Vindicación de la Revolución Sandinista

Por: José Ramón Rodríguez Ruiz / 23-07-2018

Haciendo una búsqueda de información sobre la desestabilización que se promueve hoy en las calles de Nicaragua, hallamos un artículo –publicado en febrero de 2015– en The Washington Post bajo el título: “De Nicaragua a la Primavera Árabe, sembrando semillas de una contrarrevolución”,1 cuyo contenido vale la pena analizar a la luz de los acontecimientos actuales.

Al leer las palabras “Nicaragua” y “contrarrevolución” en el título del mencionado artículo, mis primeras reacciones fueron de sorpresa y beneplácito ¿Acaso la gran prensa de EE.UU., dedicaría uno de sus espacios a las agresiones que ha enfrentado el pueblo sandinista y que aún se traman contra la voluntad de pueblo que dirige Daniel Ortega?

La esperanza fue efímera. Ante nuestros ojos se presentaba un texto cargado de mentiras y desaciertos históricos.

Aludía el Post a la conmemoración de un nuevo aniversario de “las elecciones libres mediante las cuales el pueblo nicaragüense expulsó a los sandinistas marxistas del poder luego de 12 años de revolución, guerra y pobreza.

“Fue parte de una revolución democrática global –continuaba el artículo– el dramático punto álgido que vino con la caída del muro de Berlín en noviembre de 1989.

“Hoy, sin embargo –se quejaba el articulista– Nicaragua está bajo las reglas de los sandinistas […] la democracia allí continúa debilitada por las tendencias autoritarias del presidente y los esfuerzos de subvertir la constitución para su beneficio político”.

The Washington Post agredía la verdad histórica al llamar “elecciones libres” y “proceso revolucionario” a la guerra sucia que la CIA y las Fuerzas Especiales de EE. UU. lanzaron contra Nicaragua a finales de la década de los años ochenta. No lo afirmamos desde Cuba, lo han dicho sus propios ejecutores. Si el Post hubiera consultado los manuales de campaña de su país sobre la Guerra No Convencional o las publicaciones especializadas del Comando de Operaciones Especiales, se habría percatado de que sus propios coterráneos le desmienten.

Un artículo2 de la revista estadounidense especializada en temas de operaciones especiales Special Warfare del año 2006 señala lo siguiente: “Las campañas encubiertas en Nicaragua y Afganistán durante la década de los ochenta permanecen como uno de los mayores esfuerzos encubiertos jamás desarrollados por EE. UU. Quizás las lecciones más significativas del apoyo a los ‘Contras’ en Nicaragua, fue que un movimiento de resistencia no puede ser fabricado si el potencial para ello no existe previamente”.

Tampoco consultó el articulista del Post a sus propios tanques pensantes sobre este tema. Quizás habría hallado un estudio3 de la RAND Corporation elaborado a solicitud del Pentágono en 1990, que en sus páginas señala: “los esfuerzos de EE. UU. para asistir a los Contras en Nicaragua fueron obviamente dificultados por la falta de experiencia en cómo organizar efectivamente y desarrollar una insurgencia. Los EE. UU. erraron particularmente en estructurar a los Contras como una fuerza de incursión convencional que dependía profundamente del apoyo exterior”.

La propia revista Special Warfare, en el artículo citado se refiere a los “Contras” como “mercenarios erigidos artificialmente que intentaron hacerse pasar por luchadores por la libertad en un área en que no tenían el apoyo local”.

Pero si los ejemplos anteriores no bastaran, el Post ignoró el que para ese entonces constituía el más reciente documento doctrinal de EE. UU. sobre la Guerra No Convencional. En las páginas de la vigente Publicación de Técnicas del Ejército 3-05.1 se incluye como “ejemplo selecto de actividades de Guerra no Convencional patrocinadas por EE. UU.” el caso de Nicaragua. Allí se señala: “EE. UU. tuvo éxito –aunque limitado y temporal– en coaccionar e interrumpir las actividades del Gobierno sandinista que buscaban fomentar y apoyar las actividades revolucionarias en toda América Central, mediante una actividad guerrillera parecida a la Guerra No Convencional”.

Después de leer lo anterior, no caben dudas de lo desenfocado y errado del discurso del citado artículo. Pero el tema no es tan simple como un trabajo periodístico aislado. EE. UU. de veras pretende hacer creer que los procesos de retroceso histórico que experimentaron varias naciones a finales de la década de los ochenta y comienzos de la siguiente del pasado siglo, pueden signarse bajo el carácter de verdaderas revoluciones.

Con ese término pretende definir también a las revueltas y disturbios que bajo los preceptos de la Guerra No Convencional ha promovido en naciones del tercer mundo. La caída del muro de Berlín no fue el “punto álgido de la revolución democrática global” como señala el diario estadounidense; se trató del éxito parcial de una estrategia que EE. UU. vinculó a su seguridad nacional en 1987 y que bajo la administración Reagan se orientó a la derrota de los movimientos de liberación nacional que habían tenido lugar y todavía ardían en varias naciones; el aislamiento de la URSS y la obstaculización del avance de la ideología marxista-leninista, así como la agresión contra las naciones socialistas4.

A ese inicuo plan sobrevivió la Revolución Cubana, ejemplo y amiga de la Revolución Sandinista que el diario estadounidense atacó en 2015 y atacan hoy los medios imperialistas, en un concierto mediático que busca legitimar la misma estrategia subversiva aplicada en los ochenta, ahora perfilada con las redes sociales y las ONG yanquis, pero cuya finalidad agresiva se demuestra al observar cómo la cifra de muertos asciende exponencialmente en las calles de Nicaragua, para beneplácito de los instigadores.

Les molesta que Nicaragua tenga su propio canal; les aterra la integración; el socialismo; la unidad de América, y vuelven entonces a los métodos de siempre: la contrarrevolución contra las revoluciones. Pongamos en su lugar las cosas que la prensa yanqui y sus acólitos pretenden desvirtuar. Vamos a combatir junto al pueblo de Nicaragua, como ya lo hicimos antes, con la verdad.

Referencias

1. http://www.washingtonpost.com/opinions/from-nicaragua-to-the-arab-spring-sowing-seeds-of-a-counterrevolution/2015/02/25/ca0a3080-bd0e-11e4-b274-e5209a3bc9a9_story.html


2. “Understanding Unconventional Warfare and U.S. Army Special Forces” por el teniente coronel Mark Grdovic en http://static.dvidshub.net/media/pubs/pdf_8240.pdf


3. “The Army’s Role in Counter Insurgency and Insurgency” en http://www.rand.org/content/dam/rand/pubs/reports/2006/R3947.pdf


4. Ver artículo “Presos políticos: una mentira más” por José Ramón Rodríguez Ruiz en Cubadefensa 20/01/2015, en lo referente a la Estrategia de Seguridad Nacional de EE. UU. 1987, disponible en: www.cubadefensa.cu/?q=node/3046

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