John Bolton: un peligroso giro a la derecha

Por Máximo Ramírez Samper / 29-03-2018

Justo en la semana en que se cumplían 15 y 7 años de las agresiones de EE.UU y la OTAN contra Iraq y Libia, respectivamente, el presidente Donald Trump anunció que John Bolton será su próximo asesor de Seguridad Nacional, el tercero en apenas 14 meses de mandato.

De plácemes deben estar por Florida los “luchadores por la libertad de Cuba”. Este neoconservador, que comenzó su carrera política junto al senador Jesse Helms -copatrocinador de la anticubana Ley Helms-Burton- y que ha trabajado con todas las administraciones republicanas desde la época de Ronald Reagan, ha acusado a la Isla de poseer un programa de armas biológicas; en mayo de 2002 pidió que se incluyese a nuestro país dentro del llamado “eje del mal”, mientras fungía como subsecretario de Estado para Control de Armamentos y Seguridad Internacional, durante la presidencia de George W. Bush.

También criticó una y otra vez el cambio de política hacia Cuba, promovido por Barack Obama, a partir de diciembre de 2014, desde su posición de comentarista de la cadena de TV Fox News. Marco Rubio, los Díaz-Balart y el resto de la camada se frotan las manos, seguramente. El Nuevo Herald, portavoz de la derecha anticubana, no ha escatimado titulares para alegrarse de la noticia; ha referido que Bolton “viene con la mano pesada contra Cuba y Venezuela” y especula con la preocupación en nuestro país por tal nombramiento.1

Sin embargo, en algo tiene razón el Herald. Las más recientes decisiones de Trump para ocupar los cargos de secretario de Estado y Asesor de Seguridad Nacional, Mike Pompeo y John Bolton, respectivamente, son preocupantes para Cuba … y también para el mundo entero.

En el caso que nos ocupa, para entender el peligro de que alguien como Bolton ocupe tal responsabilidad, debemos recordar la Ley de Seguridad Nacional de 1947, que creó el Consejo de Seguridad Nacional, para coordinar los asuntos de defensa, internacionales, política económica internacional e Inteligencia.

Como se aprecia, la persona que ocupe dicho cargo tiene una alta responsabilidad; su cercanía al Presidente de EE.UU. le permite hacerle llegar sus puntos de vista, aun cuando se espera sea capaz de manejar y presentar al mandatario un grupo de opciones, al lidiar con cualquier tema del tan amplio dossier que en asuntos de Seguridad Nacional tiene ese país.

Por sus antecedentes, nada bueno resultará para la comunidad internacional y la paz que Bolton sea el nuevo asesor de Seguridad Nacional, un cargo que ni siquiera debe ser ratificado por el Senado.

Para él, esto último resulta un alivio. Seguro recuerda que en 2005 el Comité de Relaciones Exteriores del Senado rechazó su nominación como Embajador ante la ONU. George W. Bush tuvo que nombrarlo cuando el Congreso estaba en receso, un recurso legal que le permitió tenerlo un año en ese puesto, y que le valió a Bolton ser considerado quizás el más antipático de los funcionarios norteamericanos que hayan ocupado esa responsabilidad.

Vistas ya algunas de sus posiciones con respecto a Cuba, veamos cómo piensa Bolton con relación a otros asuntos de importancia en la esfera internacional, sean pasados o actuales.

Bolton apoyó la invasión de Iraq en 2003, bajo el pretexto de las armas biológicas, que nunca aparecieron. También apoyó la invasión a Libia en 2011.

En igual tono, en marzo de 2015 abogó por bombardear Irán, para detener su programa nuclear, justo cuando EE.UU. y otras naciones ultimaban el acuerdo nuclear con la nación persa, al que se opone.2

En mayo próximo, Trump debe certificar si mantiene o no la moratoria sobre las sanciones de su país a Irán, vigente desde el acuerdo sobre el programa nuclear. Aunque ya se habla de que levantará dicha moratoria, Bolton podría “ayudarle” a tomar tal decisión, lo que haría crecer aun más las tensiones y el peligro de guerra en Oriente Medio.

En fecha más cercana, el 28 de febrero pasado, Bolton abogó en The Wall Street Journal3 por un ataque preventivo contra Corea del Norte, a pesar de que su Presidente –ahora su jefe- prevé reunirse en apenas dos meses con el líder norcoreano Kim Jong-un. Así, nada positivo podría esperarse de dicha reunión, si se concreta.

