Regalo de un héroe

Por Sonia Regla Pérez Sosa / 04-09-2017

El buen amigo, artillero, agricultor, escritor, comunicador, soñador..., el Héroe de la República de Cuba: Orlando Cardoso Villavicencio cumple sus primeros sesenta años este 31 de agosto y sus compañeros de la Casa Editorial Verde Olivo quisimos homenajearlo.

Para ello hicimos coincidir empeños, ocurrencias y festejamos también la oportunidad de tenerlo siempre cerca, como un abre caminos que gusta compartir sus experiencias y ayudar a quien lo necesite.

Lo convocamos por la tarde, justo cuando más a este coronel de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) le gusta recordar, perfeccionar y estar en familia, sobre todo en esta grande, para la cual siempre tiene la puerta de la oficina abierta.

La celebración estuvo dedicada además a los 29 años de su excarcelación como prisionero de guerra, del apego a los principios de su generación, a los que se aferró durante su estancia de “diez años, siete meses y un día” en una cárcel de Somalia.

Dos conmemoraciones con las cuales a él le gusta evocar la vida toda, con sus días difíciles, felices, de aprendizaje, tristezas, logros, nacimientos, siembras, agradecimientos, enseñanzas…

Sus análisis teóricos, entre bromas, sonrisas y reflexiones, ímpetus y delicadezas, nos han enseñado cómo enamorar a un auditorio y hacerlo perder la noción del tiempo.

A él le agradecimos una vez más por su Reto a la soledad, el libro más leído en Cuba en 2005 y 2006, según estudios de las bibliotecas públicas nacionales, y en el 2015 fue reconocido entre los diez textos preferidos por el lector cubano. Una obra donde evoca el pasado mirando al futuro, por el que ansiamos conocerlo y hacerlo nuestro amigo.

Pero en esta ocasión, no le dimos tiempo a recordar cómo sintió la realidad durante la etapa que estuvo relegado, lo sorprendimos con globos, canciones de la Década Prodigiosa –que son sus favoritas-, caramelos, cakes, refrescos, y nos hicimos acompañar del general de brigada Jorge Luis Méndez de la Fe, Jefe de Dirección de las FAR, para reconocerle a este eterno joven “su gallardía y labor en la formación de nuevas generaciones”.

Escuchar, investigar y encontrar novedosas maneras de decir y hacer han sido una constante para superar sus angustias. Por esta razón no deja de asombrarnos. En esta oportunidad nos contó sobre las nuevas fincas que tiene bajo su supervisión en las provincias de Mayabeque y Artemisa, para demostrar la eficiencia de sus fórmulas al desarrollar una agricultura intensiva.

Oírlo apasionarse con las muchas cosas que lo ocupan e inquietan, como buen camagüeyano, es siempre un privilegio y una enseñanza. Así nos regaló su tiempo. El tiempo útil de ese ser humano que no por ser héroe deja de crecer, soñar y luchar por el futuro.

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