 1959, Camilo se convirtió en un importante factor de unidad, pedagogía y modelo de hombre nuevo.

Para él, la nueva época era de educación, construcción, creación y orden. El invicto militar se transformaría en un infatigable hombre de Estado, y uno de los líderes más inspiradores del pueblo cubano. Un breve bosquejo a algunas de sus actividades en los primeros 10 meses de 1959, nos muestra su estatura ética y moral.

Tras recibir la orden de Fidel de ocupar el Campamento Militar de Columbia, el día 2 de enero asumió el mando y dispuso los detalles para recibir al líder de la Revolución. Desde ese instante, se dedicó a la depuración del viejo ejército y la organización del que nacía tras la victoria rebelde.

El día 7 de enero, a través de la revista Bohemia escribió un comunicado al pueblo de Cuba preparándolo para los nuevos tiempos y haciendo un llamado “[…] a todos los cubanos con lazos indivisibles, para marchar todos unidos, puesta la mirada en el futuro y los intereses patrios”. Al día siguiente, recibió a Fidel y su Caravana de la Libertad y con él, entró a la capital.

Ese mismo día declaraba Camilo al periódico Revolución, la necesidad de reorganizar las fuerzas armadas con hombres que no fueron cómplices de la tiranía. Su presencia junto a Fidel en los momentos iniciales del triunfo, fue esencial para lograr el orden e imponer la autoridad, administrar justicia e impedir venganzas. Muestra de ello fue su convocatoria, a través de Bohemia, a respaldar la Operación Verdad y asistir a la concentración frente al Palacio Presidencial.

El 21 de enero Camilo fue nombrado jefe de Estado Mayor del Ejército Rebelde, encargándose de su reestructuración y adiestramiento. Desde entonces, prestó especial atención a la educación de los soldados y la preparación del personal. El 9 de febrero, en un discurso en el teatro de Ciudad Libertad, habló a los presentes de la importancia de la superación escolar dentro de las fuerzas armadas. Dos días después, recibía a 200 maestros voluntarios para dar clases a los soldados.

Paralelamente a la educación, organizó los servicios médicos a aquellas tropas, incluido el chequeo de la visión con un equipo de especialistas de la entonces Liga Contra la Ceguera.

El 18 de febrero Camilo disolvió el Buró de Represión de Actividades Comunistas. Cuatro días después, la revista Bohemia publicaba una importante entrevista bajo el título de “7 preguntas fundamentales al Comandante Camilo Cienfuegos”. En ella declaraba, en una lección de civismo y ética: “[…] aquí no hace falta más arma que la Constitución.” Ese mismo mes visitaría Nueva York en un viaje de amistad para promover el turismo estadounidense en Cuba.

En marzo, dirigió la demolición del Campamento Militar de Columbia, para construir allí viviendas económicas, centros escolares, e instituciones sociales. El 16, como impulsor de la Operación Martí, comenzaron unas clases de alfabetización de ocho semanas para 450 soldados rebeldes. Un día después, inauguraba el primer curso de Aplicación para oficiales del Ejército Revolucionario.

Predicando con el ejemplo personal, en reunión de jefes del Ejército Rebelde relacionada con medidas sobre la reorganización de las fuerzas armadas, los convocó a donar parte de sus salarios a la Reforma Agraria. Entre otras múltiples tareas, el 28 de marzo dirigió el adiestramiento a soldados rebeldes en la vigilancia de carreteras y servicio de motorizada.

Abril lo comenzaría coordinando con el director de Deportes, capitán Felipe Guerra Matos, los proyectos del Ejército en materia deportiva, solicitándole su cooperación. El 14, inauguraría el Campeonato de béisbol internacional Triple A entre los equipos Toronto y Cubans. Amante de esta disciplina se unió al equipo cubano y jugó en un partido. Al finalizar el mes visitó su escuela primaria, donde explicó a niños y profesores el empeño del Gobierno revolucionario de erradicar el analfabetismo.

En mayo, a partir de la firma de la Primera Ley de Reforma Agraria, Camilo desplegó una vasta labor de apoyo y aplicación de esta, que lo llevó a recorrer varios puntos de la Isla. Ese mes, convocó a cursos de Superación para policías rurales en Ciudad Libertad.

El 2 de junio sirvió como testigo en la boda del comandante Ernesto Che Guevara y Aleida March. Sucesivamente, asistió a las concentraciones campesinas en Báez, Santiago de Cuba y Sagua la Grande, visitó escuelas en La Habana, donde habló a los niños, y participó en el teatro Riviera en el estreno del documental Esta tierra nuestra, realizado por la Sección de Cine de la Dirección de Cultura del Ejército Rebelde, y dirigido por Tomás Gutiérrez Alea. La cinta mostraba la difícil situación del campesinado antes del triunfo de la Revolución.

En julio, acompañó a Fidel en la visita al Central Dos Rosas, en Matanzas. Allí ofreció un discurso. También hablaría al pueblo en la Universidad de Cienfuegos, en el programa televisivo Ante la prensa, en los poblados de Báez y Güira de Melena, y en Juan Francisco, Yaguajay, de donde partió hacia La Habana al frente de una fuerza de caballería, para llegar el 26 de Julio, aniversario del Asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes.

Para todos los cubanos es recordado el 24 de julio. En un juego de béisbol en el estadio del Cerro, Camilo, que jugaría con el equipo de la Policía Militar, cambió su uniforme por el del equipo Barbudos, donde jugaba Fidel. “Contra Fidel, ni en la pelota”, quedaría patentizado para siempre como símbolo de lealtad. Los fondos recaudados por el juego fueron destinados a la Reforma Agraria.

El 6 de agosto, tomó parte activa en el programa de recogida de niños mendigos. El 13, llegó a Trinidad y participó junto a Fidel en las operaciones que lograron aplastar el intento contrarrevolucionario trujillista-batistiano. El 16, rindió homenaje al líder ortodoxo Eduardo Chibás ante su tumba en el cementerio de Colón, y los días 26 y 27, inauguraría, junto al presidente Osvaldo Dorticós, 56 escuelas en La Habana. Cerró el mes, ordenando una auditoría general del Ejército Rebelde.

Hizo entrega oficial al Ministerio de Educación del Campamento Militar Ciudad Libertad (Columbia) el 14 de septiembre, para ser convertido en escuela. Mes intenso, viajó a Ciego de Ávila y Las Villas; clausuró el 22 la Escuela de Aplicación de Oficiales en Ciudad Libertad, y un día después, en el Castillo de Atarés, como medida profiláctica y educativa, se reunió con más de cuatrocientos presos que andaban con uniformes del Ejército por las calles de La Habana.

Octubre lo comenzó Camilo cuando inauguró, el día 5, el Curso de Superación del Cuerpo de Señales del Ejército. El 7 viajó al central Narcisa en Las Villas, donde ofreció un discurso. El 21 partió a Camagüey cumpliendo órdenes del Comandante en Jefe Fidel y eliminó la intentona contrarrevolucionaria del comandante Hubert Matos. Ese mismo día, en estremecedor discurso, habló a los amotinados, la mayoría de ellos confundidos por la demagogia del traidor.

El 26 de octubre, Camilo se dirigió a su pueblo por última vez, en una alocución frente al Palacio Presidencial, en protesta por ametrallamientos aéreos en la capital. Ese mismo día el incansable Camilo viajó y regresó de Camagüey, como lo hizo el fatídico día 28, en que desapareció físicamente en un accidente aéreo, cuando retornaba a La Habana.

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