John Bolton: el “peor error” de Donald Trump

Por: Abel Suárez Perdomo / 05-04-2018

Entre tanto revuelo desatado por la designación de John Bolton como asesor de Seguridad Nacional del presidente Donald Trump, quisiera detenerme y analizar lo contradictorio que resulta la defensa a ultranza que de este siniestro personaje hace el senador republicano Marco Rubio, a pesar del rechazo internacional que tal decisión ha generado.

En la propia sociedad norteamericana hemos visto cómo congresistas, políticos, académicos, personas comunes y corrientes, han expresado su oposición al tan publicitado anuncio de Trump, una vez más, a través de la red social Twitter. De todas, quisiera destacar la opinión del expresidente Jimmy Carter, quien calificó tal decisión como el “peor error” de Donald Trump.

De la naturaleza guerrerista de Bolton hablan por sí solos sus actos y su papel en la administración de George W. Bush. Las falsas acusaciones de existencia de armas biológicas en países como Irán, Iraq, Corea del Norte y Cuba son tristemente recordadas en la arena internacional, como ejemplos de una diplomacia estadounidense que no ha dejado de fracasar.

Es así que, en medio de tanto rechazo y preocupaciones, por los “aires de guerra” que vuelven a soplar sobre la Casa Blanca, el senador Marco Rubio ha salido en defensa de la decisión de Trump. Parece evidente que a Rubio le costará caro el “favor” de Trump de sumarse al show anticubano del 16 junio del 2017 en el que anunciaba un cambio de política hacia Cuba.

El Senador ha dicho que Bolton es por sus años de experiencia, combinada en los departamentos de Estado y Justicia, “más calificado que los dos asesores de seguridad nacional de Barack Obama: Tom Donilon y Susan Rice”.

No cabe dudas de que se trata de una “experiencia combinada”, como dice el señor Rubio, pero empleada en fabricar mentiras, declaraciones totalmente fuera del sentido común; experiencia en cómo llevar la destrucción a naciones enteras, como sucedió en el 2003 con Iraq. Es imposible ignorar que su “tan calificado” funcionario, “mister” Rubio, es uno de los mayores halcones de guerra que junto a W. Bush, Donald Rumsfeld y otros tantos establecieron el “Eje del Mal” para repartirse el mundo a su antojo.

Experiencia también le acompaña a Bolton en hacer “soberbios ridículos” ante la Comunidad Internacional, desde Naciones Unidas, con la retórica de las armas biológicas. Volver sobre esas imágenes hace recordar, ahora que se desclasificaron nuevos detalles, el bochornoso papel que cumplió (más bien, le hicieron cumplir) el representante estadounidense en la ONU a raíz de la fracasada invasión mercenaria por Playa Girón y durante los días “luminosos y tristes” de la Crisis de Octubre.

Pero Bolton, y eso podemos asegurarlo los cubanos “de verdad” al senador Rubio, no será más que una continuación del “fiasco” diplomático en que siempre han navegado los Estados Unidos en relación con la Revolución Cubana. Por supuesto, que para Rubio en particular será valiosa la “experiencia” de Bolton en fabricar argumentos que afiancen la política hostil de la actual administración norteamericana hacia Cuba, por insostenibles que parezcan.

Cualquier otra “peligrosa fantasía” puede surgir después de los intentos de hacer creer al mundo toda una historia insostenible de “ataques sónicos” a diplomáticos de los Estados Unidos en La Habana. No es descartable que, con el “tan calificado” Bolton como Asesor de Seguridad Nacional, Rubio y sus secuaces congresistas floridanos podrán echar a andar nuevas –y no tan nuevas– mentiras para intentar desacreditar la Revolución Cubana.

Pero si ese fuera el caso, la respuesta de los cubanos ya está dada desde el 10 de mayo del 2002, cuando en su mensaje al gobierno de EE.UU. denunciando las mentiras sobre la fabricación de armas biológicas en instituciones cubanas, el líder histórico de la Revolución Cubana, Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, le respondía al funesto personaje:

“Lo sentimos señor Bolton. Después de las mentiras, calumnias, embustes e insultos formulados en su discurso del 6 de mayo, lamentamos responderle que usted carece de moral alguna para exhortar a Cuba, y mucho menos demandar con lenguaje y tono amenazante […] ¡absolutamente nada!

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