Al llamado de la Patria ¡presente!

Por: Ileana Labaut López / 29-12-2016

“Mi partida le causó impacto a la familia. Era el hijo mayor y ayudaba en las labores del campo, las cuales requieren de dos o más personas y mi ausencia implicaba pagarle a otros, pues mi padre solo no podía realizar el trabajo”.

Así comentó uno de los primeros jóvenes incorporados al Servicio Militar Obligatorio (SMO), Teódulo Víctor Morera Matanzas, de origen pinareño. Luego de haber pasado tres años cumpliendo con la Patria solicitó su permanencia en las tropas.

La idea de establecer el SMO se planteó por primera vez, públicamente, en el discurso pronunciado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, en la Plaza de la Revolución con motivo del décimo aniversario del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, el 26 de julio de 1963.

Como una de las primeras leyes promulgadas por el Gobierno cubano se encuentra la Ley No. 1129, con el objetivo de preparar a la juventud para la defensa del país de las agresiones del imperialismo yanqui.

Además, los llamados al SMO fortalecieron a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), pues los seleccionados se distinguían por sus condiciones políticas y morales.

Durante la entrevista hace referencia a una etapa de su vida, la cual lo forjó como revolucionario: “Transcurrió mediante un proceso transparente y sencillo. En enero de 1964 me citaron del Comité Militar de Consolación del Sur. Les manifesté mi disposición para ingresar al SMO y me dieron el comprobante de inscripción, aún lo conservo. El 19 de abril de ese año fui llamado.

“El día de la transportación se detectó que solo tenía dieciséis años de edad y al verme tan pequeño de estatura, trataron de dejarme, pero le insistí tanto al compañero del reclutamiento que al final accedió a mi petición”. Sus ansias estuvieron en peligro, pero la constancia por defender su ideal prevaleció.

Todo comenzó desde niño, cuando en su terruño observaba los aviones de combate sobrevolar su hogar en San Julián, Pinar del Río. Así fue como de adolescente le surgió el deseo insaciable de pertenecer a las filas de la institución armada.

Además de dos tíos milicianos, Víctor siguió algunos ejemplos, los cuales fueron motivo para su alistamiento. “Tenía varios amigos en aquella época, quienes estuvieron en escuelas militares; otros combatientes en Girón y participantes en la Lucha Contra Bandidos. Ellos acumulaban méritos, gozaban del respeto, la admiración y el reconocimiento de todos en el barrio. Influyeron mucho en mí para tomar la decisión de ingresar y continuar en las FAR, para servir a la Patria, como hicieron desde una posición revolucionaria, de sacrificio y combate”.

La labor conjunta de educación desarrollada por familiares e instituciones armadas, con los jóvenes llamados al servicio, es de vital importancia para la formación de los soldados. Víctor Morera, al respecto señaló: “Mi familia aunque era casi analfabeta, estaba consciente de que el servicio se instituyó por una ley, que teníamos que acatarla y cumplirla cuando llegara, y así fue.

“Un momento conmovedor fue cuando llegué al hogar e informé de mi reenganche en las FAR. Todos quedaron perplejos, pero a la vez impresionados con mi actitud. Desde ese instante fui para mis progenitores orgullo…”, narró con emoción Morera Matanzas.

El entrevistado rememoró las palabras del líder histórico, Fidel, en la Plaza de la Revolución. “Antes de informar la idea de establecer el SMO, el Comandante en Jefe expresó que todos seríamos soldados de la Patria aunque no estuviéramos prestando un servicio permanente.

“He tenido la posibilidad de leer esa alocución varias veces, y le aseguro, fue uno de los discursos más aplaudidos. Recuerdo que posterior a ello se creó un ambiente muy favorable en el pueblo. La percepción que tengo de aquella ocasión es que la mayoría estábamos a favor de la implantación oficial del SMO, y la prueba fue la incorporación de la juventud cubana, a la tarea de la Revolución”.

Sobre el significado de haber formado parte de las FAR a través de su alistamiento al SMO, expresó: “Para mí el SMO fue una gran escuela. Me formó como hombre y siento regocijo de ser uno de los primeros entre los millones de cubanos que se prepararon para defender la nación.

“Además, estoy satisfecho por haber estado más de cinco décadas en las FAR, casi toda mi vida, y si pudiera tener otra, sin vacilación, se la dedicaría de nuevo a la institución como lo he hecho hasta hoy”, concluyó.

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