El Abra y sus encantos

Yaima García Vizcaíno / 19-01-2018

Cuando una persona narra un hecho que presenció o escuchó de primera mano, tiene el poder de hacerle sentir al oyente sensaciones como si también lo viviera. Algo similar le sucede al visitante al llegar a las puertas de la finca El Abra y es recibido por la museóloga Beatriz Gil Sardá, quien hace parecer reciente la estancia del Apóstol de los cubanos, José Julián Martí Pérez, en este lugar, donde ocupó el primer cuarto del segundo cuerpo de la residencia.
Ella cuenta la historia con compromiso: legado familiar que defiende y obtuvo de su abuelo Elías Sardá Valdés. Habla con orgullo de su bisabuelo José María Sardá Gironella, ingeniero militar del Ejército colonial español. Él gestionó conmutarle la pena de seis años de cárcel a Martí y mantenerlo bajo su custodia.
En condición de deportado y sujeto a domicilio forzoso, el adolescente de 17 años llegó a la Isla de Pinos, hoy de la Juventud, el 13 de octubre de 1870. Tenía la salud deteriorada por los trabajos realizados en las canteras de San Lázaro. Trinidad Valdés Amador, la esposa de José M. Sardá, lo cuidó durante dos meses y cinco días.
La habitación donde durmió Martí, durante su estadía en El Abra, está abierta al público. Allí se conservan objetos personales, muebles y parte de las pertenencias usadas por el Héroe Nacional de Cuba. Inmerso en la paz y tranquilidad del sitio esbozó las primeras ideas del ensayo El Presidio Político en Cuba.
El inmueble resultó destruido por el ciclón de 1926, y así permaneció en ruinas hasta los años cuarenta del pasado siglo. En 1942, el doctor Waldo Medina Méndez, otrora juez municipal, lo vio abandonado y junto con Elías y otros compañeros creó un comité para la reconstrucción.
Acudieron al Presidio Modelo, ubicado en esa isla, en busca de mano de obra, lo cual serviría para rebajarles las condenas a los presos que aceptaran voluntariamente. Trabajaron 17 condenados. El 28 de enero de 1944 fue inaugurado como museo.
Muchas personas conocen la finca como la Casita de Martí. El Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz la visitó en 1960 y manifestó interés por recuperar la estructura que poseía cuando el Apóstol vivió en ella. En 1962 reabrió sus puertas.

Es uno de los cuatro monumentos nacionales del territorio. Foto: Yaima García Vizcaíno
Beatriz Gil Sardá. Foto: Yaima García Vizcaíno
Habitación que ocupó Martí. Foto: Yaima García Vizcaíno
Fotografía de José Martí dedicada a una desconocida señorita Adelaida. Finca El Abra, 1870. Foto: Yaima García Vizcaíno
Después de partir de El Abra, al poco tiempo, le envía desde España a Trinidad Valdés una carta, un crucifijo hecho en madera con bronce y una foto con esta dedicatoria: “Trina, solo siento haberla conocido a usted por la tristeza de tener que separarme tan pronto”. Foto: Yaima García Vizcaíno
Nota: Se respetó la redacción de la época. Foto: Yaima García Vizcaíno
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