Los héroes de Lucha Contra Bandidos: ni olvidados ni muertos

Por Yirenia Ferrer Ysern / 10-09-2018

Urge que las nuevas generaciones conozcan los cimientos de la Revolución Cubana. Mas, en ocasiones se torna difícil hablar o razonar sobre un hecho plasmado en un libro de historia, cuando quienes escuchan están ya muy alejados en tiempo y espacio de los eventos narrados.

Por ello aplaudo a maestros y familiares que redescubren otras maneras de contar la historia y ayudan a que niños, jóvenes y la población en general aprendan y se sientan incentivados a investigar mucho más.

En estos días se habla de cuando Fidel decide acabar con todo movimiento contrarrevolucionario en la región del Escambray, cadena montañosa ubicada en la entonces provincia de Las Villas, con una incursión masiva de tropas. Esta operación se conoce como la Limpia del Escambray y constituyó la mayor ofensiva en la Lucha Contra Bandidos (LCB), acontecimiento ocurrido en Cuba desde 1960 a 1965.

Para enfrentar las acciones terroristas de dichas bandas armadas por la Agencia Central de Inteligencia (por sus siglas en Ingles CIA), se aunaron las Fuerzas Armadas Revolucionarias, el Ministerio del Interior (Minint) y el pueblo de Cuba integrado en las Milicias Nacionales Revolucionarias.

En el surgimiento de las bandas en la zona se ubican dos etapas fundamentales. La primera se inicia desde julio de 1960 hasta abril de 1961. Estaban formados por delincuentes, prófugos de la justicia, antiguos miembros de los cuerpos represivos de la tiranía, que huyendo de la justicia y sin tener un objetivo político definido se internan en el Escambray.

La segunda se extiende desde abril de 1961 hasta julio de 1965. En este período sus principales cabecillas eran antiguos miembros del Ejército Rebelde, resentidos y afectados en sus intereses personales y estimulados por un programa de lucha elaborado por los EE. UU.

Estos hechos han encontrado en la cultura de la nación un espacio para difundir la historia de manera diferente y amena a través de la realización de obras literarias y cinematográficas, muchas testimoniales, otras de ficción, basadas en el momento histórico.

Textos como LCB tropa de Tomassevich de José Ángel Gárciga Blanco, publicado por la Casa Editorial Verde Olivo en 2002, El Caballo de Mayaguara, de Olvaldo Navarro, producido por la Editora Política en 1987 y Bandidismo: Derrota de la CIA en Cuba de Pedro Etcheverry y Santiago Gutiérrez, divulgado por la Editorial Capitán San Luis, constituyen un aporte certero a fin de dar a conocer muchos de dichos acontecimientos y resultan libros de consulta para aprender sobre esta parte de nuestra historia.

De acuerdo con las investigaciones realizadas por los autores del último texto mencionado se afirma que 214 personas fueron asesinadas por los alzados, como popularmente se les conocía. Conmueve la cifra de sesenta y tres campesinos y trabajadores agrícolas, trece niños, así como nueve maestros voluntarios, brigadistas y colaboradores de la Campaña de Alfabetización.

Etcheverry y Gutiérrez calculan que las bajas de las fuerzas revolucionarias que lucharon contra las bandas fueron de alrededor de quinientos noventa, con centenares de heridos y unos doscientos cincuenta incapacitados de por vida.

La lucha contra el bandidismo mereció la participación, en total, de más de cien mil efectivos de las Milicias Nacionales Revolucionarias y las Fuerzas Armadas Revolucionarias, sumando todas las fuerzas que formaron parte de la LCB a lo largo de los seis años de combate.

Las acciones de valentía y sacrificio de estos hombres y mujeres se evidencian también en el cine y la televisión cubanos. Muchos recordarán la película El hombre de Maisinicú (1973), dirigida por el cineasta Manuel Pérez Paredes. El filme cuenta la historia de Alberto Delgado, agente de la Seguridad del Estado de Cuba infiltrado entre las bandas mercenarias, quien fuera finalmente asesinado tras cumplir riesgosas misiones.

También se rememora la cinta El Brigadista de 1977, dirigida por Octavio Cortázar. Trata sobre la Campaña de Alfabetización y refleja el asesinato de un maestro por una banda de contrarrevolucionarios, digno homenaje a Conrado Benítez y su alumno Heliodoro Rodríguez, el 5 de enero de 1961 por la banda de Osvaldo Ramírez. Aunque no resulta una biografía, la puesta en escena sí reflejó cómo mientras se desarrollaba dicha campaña en el país, la CIA infiltraba agentes y utilizaba todos los recursos para destruir el insipiente proceso revolucionario.

Recientemente, el público cubano disfrutó con creces la serie LCB: La otra guerra de 2017. Una interesante propuesta de ficción Alberto Luberta Martínez, en la cual a lo largo de 15 capítulos, recreó anécdotas enmarcadas en acontecimientos ocurridos entre enero de 1961 y octubre de 1962, durante la Lucha Contra Bandidos en Cuba.

Poco a poco irán desapareciendo las personas involucradas en estas acciones. Sin embargo, lo que sí sería imperdonable es olvidar los hechos como estos que demostraron la unidad del pueblo cubano.

Como señalara Fidel en su intervención del 26 de julio de 1965, “hay que decir que ni un solo asesinato quedó impune; hay que decir que ninguno de aquellos malhechores que ultimaron a brigadistas, a maestros, a obreros, a campesinos, logró escapar; hay que decir que la ley y la justicia cayeron sobre los culpables. Pero la erradicación de esas bandas no se hizo sin sacrificios”.

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