Efectivas y oportunas

Por teniente coronel Javier Vizcay Gómez / 21-05-2018

Las comunicaciones constituyen un aseguramiento importante en el proceso de reducción de desastres, las cuales deben estar integradas a cada etapa del ciclo y se caracterizan por su racionalidad.

El carácter socialista de la Revolución y la legislación vigente aseguran que todas las potencialidades de comunicaciones existentes en un territorio contribuyan al cumplimiento de la señalada tarea. Este principio de funcionamiento constituye la principal fortaleza, pues en la medida que se desarrolla el sistema de comunicaciones del país, avanza el que asegura el Sistema de Defensa Civil.

Los riesgos de interrupción de las comunicaciones son la probabilidad de que estas se pierdan con algún puesto (punto) de dirección o comunidad; se destruya un centro o instalación de comunicaciones; colapsen los soportes (cables, fibra óptica, microondas, puntos repetidores y/o servidores); se interrumpan las trasmisiones de radio o televisión, las comunicaciones satelitales por radio y la telefonía celular; se prolongue en el tiempo la falla del servicio electroenergético; las fuerzas de respuesta y las reservas de medios no puedan llegar al lugar de la afectación y las condiciones climatológicas no permitan que pueda laborar el personal de comunicaciones.

Organización de las comunicaciones del Sistema de Defensa Civil

En la etapa de prevención, se crea un sistema de comunicaciones que garantice el aviso oportuno, se organiza una red de comunicaciones por todas las vías existentes en los territorios, además se cuenta con los medios de todas las entidades económicas. De igual forma, es necesario vitalizar las instalaciones, los equipos y los sistemas de antenas de los trasmisores de radio y televisión, localizar y reducir las zonas de silencio, así como desarrollar los medios de difusión en las comunidades.

También el empleo de estaciones satelitales para la re¬cepción de los canales nacionales de radio y televisión es una medida para lograr una eficaz información a la población que pueda quedar incomunicada. La organización del correo por enlaces, el uso de los radioaficionados, los colombófilos… garantizarán el intercambio de esta.

En la etapa de preparativos, se aseguran las comunicaciones en los Centros de Gestión para la Reducción de Riesgos (CGRR) y en los sistemas de alerta temprana. En los CGRR es importante disponer de computadoras para captar, almacenar y tributar la información precisa para el trabajo del Sistema de Defensa Civil. Además, se firman convenios con entidades del territorio y se elaboran y editan las guías telefónicas, correo electrónico, indicativos de radio y frecuencias de trabajo. Resulta esencial designar el personal y los medios de apoyo en cada lugar (radioaficionados, estaciones de correo, entre otros) y la preparación diferenciada de este.

En la etapa de respuesta, el principio básico de organización de las comunicaciones es garantizar que bajo ninguna circunstancia se pierdan las comunicaciones entre los centros de dirección y las comunidades.

Para ello es preciso establecer comunicaciones redundantes entre los lugares utilizando diferentes soportes, líneas físicas y radiocomunicaciones en distintas bandas de frecuencia, previendo canales de trabajo sin emplear puntos repetidores.

También garantizar no menos de tres alternativas de energía eléctrica: red industrial, grupos electrógenos, baterías, paneles solares…, así como restringir al mínimo el empleo de los equipos que requieren baterías para economizar la carga de estas.

El escalonamiento de las comunicaciones, sin renunciar a que el sistema tenga el mayor alcance posible, garantizará el uso racional de los recursos priorizando las comunicaciones de la nación con todas las provincias, las de cada provincia con sus municipios, las de cada municipio con sus zonas de defensa y las de cada zona con sus comunidades.

En cada fase de la respuesta, se deben adoptar las medidas siguientes:

Fase informativa

—Activar las comunicaciones telefónicas en los centros y puestos de dirección.

—Recepcionar e instalar los equipos convenidos con otras entidades.

—Cargar baterías.

