Primer Frente José Martí. Fundación, primeras acciones combativas

Por tenientes coroneles (r) Jesús Ignacio Suárez Fernández y Martha Verónica Álvarez Mola / 01-12-2016

Después de una riesgosa travesía, el 2 de de diciembre de 1956, en que estuvieron en peligro de perecer, los 82 expedicionarios del yate Granma desembarcaron en las costas cubanas en las más adversas condiciones; atrás quedaban meses de intenso trabajo, privaciones y sacrificios que permitieron cumplir el ineludible compromiso contraído por Fidel y la vanguardia que encabezaba con la Patria.

Aquel día glorioso se reinició la insurrección armada popular —que había tenido su primera clarinada con las acciones del 26 de julio de 1953— y nació el Ejército Rebelde, el cual encendió la llama de la guerra revolucionaria y abrió el camino del heroico bregar que nos condujo al triunfo del primero de enero de 1959.

Cuando nosotros llegamos —ha expresado el Comandante en Jefe— ya llevábamos la idea de desarrollar una guerra irregular, una guerra de guerrillas en las montañas de Oriente. […] Desde luego, nosotros teníamos no solo una concepción táctica, sino una concepción estratégica de cómo un pequeño grupo podría desarrollarse hasta convertirse en un ejército capaz de, mediante la lucha irregular y utilizando las ventajas del terreno, compensar la desigualdad numérica en armas y derrotar al otro ejército.

Mientras, en Santiago de Cuba, bajo la dirección de Frank País, los miembros del Movimiento 26 de Julio se alzaban en armas el 30 de noviembre en apoyo a la causa. La tiranía desplegó de inmediato fuerzas en la provincia de Oriente, en tanto el yate navegaba hacia su destino.

El 5 de diciembre de 1956, el naciente destacamento guerrillero fue sorprendido por tropas enemigas en Alegría de Pío. Tras luego del revés se produjo la dispersión de los expedicionarios. Tres caerían durante la acción, 18 fueron asesinados en los días posteriores, otros 21 resultaron detenidos, 19 pudieron burlar el cerco del Ejército y seis de ellos lograron incorporarse paulatinamente durante 1957.

En Cinco Palmas, el 18 de diciembre de 1956, se encontraron los grupos de Fidel y Raúl, eran solo ocho hombres con siete fusiles. El Comandante en Jefe exclamó convencido de la futura victoria: «¡Ahora sí ganamos la guerra!»

El 21 llegó el grupo que dirigía el capitán Juan Almeida con seis combatientes.

Finalmente, en la finca de Mongo Pérez se reagruparon 16: Fidel Castro, Faustino Pérez, Universo Sánchez, Raúl Castro, Efigenio Ameijeiras, Ciro Redondo, René Rodríguez, Calixto Morales, Armando Rodríguez, Juan Almeida, Ernesto Guevara, Camilo Cienfuegos, Ramiro Valdés, Reynaldo Benítez, Francisco González y Rafael Chao, que pertenecía al grupo de Almeida, se les unió el día 22 porque permaneció junto a Guillermo García buscando armas, las cuales abandonaron durante la persecución.

Contactaron, el 23, con Eugenia Verdecia, Enrique Escalona y Rafael Sierra, enviados por el Movimiento en Manzanillo para entrevistarse con Fidel y, como resultado, se acordó mandar un pequeño refuerzo.

Ese mismo día, junto a los recién llegados, saldría cumpliendo órdenes de Fidel hacia Manzanillo Faustino Pérez, quien se entrevistó con Celia Sánchez para explicarle los sucesos y concertar el apoyo del Movimiento para continuar la lucha.

Entonces, el día 25 de diciembre de 1956 tendría lugar la ansiada salida hacia las montañas. A las once de la noche Fidel, al frente de un destacamento de combatientes integrado por 15 expedicionarios del Granma y algunos campesinos incorporados en las fechas que tuvo lugar el reagrupamiento, emprendió su histórica marcha hacia la Sierra Maestra.

El objetivo inicial de Fidel era establecerse en una región montañosa que le permitiera comenzar la guerra revolucionaria, que con el transcurso del tiempo debía ampliar su radio de acción hasta llegar a producir un estado de levantamiento general y de guerra popular en el país, lo cual condujera al derrocamiento de la tiranía impuesto por Fulgencio Batista, el 10 de marzo de 1952.

Del 27 al 28 de diciembre en el campamento, establecido en el Alto de la Catalina, se incorporaron otros expedicionarios y campesinos de la zona. Al culminar el día 28, la guerrilla estaba integrada por 24 compañeros: Fidel Castro, Raúl Castro, Juan Almeida, Ernesto Che Guevara, Camilo Cienfuegos, Ramiro Valdés, Ciro Redondo, Julio Díaz, Efigenio Ameijeiras, Luis Crespo, Francisco González, Reynaldo Benítez, Universo Sánchez, René Rodríguez, Armando Rodríguez, José Morán, Rafael Chao, Calixto García y Calixto Morales, en su mayoría expedicionarios del Granma y algunos asaltantes del Moncada. Además, los campesinos Crescencio Pérez, Manuel Acuña, Manuel Fajardo, Sergio Acuña y Sergio Pérez, quienes representaban un importante apoyo.