Con respecto a Siria e Iraq su posición no cambia. Enemigo del “dictador” Bashar al Assad y del Gobierno chiíta iraquí, al que considera una marioneta de Irán, en noviembre de 2015, en un artículo de opinión publicado en The New York Times,4 propuso algo que pudiera estar en marcha ya, bajo el pretexto de la lucha contra el Estado Islámico: la desintegración de ambos países y la aparición de dos nuevas naciones: Kurdistán y Sunnistán.

Sunnistán ocuparía el noreste sirio y el oeste de Iraq, compuesto por población de origen sunita (en inglés sunni, de ahí el nombre del país propuesto). Esto beneficiaría a EE.UU., Turquía y a las monarquías del Golfo Pérsico, en detrimento de Irán, Rusia y los países –Iraq y Siria- que perderían parte de su territorio.

Tales fines se lograrían al mejor estilo de las últimas guerras en que ha estado involucrado EE.UU.: la Guerra No Convencional. Sunnistán vería la luz a través de una campaña en la que los norteamericanos entrenarían, armarían y asesorarían a combatientes locales, que se combinarían con fuerzas de los países árabes y del propio EE.UU. para alcanzar ese objetivo. Es lo que ese país ha estado haciendo desde 2011, en que estalló la guerra en la nación árabe.

Ambos estados tendrían potencial como productores de petróleo y podrían ser un baluarte contra Bashar al Assad y un Gobierno iraquí aliado de Teherán, apreció Bolton, para quien “esta es la nueva geopolítica que EE.UU. debe reconocer”,5 en vez de recrear el mapa político que surgió tras la Primera Guerra Mundial.

Igualmente ha mantenido posiciones de confrontación contra Rusia y China. Al primero lo acusa de interferir en las elecciones de 2016 en EE.UU. y de violar los tratados sobre armas nucleares, mientras que al segundo le acusa de robo de propiedad intelectual.

“Con esos truenos, ¿quién duerme?”, dirían nuestros abuelos. La realidad es que para quienes seguimos lo que sucede en EE.UU., nos puede parecer hoy una broma aquel gabinete de guerra que presentó Trump en enero de 2017, en el que varios generales ocupaban las carteras de Defensa, Seguridad Interna y Asesor de Seguridad Nacional.

Contrario a lo que muchos pensaron, esos oficiales, quizás por haber estado bien cerca de ella, propusieron siempre a Trump evitar la guerra con Corea del Norte y ratificar el acuerdo nuclear con Irán, priorizando la diplomacia y otras herramientas del poder. Con Bolton y Pompeo a bordo, nadie puede estar tan seguro.

Quizás por ese motivo, The New York Times no ha dudado en señalar que Pompeo y Bolton convierten al nuevo equipo de Seguridad Nacional de EE.UU. en el “equipo de política exterior más agresivo que se recuerde”6 en los tiempos modernos.

Para esos halcones y sus intereses, como para Trump, las consignas con las que el hoy presidente hizo campaña, “EE.UU. primero” y “paz mediante la fuerza” describen su ideal de un mundo que debería plegarse a sus deseos.

Si al comienzo del artículo, decíamos que Bolton será el tercer Asesor de Seguridad Nacional de Trump, ahora añadimos que ojalá que no sea el último, al pensar en sus posiciones extremistas y el daño que podría hacer a la paz global.

En todo caso, nombramientos como este, con el más que probable giro hacia la derecha y la negativa influencia que ejercerán en la política exterior de EE.UU., nos hacen recordar las palabras del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en su mensaje a la FEU, el 26 de enero de 2015: “No confío en la política de EEUU […] sin que esto signifique, ni mucho menos, un rechazo a una solución pacífica de los conflictos o los peligros de la guerra”.7

Referencias:


1. El Nuevo Herald 22.3.2018 “Venezuela y Cuba: el nuevo asesor de seguridad nacional viene con la mano pesada”.

2. The New York Times, 26.3.2015 “To stop Iran, bomb Iran”.

3. The Wall Street Journal 28.2.2018 “The legal case for striking North Korea first”.

4. The New York Times, 24.11.2015 “To Defeat ISIS create a sunni state”.

5. Ibidem.

6. The New York Times, 22.3.2018 “With Bolton, Trump creates a hard line foreign policy team”.

7. Granma, 26.1.2015 “Para mis compañeros de la Federación Estudiantil Universitaria”.

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