¡En cada cuadra un comité!

Por Yirenia Ferrer Ysern / 28-09-2017

Las últimas semanas han estado marcadas por desastres naturales que ponen a prueba la solidaridad del pueblo cubano, la capacidad de sobreponerse, de asumir con responsabilidad y prontitud las tareas. En ello, los Comités de Defensa de La Revolución (CDR), constituyeron una fuerza competente y mancomunada a las Fuerzas Armadas Revolucionarias cuyo accionar permitió en los barrios la limpieza y orden adecuados para celebrar el aniversario 57 de la creación de la principal organización de masas del país.

Ya en mi localidad, el pasado domingo se realizó un trabajo voluntario en aras de embellecer los alrededores. Nunca importó el cansancio acumulado por las largas jornadas de faena debido a las huellas del huracán Irma. Desde temprano nos dispusimos a engalanar la cuadra y se exhortó a mantener las áreas limpias. El exquisito café de la cederista Caridad dio incluso más energías para continuar.

Al ver a los vecinos obrar con semejante ímpetu no dejaba de pensar en una de las principales razones por las cuales surge el comité: Constituir una célula del barrio que canalizara las necesidades del pueblo para defender la obra de la Revolución, así como mantener la tranquilidad ciudadana, y la protección de los bienes de la comunidad. Está compuesta por la mayoría de la población cubana mayor de 14 años y en la actualidad cuenta con más de ocho millones de miembros en toda la Isla.

Aquel 28 de septiembre de 1960, cuando casi un millón de personas escuchaban a Fidel Castro Ruz, desde la tribuna del entonces Palacio Presidencial, hubo explosiones como resultado del estallido de varias bombas colocadas por los enemigos del proceso revolucionario.

Fue allí que el Comandante en Jefe expresó: “Vamos a establecer un sistema de vigilancia revolucionaria colectiva. Están jugando con el pueblo y no saben todavía quién es el pueblo; están jugando con el pueblo y no saben la tremenda fuerza revolucionaria que hay en el pueblo”. Esa misma noche tras finalizar el discurso, nacían los primeros CDR, organización que meses después desarticularían a los elementos que pretendían servir de quinta columna a la brigada mercenaria derrotada en Playa Girón.

El sistema de vigilancia colectiva de nuestros CDR, perfeccionado con el tiempo y adecuado a la realidad cubana, hace muy difícil el accionar de los terroristas en el país. La delincuencia no tolera a la organización porque muchos delitos se han visto frustrados por la guardia cederista.

A medida que escribo estas líneas, no puedo evitar sentirme orgullosa de tener en mi comunidad a partícipes de acontecimientos en los cuales los comités jugaron un rol sobresaliente. Recuerdo a mi vecino Enrique, con su eterna jocosidad, cuando su hijo pequeño le preguntaba por qué se realizaba tantos análisis de sangre: ¡qué dolor, qué miedo!”, planteaba por la típica ingenuidad infantil. Jamás olvidará su respuesta: “esta sangre puede salvar una vida”. Hoy ambos son destacados en la donación de sangre.

Guardo las anécdotas de la querida Adela, maestra de casi todos los niños de mi barrio, cuando contaba que fue convocada por los CDR para participar en la Campaña Nacional de Alfabetización y este hecho permitió crecerse como persona a pesar de tener entonces solo 14 años de edad. Fue indudable el protagonismo de los cederistas en las vacunaciones contra la poliomielitis, así como en la constante lucha por erradicar vectores transmisores de enfermedades. Todavía rememoro con agrado cómo nos reuníamos los infantes en aras de ir casa por casa a recolectar materia prima. ¡Y por la noche, la guardia pioneril!

Por otro lado resultaron decisivas las movilizaciones populares citadas y desarrolladas por los CDR para retornar al niño Elián González a su terruño. También por la liberación de Los Cinco Héroes prisioneros en cárceles estadounidenses. Son, además, parte activa en el apoyo a los procesos eleccionarios basados en nuestra democracia socialista.

Estas bellas vivencias calan profundo en el corazón de una joven revolucionaria que aboga por no perder la esencia de los CDR y festejar cada aniversario con entusiasmo y compromiso. Por ello en el 57 cumpleaños de los comités de defensa se respira optimismo. Ya desde esta mañana el barrio está alegre.

Ayer la lluvia hizo de las suyas, pero hoy, aunque regrese el aguacero, se encontrará un gentío ensimismado en la decoración de espacios con carteles alusivos a la fecha. La caldosa no puede faltar, como de costumbre, y tampoco los más deliciosos platos (pudín, flan de calabaza, cakes…) porque es una oportunidad perfecta para demostrar la cultura culinaria de las cederistas.

Tras hablar sobre los logros en el presente año y agasajar a los vecinos más destacados, no faltará la actividad cultural. Sin dudas amenizada por algún cederista dotado de grandes cualidades vocales, o con una excelente memoria para improvisar décimas. Por otro lado, también los más pequeños cantarán y bailarán.

Constituye, este día, una coyuntura única para unirnos más de lo que ya lo estamos. Ahora voy con rapidez a colaborar con los vecinos en los preparativos pues como dijera el líder de la Revolución Cubana: “¡Mientras existan en el hombre ansias de progreso, de superación, de perfeccionamiento tendrán una tarea los CDR!”

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