—Revisar los grupos electrógenos y su reserva de combustible, además de los sistemas de antenas y rutas aéreas de los servicios vitales.

—Avisar a todo el personal de apoyo para que ocupe su puesto de trabajo.

—Movilizar a las fuerzas y medios de respuesta para el restablecimiento de las interrupciones.

—Asegurar las comunicaciones para la evacuación.

—Enrutar en los albergues los servicios vitales por rutas soterradas.

—Reforzar la seguridad de todas las instalaciones de comunicaciones.

Fase de alerta

—Concluir la instalación de todos los sistemas y medios de comunicaciones de refuerzo.

—Replegar todos los equipos y sistemas de antenas que puedan ser destruidos.

—Instalar los medios que aseguren la energía alternativa de respaldo.

—Establecer las comunicaciones de cooperación con los territorios vecinos.

Fase de alarma

—Restablecer las interrupciones que la situación climatológica permita.

—Exigir disciplina en el empleo de los medios de comunicaciones para preservar la energía almacenada en las baterías y en los grupos electrógenos.

—Prestar especial atención al estado de las comunicaciones con el nivel superior y los niveles subordinados.

Etapa de recuperación

—Mantener la vitalidad de las comunicaciones en los centros de dirección.

—Establecer un orden de restablecimiento de las comunicaciones interrumpidas, en primer lugar, el sistema de dirección del territorio, de las FAR y el Minint, los canales de radio y televisión, la telefonía pública y celular y las comunicaciones de las entidades políticas, económicas y sociales.

Hoy los peligros son mayores, más diversos y frecuentes, ello nos obliga a mantener en óptimo estado los medios que poseemos y explotar todas las variantes posibles para que nuestro sistema siga siendo efectivo y oportuno.

Garantizar el perfeccionamiento de los soportes de comunicaciones y la aplicación de las nuevas tecnologías con soluciones eficientes, sostenibles y ajustadas a las realidades económicas del país, así como continuar elevando la preparación de los cuadros y especialistas en el conocimiento de la tarea, nos permitirá desarrollar capacidades superiores de respuesta ante situaciones de desastres.

Los grupos de aseguramiento de las comunicaciones de los consejos de Defensa aseguran la organización de las comunicaciones en su territorio para enfrentar una situación de desastre. Estos tienen las misiones siguientes:

Asegurar ininterrumpidamente las comunicaciones a las autoridades encargadas de dirigir las acciones para la protección de la población y la economía.

Garantizar el soporte de comunicaciones que asegura el aviso y la orientación oportuna de la población.

Reforzar las comunicaciones de dirección durante la evacuación y posteriormente con los albergues donde se protege de forma masiva a la población.

Prever comunicaciones redundantes entre los puestos de dirección.

Afianzar el restablecimiento ágil de las interrupciones de las comunicaciones.

Entre los peligros de desastres de origen natural que pueden afectar en mayor medida el sistema de comunicaciones del territorio encontramos:

Huracanes con sus tres efectos destructivos: fuertes vientos, intensas lluvias y penetraciones del mar.

Intensas lluvias no asociadas a huracanes.

Desbordamiento de ríos y presas.

Penetraciones del mar.

Incendios de grandes proporciones en áreas urbanas y rurales.

Sismos de gran intensidad.

Desabastecimiento energético prolongado.

Principales vulnerabilidades del sistema de comunicaciones:

Redes de cables aéreos con limitada resistencia mecánica.

Antenas instaladas en torres y mástiles con limitada resistencia a los vientos.

Desalineación de las antenas direccionales por la acción de los vientos.

Partidura de cables aéreos o soterrados, así como la inutilización de instalaciones o equipos de comunicaciones.

Dependencia que tienen los medios de comunicaciones de la energía eléctrica.

Agotamiento de las baterías en el tiempo, así como el nivel de consumo de combustibles y lubricantes en los grupos electrógenos.

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