Con la llegada de Fidel y los restantes integrantes del destacamento revolucionario a las elevaciones de la Sierra Maestra, se establecía el teatro de operaciones del Primer Frente José Martí y comenzaba la primera de las etapas de desarrollo de la lucha armada del naciente Ejército Rebelde.

Primeras acciones combativas

El primer año de enfrentamiento fue un difícil período para la guerrilla, surgida en adversas circunstancias. No obstante, en solo algunos meses, gracias a la determinación de no ceder en el empeño y, a una acertada dirección, esta pequeña fuerza se convirtió en una tropa disciplinada y capaz de erigirse, más temprano que tarde, en factor decisivo en la lucha librada contra el régimen.

La primera acción del Ejército Rebelde fue la de La Plata, el día 17 de enero de 1957, a menos de un mes de encontrarse la guerrilla en la Sierra Maestra. Fidel decidió tomar el apostadero de la Guardia Rural que allí se había instalado y que formaba parte de una serie de puestos militares situados por la tiranía en la zona costera del sur de Oriente a raíz del desembarco del Granma, con el objetivo de reforzarla militarmente.

Estaba la guarnición formada por 12 efectivos: un sargento, un cabo, cinco alistados de la marina y cinco del Ejército, aunque en el momento de producirse el ataque solo se encontraban 10 en el lugar, pues dos estaban fuera en cumplimiento de una misión. Por los rebeldes participaron 22 de los 29 que integraban en ese momento la guerrilla, siete de ellos quedaron encargados por Fidel de otras tareas de apoyo.

A las dos y treinta de la madrugada, con una ráfaga lanzada por Fidel, comenzó la operación que se prolongó por una media hora aproximadamente y culminó con la rendición de la guarnición. En este enfrentamiento las fuerzas rebeldes no sufrieron bajas, en tanto el Ejército tuvo dos muertos y cinco heridos, de los cuales tres fallecieron poco después.

Cuando abandonaban aquel lugar, alegres y confiados en el éxito de la lucha, Raúl anotó en su diario:

“Desde lejos se veían arder sobre los cuarteles de la opresión las llamas de la libertad. Algún día no lejano sobre esas cenizas levantaremos escuelas”.
Como consecuencia de la derrota que le infligieron los guerrilleros en La Plata, el 19 de enero, el Ejército celebró con urgencia una reunión de los principales mandos de la provincia de Oriente con el objetivo de unificar las operaciones militares de la Guardia Rural y de la Marina de Guerra contra la guerrilla; además se decidió ubicar la jefatura de las operaciones en Ocujal, poblado situado a unos cinco kilómetros de La Plata, en las estribaciones del pico Turquino.

Luego de este hecho, Fidel calculó que el Ejército de la tiranía iría en busca del grupo rebelde y, a partir del 19 de enero, monta una emboscada en el lugar conocido por Llanos del Infierno. Tal como esperaban, el día 22 llegó una columna integrada por una tropa élite de paracaidistas bajo el mando del teniente Ángel Sánchez Mosquera. Los soldados que componían la vanguardia cayeron en el cerco y se fraguó una lucha tenaz que concluyó cuando Fidel ordenó que la guerrilla se retirara luego de media hora de combate, una vez logrado el propósito de hostigar el enemigo y causarle varias bajas, entre ellas cinco muertos.

El 17 de febrero se realizó la conversación de Fidel con el periodista norteamericano Herbert Matthews, la cual tuvo una gran significación para el Movimiento, por su repercusión internacional.

Después de concluida la entrevista de prensa, comenzó la reunión de la Dirección Nacional en la que participaron Fidel, Raúl, Frank País, Armando Hart, Celia Sánchez, Haydée Santamaría, Faustino Pérez y Vilma Espín, la que, aunque no era miembro aún de la Dirección Nacional, fue especialmente invitada por Frank.

Acuerdos fundamentales que allí se tomaron: el envío a la Sierra Maestra, en el menor tiempo posible, de un refuerzo de combatientes procedente de la clandestinidad; la adopción de medidas para sistematizar la labor del movimiento clandestino con vistas a avituallar a los combatientes de la Sierra Maestra y la divulgación de un manifiesto al pueblo, redactado por Fidel, contentivo de las principales misiones para incrementar el enfrentamiento al régimen.

Estos primeros meses fueron, sin duda, fructíferos para el naciente Ejército Rebelde. La victoria de La Plata, además de la importancia que tuvo desde el punto de vista militar, pues representó el primer triunfo de las armas rebeldes, echó por tierra las campañas de la tiranía que trataba de negar la presencia de Fidel y los hombres que junto a él combatían en la Sierra Maestra, demostró la decisión de lucha del Ejército Rebelde y reafirmó aún más entre sus integrantes la confianza en la posibilidad del triunfo y en la hábil conducción de Fidel.

También la acción de Llanos del Infierno dio inicio a la táctica de emboscar a las columnas del Ejército en marcha, aniquilar o diezmar su vanguardia, apoderarse de armas y municiones, así como desaparecer en la espesura de los montes.

Por otra parte, la reunión de la Dirección Nacional del Movimiento 26 de Julio marcó un hito en el desarrollo de la lucha, ya que permitió trazar la estrategia a seguir en el futuro inmediato y coordinar los esfuerzos del llano y del Ejército Rebelde para lograr el mejor desenvolvimiento de la contienda armada.

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