Necesidad de prevenir en Cuba los efectos Meteoro-trópicos

Por Luis B. Lecha Estela / 02-10-2018

El pueblo cubano está protegido contra los impactos de los desastres naturales por el efectivo trabajo coordinado del Sistema Nacional de la Defensa Civil (SNDC), el cual se ha perfeccionado desde sus orígenes hasta el presente. Precisamente, el propio progreso del SNDC implica la identificación y estudio de nuevos peligros con capacidad para afectar la calidad de vida de la población, estableciendo el análisis de riesgo correspondiente para valorar la necesidad y conveniencia de su enfrentamiento como parte del desarrollo endógeno del sistema.

En este sentido, en los últimos años se ha puesto en evidencia que debido a la propia actividad del hombre, han ocurrido cambios significativos en el clima mundial, cuyos efectos son visibles en diferentes esferas socioeconómicas del mundo moderno.

Entre los procesos y condiciones meteorológicas que están aumentando su frecuencia y tienen la capacidad de dañar a la población se encuentran las olas de calor, que no originan una situación de desastre, pero sí afectan al hombre, incluyendo el aumento de la mortalidad diaria.

A los efectos provocados por las condiciones meteorológicas adversas se les denomina meteoro-trópicos, mientras que a las crisis de salud que estos producen se les llama reacción meteoro-patológica o respuesta biotrópica de los individuos afectados.

¿Se observan olas de calor en Cuba?

Entre las consecuencias observadas de la variabilidad del clima en Cuba se encuentra el aumento progresivo de la temperatura media del aire, aproximadamente a razón de 0.6°C cada 10 años. Esta tendencia del régimen térmico del aire tiene resultados notables para el bienestar de las personas. Al disminuir los períodos térmicos confortables, la ciudadanía experimenta un mayor estrés por calor y se afecta la ejecución de actividades al aire libre, aumenta la demanda de energía eléctrica y muchas actividades agropecuarias disminuyen sus rendimientos productivos en la época más cálida del año.

Pero lo más importante es que según investigaciones recientes, en el país están ocurriendo episodios de olas de calor, algunas con impactos en la salud de la población (Lecha et. al., 2015) como sucedió en el verano del 2009 y sucesivamente en 2014 y 2015. Al estudiar la relación entre la temperatura media del aire en la provincia de Villa Clara, en el bimestre julio-agosto desde el año 2001 hasta el 2014 y el comportamiento de los datos diarios sincrónicos de mortalidad general de toda la provincia, fue posible identificar en distintos años del presente siglo XXI, varios períodos de días consecutivos con temperaturas extremas del aire notablemente altas, en los cuales hubo también una mortalidad en exceso.

El análisis estadístico exploratorio de los datos permitió establecer relaciones preliminares relevantes entre la mortalidad general y el comportamiento del régimen térmico extremo para las sumas acumuladas de temperatura en cinco y siete días consecutivos, pero no se trata de relaciones lineales.

Como se observa en los diagramas de la Fig. 1, el com-portamiento de la mortalidad general se representa en el eje Z, la temperatura mínima en el eje X y la máxima en el eje Y. Es evidente la típica forma de V o U que toma la superficie que refleja la mortalidad en el diagrama 3D, especialmente por el comportamiento de la temperatura máxima, lo cual resulta consistente con los efectos referidos en otros estudios similares (Paldy et. al., 2005).

En consecuencia con lo anterior, se aplicó un filtro combinado a la base de datos provincial existente desde el año 2001 hasta el 2014 en busca de los episodios sincrónicos de cinco y siete días sucesivos, con sumas de las temperaturas extremas por encima del 90 percentil acompañados de mortalidad en exceso. Como conclusión de dicho procedimiento se identificaron varios epi-sodios que cumplen con la definición de ola de calor.

De 2001 a 2014 la mortalidad en exceso asociada a períodos de intenso estrés térmico fue de 1 181 personas para los episodios de cinco días y de 1 731 fallecidos para siete días, siendo notable la ola de calor del año 2009 con dos episodios bien definidos entre los días 12 y 23 de julio y después entre el 2 y 8 de agosto de 2009. El primero arrojó una mortalidad total de 1 914 fallecidos, de ellos 138 en exceso, y el segundo tuvo una mortalidad total de 1 220 personas, de ellas 47 consideradas en exceso. (Fig. 2.)

Las cifras de mortalidad general y en exceso antes expuestas son solamente para la provincia de Villa Clara. Entonces el impacto total en todo el país asociado a estos episodios de intenso estrés térmico durante el pleno verano puede ser considerable y requiere de atención inmediata, en función de diseñar y adoptar las medidas preventivas y de mitigación que sean oportunas.

Otro efecto muy interesante de este estudio se obtuvo cuando se realizó una búsqueda retrospectiva hasta 1965 de la ocurrencia de condiciones del régimen térmico similares a las descritas anteriormente. Como se observa en la Fig. 3, no se encontraron eventos similares antes de 1985; fueron poco frecuentes y débi-les los ocurridos desde 1986 hasta el 2005; aunque su frecuencia e intensidad crecen rápido desde 2006 hasta el presente.

Como parte del propio perfeccionamiento del Sistema Nacional de la Defensa Civil, es conveniente agregar a los peligros actualmente reconocidos como causas de desastre, otros fenómenos y condiciones meteorológicas con la capacidad de afectar de forma significativa la salud, bienestar y calidad de vida de la población cubana, especialmente la ocurrencia de episodios de calor muy intenso.

En la actualidad los efectos asociados a las olas de calor influyen sobre la salud del cubano de forma mucho más notable que otros peligros ya contemplados por el SNDC, por lo que se requiere del análisis de las causas y condiciones existentes que justifican su inclusión en las acciones preventivas del SNDC, pero aportará resultados muy novedosos y de gran valor práctico en el proceso de enfrentamiento a los impactos potenciales del clima y el tiempo sobre el hombre.

Referencias:

Lecha, L., D.M. García y E. Carvajal: ¿Ocurren olas de calor en Cuba?, en Resúmenes del XV Encuentro Latinoamericano de Geógrafos, La Habana, Cuba, 2015.

Paldy, A., J. Bobvo, A. Vámos, R.S. Kovats y S. Hajat (2005). “The effects of temperature and heat wave on daily mortality in Budapest, Hungary, 1970-2000”, en Extreme weather events and public health responses, Springer Pub., pp. 99-108.

Enlaces directos