Por primera vez en los sellos

Lucía C. Sanz Araujo / 04-01-2017

Consciente de la importancia de los sellos de correos no solo para franquear la correspondencia, sino como un eficaz medio para divulgar en todo el orbe los hechos históricos más relevantes de una nación, el Gobierno Revolucionario dictó el 12 de junio de 1959, el Decreto 1453.

Firmado por Fidel Castro, primer ministro; Manuel Urrutia, presidente; y Enrique Oltuski, ministro de Comunicaciones, disponía confeccionar una emisión que reprodujera “los sucesos heroicos y sobresalientes de nuestra segunda epopeya libertadora”. Entre los temas seleccionados estaba el desembarco de los expedicionarios del yate Granma.

La Dirección de Correos convocó a un concurso nacional a fin de realizar esa emisión. Esto ocurría por vez primera tras la victoria del 1.o de enero. Podían participar dibujantes profesionales o no, así como alumnos de la universidad, San Alejandro e instituciones “capaces de interpretar el sentimiento revolucionario de nuestro pueblo”.

Las bases estipulaban que los dibujos ganadores pasarían a ser propiedad del Ministerio de Comunicaciones; todas las obras presentadas se exhibirían en una expo en el Parque Central de La Habana, del 31 de mayo al 7 de junio.

Por unanimidad

Prestigiosos profesionales integraron el jurado presidido por Bonifacio Hernández Cedrón, director de Correos, entre ellos estaban: Rosario Novoa, Enrique Caravia, Carmelo González y José Luis Guerra Aguiar, este último por el Club Filatélico de la República de Cuba. Fueron premiados: Plácido Fuentes, Antonio Moreno, Adigio Benítez y Ángel Segura. Enrique Céspedes Hernández, quien concursó bajo el lema “Matanzas”, fue el vencedor por unanimidad del motivo “El desembarco del Granma”.

Los diseños sufrieron algunas modificaciones antes de ser plasmados en los sellos, en parte motivados por la decisión del Gobierno Revolucionario de que en las estampillas no apareciesen personas vivas. En su tesis “El diseño postal en Cuba (1960-80)” la especialista María Elena Poyato expone cómo en la selección del jurado fue notable la preferencia hacia los diseños de mayor realismo, al considerarse el estilo más comprensible para la mayoría del público.

Indiscutible calidad

Una casa de probada experticia, Typographisches Institut Giesecke & Devrient, de Munich, República Federal Alemana, efectuó la impresión. Sus directivos sostuvieron una fluida comunicación con las autoridades cubanas con vistas a cumplimentar a tiempo y con la calidad requerida la emisión. De ello dan fe las cartas y cablegramas conservados en el Museo Postal Cubano.

En una de las misivas, del 2 de octubre de 1959, Bonifacio Hernández Cedrón solicitaba a Giesecke & Devrient: “Cambiar de ser posible sin que la emisión sufra demora los rasgos de la cara de las tres primeras figuras del valor de dos centavos ‘Desembarco del Granma’”; y en un cablegrama del 28 de octubre, se pedía hacer: “[…] cielo azul, mar azul otra tonalidad, uniformes verde olivo y barco blanco. Si es posible destacar un poco más el nombre Granma en el barco”.

Tras las modificaciones sugeridas, las estampillas fueron grabadas en acero, en tres colores, mediante el sistema Giori, este confería además de un mayor acabado estético máxima protección; según los alemanes: “El relieve no puede ser imitado y por eso posibilita la verificación infalible de la autenticidad de los sellos”.

La emisión comenzó a circular el 28 de enero de 1960. Por último, una curiosidad: esta pieza fue reproducida, en 1974, en una estampilla (de tres centavos) de la emisión XV Aniversario del Triunfo de la Revolución.

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