Renuevo de amor en cada abrazo

Por: Dalia Isabel Giro López / 30-05-2017

Aún la neblina desdibuja el amanecer pero la más pequeña, de un año y medio, ha quedado al resguardo de su cuidadora; “hasta que mami llegue del trabajo”, dice la progenitora y luego un beso enorme que dure por todas las horas en que estarán separadas físicamente.

Es las seis de la mañana. La más grande, de once años, “se queda lista para ir a la escuela, es una niña responsable como casi todos los hijos de madres militares”, afirma consciente y orgullosa la mayor Yanelis Zamora Beltrán.

La Brigada de Defensa Antiaérea aguarda su llegada. Desempeñarse como primer oficial de organización y personal de esta unidad de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) entraña constancia y sistematicidad.

Otras habilidades adquiridas con el tiempo le facilitan conocer minuciosamente las líneas de trabajo que atiende y estar lista para informar a sus jefes. También a otros que en búsqueda reporteril ahondan en las pericias de esta madre en su desempeño profesional.

El ambiente de oficina nos permite descubrirla cargada de trabajo; por estos días con más exigencia que de costumbre: el reclutamiento de los soldados, su distribución a las pequeñas unidades y el juramento militar “es el próximo sábado”, comenta Yanelis y sin preguntarle asegura que su esposo asume el cuidado de las niñas este día “para que yo esté presente en la unidad”.

Apoyo colectivo

Detalladamente la mayor agrupa varios documentos en gavetas, todos inciden directamente en cada miembro de la unidad. Tal vez por tanto compromiso insiste en el apoyo que le ha brindado siempre su familia para no descuidar ni un detalle en la atención de sus hijas.

Desde el nacimiento de la menor, porque aún vivía en su natal Bayamo. “Mi madre asumió el cuidado de la niña al cumplir el primer año de vida, por esos meses la movilización de reservistas para la Operación Caguairán resultó una tarea de primer orden y solo al concluirla pude ir a casa”.

Mas quienes le rodean comprenden la abnegación de su desempeño como madre y oficial de las FAR y no juzgan el tiempo que dedica al trabajo, la ayudan. Igualmente los jefes que permanecen atentos a cada madre sobre todo cuando es preciso irrumpir el trabajo para potenciar la atención de los hijos.

Y ciertamente, la capitán Marielvis Torres Pérez, quien también labora como oficial de organización y personal se une a la conversación porque coincide en reconocer el apoyo de los superiores. Gracias a esa comprensión ha podido materializar el sueño de su única descendiente de 9 años y pertenece al Ballet de Lizt Alfonso.

“Los ensayos se desarrollan en el horario de la tarde los lunes y miércoles. La acompaño y disfruto junto a ella el placer que le proporciona bailar”, comenta Marielbis. Y es que no faltan minutos durante el día para que en diálogo común las madres, como ellas, disfruten en contarles al resto los nuevos logros de sus hijos.

Y es que al ser madres le impregnan a cada tarea mayor humanización; la de ellas, tan vital en nuestras fuerzas armadas pues parte de la atención al hombre desde un trámite hasta que desmoviliza, lleva implícito paciencia, dedicación y amor. “Sentido de pertenencia, como afirma Yanelis Zamora, es eso lo que nos permite ejercer nuestra especialidad”.

Ha llegado la tarde. La guagua inicia el acostumbrado recorrido. Pero curiosamente la mayor Yanelis no siente sacrificio alguno en su conjugación de madre y oficial de las FAR. “El sacrificio es de los hijos, son ellos los que deben entender nuestro horario y ajustarse a él. Lo valioso es tenerlos, bajo cualquier circunstancia, a nuestro lado”, dice emocionada.

Un día más de intensa labor ha transcurrido y ahora, en retorno a su casa en Guanabacoa, el pensamiento de Yanelis y de otras tantas madres, se circunscribe a ese momento exacto en que recogerán a los hijos. Ya lo había descrito antes porque la imagen, asegura, no varía. “Con ninguna palabra es descriptible, expresa con emoción, no importa cuán agotada estés, ellas corren hacia mi, abren sus brazos y me dicen 'mamá'; ¿crees que exista mejor expresión de amor que esta para sentirse renovada?”.

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