Médicos del Turquino cuentan sus vivencias

Sonia Regla Pérez Sosa / 28-08-2017

Como hace 52 años, ver al Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz hablándole solo a ellos, los emocionó. Evocarse junto al líder de la Revolución Cubana escalando las montañas que hermanan hombres hasta alcanzar la cima del pico Turquino, donde pidieron recibir sus títulos universitarios, los hizo volver a sentir el cansancio, la sed, la angustia, pero sobre todo, la infinita satisfacción personal por convertirse en los primeros profesionales de la Salud formados y graduados tras el triunfo rebelde de 1959.

No podía ser diferente la reacción. Algunos la predijeron desde que una voz amigable los convocó a la presentación del texto Realidad de un sueño en el hospital universitario General Calixto García, con la esperanza de reunir a los 426 médicos y 26 estomatólogos que llegaron hasta lo más alto de Cuba el 14 de noviembre de 1965.

Asistir les permitió reconocerse con o sin batas blancas, para ello usaron las mismas frases, sonrisas, guiños, posturas… Sus más de setenta años les permitían representar a la juventud de la década de los cincuenta del siglo pasado que ahora protagonizaba un libro editado por la Casa Editorial Verde Olivo (CEVO).

El autor de la obra, Ventura Carballido Pupo, no quiso olvidar las hazañas de sus compañeros en aquellos seis días de ascenso, y recogió a través de narraciones y testimonios, las memorias de quienes se prepararon para cuidar la salud del pueblo de la Mayor de las Antillas. Así lo expresaron en su juramento desde el regazo de la Sierra Maestra.

El texto hace referencia a aquellos días impetuosos en los cuales, los planes de becas les dieron la oportunidad de tener esperanzas y difundir los valores humanos que defendía la Revolución. Integrarse les permitió conocer la universidad nueva y vivir la jornada de ascensos, cuando el Comandante en Jefe los guiaba y cuidaba, unas veces en la avanzada y otras en la retaguardia, “para ir con todos”, enseñándoles las entrañas de las elevaciones que durante algunos años resguardaron a los rebeldes.

“Por ello no podíamos continuar guardándonos las experiencias, ¿y si las olvidamos?”, expresó Carballido Pupo. “Es nuestra responsabilidad que los jóvenes conozcan esta parte de la historia de la cual somos protagonistas, como parte del pueblo que no se rindió ante las adversidades de la época. Nuestro desempeño profesional nos convirtió en personas más comprometidas y así tratamos de expresarlo en estas páginas, donde van remembranzas y anhelos”, continuó emocionado.

Entonces en la habitación del hospital universitario se recordaron las palabras de Fidel al manifestar su satisfacción por el valor y la decisión de los presentes al enfrentarse a difíciles condiciones y por ello calificó la graduación como: “un día de triunfo para nuestra medicina”.

Y así puede catalogarse también esta presentación. Donde se unieron nuevamente muchos de los principales especialistas en Ciencias Médicas del país, para revivir y homenajear al líder del proceso revolucionario, ese que les avizoró durante la entrega de los títulos universitarios, cómo sería el Sistema de Salud cubano que ayudarían a construir.

Por tal razón, hubo palabras de agradecimiento y de compromiso; lágrimas alegres y nostálgicas; saludos largos e intensos; recuerdos compartidos; en fin, historias únicas formadas por muchos que se enorgullecen de sus batas blancas.

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