Cantera del futuro

Ileana Labaut López / 22-09-2017

Recuerdo que desde pequeña siempre quise ser como él, admiraba su uniforme verde olivo, botas limpias y brillantes, y su gran porte de titán. Así era mi papá en aquellos tiempos; una de sus máximas siempre ha sido la enseñanza de alumnos, los cuales estaban en un centro escolar, donde la disciplina y la responsabilidad eran fundamentales para la total madurez política e ideológica.

Me contaba historias sobre la primera escuela de su tipo, ahondaba en las condiciones de vida durante la etapa de estudiante, en su formación y compromiso, que lo convirtieron en ejemplo de oficial.

Al informarme del tema no lo pensé dos veces y me incorporé a la travesía de reflejar en estas páginas la vida en las Escuelas Militares Camilo Cienfuegos (EMCC), canteras donde se nutren las Instituciones Docentes de Nivel Superior de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).

El entonces Comandante Raúl Castro Ruz, hoy General de Ejército y presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en 1964, concibió las EMCC para contribuir a la educación de los hijos de los mártires y combatientes del Ejército Rebelde.

La primera EMCC se fundó el 23 de septiembre de 1966, en la antigua instalación Loyola en Punta Brava, perteneciente a la antigua provincia de La Habana. Posteriormente trasladaron el centro hacia las cercanías de playa de Baracoa.

Respecto de sus inicios nos comenta el general de brigada (r) Alberto Francisco Ferraz Proenza. “Se decía que la EMCC era para los hijos de mártires y combatientes que lucharon en la clandestinidad y en los diferentes frentes de batalla. Pero yo quería pertenecer a los camilitos. Por tanto comencé en Loyola, el 24 de agosto de 1966.

“Todos éramos muy jóvenes. En la escuela tuvimos una ardua preparación militar, pues tenía como objetivo fundamental: formar futuros cuadros de las FAR.

“Me sentía motivado, porque cuando me ponía el uniforme trataba de verme con un buen porte y aspecto. Las personas al observarnos nos preguntaban quiénes éramos y le respondíamos somos camilitos. Estoy orgulloso de haber sido partícipe de la primera escuela militar de camilitos en Cuba y exhorto a los jóvenes a ser fieles a la Patria”, concluye.

Un claustro que no se detiene

Isabel Bell Vaillant, profesora y jefa de la cátedra de Física, con cuarenta y ocho años en la materia y fundadora de los referidos centros de enseñanza, sostiene: “Las relaciones entre los estudiantes y el claustro son excelentes.

Además, los educandos tienen un alto nivel de formación integral, desde el punto de vista ideológico así como de profundización en los contenidos. Ello está condicionado por la labor de los pedagogos en función de trasmitir los conocimientos a los discípulos”.

Asimismo, expresa su agradecimiento a la Revolución por los años de magisterio y la satisfacción de observar su legado en diversas esferas del país. “Estoy contenta porque he participado en graduaciones de diferentes generaciones, hoy tengo alumnos que son generales, otros han estudiado Derecho Internacional. Es una satisfacción ver los resultados de mi trabajo, gracias a las EMCC”.

Fieles seguidores

En Cuba como mínimo existe una EMCC por provincia, donde los alumnos se gradúan de bachilleres en Ciencias y Letras, al unísono preservan el ejemplo de Camilo Cienfuegos Gorriarán, el Señor de la Vanguardia.

Wendy Peña Pozo, de onceno grado, rememora los primeros pasos en los camilitos. “Al principio fue muy difícil adaptarme. Tenía que seguir un reglamento militar, mucho más complejo que el del preuniversitario civil, además de interactuar con jóvenes que no conocía. Sin embargo, gracias a la ayuda de los oficiales y del personal docente, pude acostumbrarme sin dificultad, siempre con el deseo de continuar esforzándome cada día más”.

“Participamos en actividades de carácter patriótico y militar, con el propósito de elevar los valores políticos, morales y disciplinarios con la convicción de formarnos como oficiales de las FAR en cualquiera de los perfiles, niveles y especialidades que se estudian en las Instituciones Docentes de Nivel Superior”, sostiene María Karla León Amoroto.

Por otra parte, Peña Pozo asegura que en la institución se abren espacios para la reflexión de ideas, además de talleres científicos, y encuentros deportivos.

La Preparación Ciudadana la imparten oficiales especializados en la asignatura, quienes les trasmiten conocimientos sobre las emboscadas, simulan el enmascaramiento, practican con un armamento los desplazamientos en el terreno, así como el acondicionamiento para enfrentar en el país algunos desastres meteorológicos: ciclones tropicales y sismos.

María Karla León Amoroto y Wilder Antonio Leyva, estudiantes de décimo y onceno grados, coinciden: “Somos dignos seguidores del legado del Héroe de Yaguajay, amigo fiel y guía para la masa joven llena de sueños de ansias por un futuro mejor y seguro”.

Han trascurrido cincuenta años desde la fundación de las EMCC, de ellas han nacido hombres y mujeres de bien. Por ejemplo, en las FAR el cuerpo de oficiales en su mayoría es egresado de estos centros. Por otra parte, el título de Héroe de la República de Cuba ha sido impuesto a algunas personalidades, las cuales provienen de estos centros, fruto del trabajo que desempeñan las fuerzas armadas con la sociedad.

Referencia:

Revista Verde Olivo No.4, 2016, PP. 4 Y 9

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