Forja de un cubano rebelde

Por Ileana Labaut López / 01-12-2016

“En esa universidad, adonde llegué simplemente con espíritu rebelde y algunas ideas elementales de la justicia, me hice revolucionario, me hice marxista-leninista y adquirí los valores que sostengo y por los cuales he luchado a lo largo de mi vida”.¹

Fidel Castro Ruz

Una mañana, al lado de la Facultad de Filosofía de la Universidad de La Habana (UH), esta reportera de Verde Olivo conversó con la Doctora en Ciencias Históricas, Premio Nacional de Historia en 2008, Francisca López Civeira, motivada por conocer sobre su investigación acerca del tránsito del líder de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz por el centro de altos estudios.

Fidel ingresa a la UH, en la Escuela de Derecho, el 4 de septiembre de 1945. El estudiante, natural del barrio de Birán, en la entonces provincia de
Oriente, no podía sospechar que cada peldaño alcanzado lo acercaba más a su verdadera profesión: la de revolucionario.

“Producto de su participación en actividades como el suceso de cayo Confites, él pierde los exámenes ordinarios. Existía la disyuntiva de repetir el año o pasar a un tipo de enseñanza que le llamaban privada, la cual consistía en ser un alumno autodidacta, sin asistencia obligatoria a clases. Ante tal preocupación, existen documentos de la época que aseveran la crítica de Fidel a todos aquellos estudiantes y líderes eternos dentro de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU).

“Decidió no repetir el año y matricula por la libre, pero tenía que inscribirse por asignaturas. Realmente hace un esfuerzo increíble. La cantidad de materias examinadas por el joven, en el tiempo que había previsto, de 1948 - 1950 eran exorbitantes.

“A tal sacrificio, en las elecciones anuales efectuadas en la FEU en 1948, Fidel no puede ser dirigente de manera oficial; sin embargo, no se apartó de la lucha”.

Esta es una etapa de acelerada maduración del pensamiento político de Fidel. El aprendizaje incluyó, además, los órdenes social, económico, ideológico… El estudio, bajo los ideales de autores como Carlos Marx, Federico Engels y Vladimir I. Lenin, contribuyó a su formación marxista-leninista.
“Ha dicho Fidel: ‘En esta universidad me hice revolucionario’. Realmente creo que él lo logra a partir de los grupos estudiantiles existentes en aquella época y las distintas tendencias: entra en contacto con una literatura revolucionaria”.

Eran momentos muy difíciles para la UH. El campus no escapaba de la podredumbre política y la violencia que sacudían a la Isla.

Según comentó la historiadora: “La universidad donde Fidel se registró era muy compleja. En ella existía el bonchismo universitario, fenómeno muy conocido en ese período, desarrollado por alumnos que por la fuerza o por la vía de la amenaza y el chantaje trataban de obtener privilegios, posiciones, y de apoderarse de la institución. Ante tal situación, Fidel, junto a otros de su misma generación como Alfredo Guevara, dirigente de la FEU en ese tiempo, encararon la situación.

“Su actitud le provocó presiones físicas y amenazas muy fuertes, incluso de muerte, por parte de la mafia que controlaba la casa de altos estudios. Llegan hasta prohibirle la entrada al centro. Dispuesto a desafiar tamaña deshonra vuelve a la colina. Así empieza la etapa que Fidel llama su primera y peculiar lucha armada contra el gobierno y los poderes del Estado.

“En entrevistas, él ha narrado cómo fue amenazado en la institución docente, y a la orilla del mar lloró de impotencia al saber que no poseía armamentos para enfrentarse, pero de igual forma iba a afrontar la provocación, pues no dejaría de asistir.

“Para encarar el problema tuvo la solidaridad de algunos de sus compañeros, uno le dio un arma para que pudiera entrar y otros lo acompañaron para tratar de preservarlo, es decir, para él fueron momentos difíciles.

“Además del bonche, también era peligrosa, la división en grupos, muchos de los cuales respondían a los partidos políticos de la época, y fraccionaban al movimiento estudiantil.

“Luchar porque la FEU tuviera una verdadera personalidad, al poseer un reglamento elaborado por sus integrantes y el voto directo por el presidente de la organización docente, fueron, entre otros, planteamientos e ideas que Fidel incorpora un año después de su entrada a la UH.

“Sin embargo, la FEU demandaba tanto por sus normas internas como por la Reforma Agraria y el pago del diferencial azucarero a los obreros.

“Otro hecho significativo, el cual Fidel dirigió y formó parte, fue preservar la campana de la Demajagua, pues el gobierno quería utilizarla para campañas politiqueras, pero los veteranos de la guerra de independencia, se opusieron a tal oprobiosa decisión. Fidel Castro junto a Leonel Soto y otros conversaron con los combatientes y fueron a buscarla.

“Los participantes hicieron el recorrido en tren, cuando llegaron a la capital, la depositaron en custodia en el Salón de los Mártires. Según testimonios de la etapa, Fidel alertó cómo había que cuidarla, y las guardias que debían realizarse, pues la misión era mostrarla en un mitin que se daría en la universidad; sin embargo, no había mucha disciplina, el personal designado para su vigilancia se durmió y se la robaron.

“La reunión acordada se efectuó, y uno de los objetivos planteados fue la denuncia al Gobierno de Ramón Grau San Martín por el robo de tan valioso símbolo cubano, suceso que impulsó más a la masa estudiantil a seguir luchando por una Cuba libre. Al final, la campana fue devuelta a los seguidores.

“Por los episodios vividos a favor de la lucha, creo que la universidad convirtió a Fidel en un joven maduro y logró incorporarle una serie de ideas y métodos. Además, pienso que ha sido muy importante para él”.

No pueden olvidar los universitarios que después del triunfo de la Revolución este fue un sitio privilegiado con la presencia de nuestro líder.

“Cuando yo estudiaba, en este lugar donde ambas estamos sentadas, acostumbrábamos a quedarnos hasta tarde en la plaza Cadenas, hoy Ignacio Agramonte, pues Fidel con mucha frecuencia venía, se paraba allí y empezaba a conversar y a intercambiar ideas con los jóvenes, hasta altas horas de la noche.

“Por lo que considero, que para él fue un espacio de retroalimentación y no es casual que, justamente en este centro de altos estudios, en el año 2005, dio un discurso donde manifestó que la Revolución puede perderse no por agentes externos, sino por nosotros mismos.

“Vino a hacer la alerta aquí, resultan significativas esas palabras para los universitarios, no solo de La Habana sino de toda Cuba. Es un privilegio que Fidel se haya sentido siempre uno de ellos y que haya depositado en esta institución, la confianza de venir a exponer ese aviso, el cual debe estar presente, hasta el día de hoy”.

Por la confianza depositada, en el estudiantado cubano, Fidel, en respuesta al mensaje del 23 de junio de 2007, les expresó: “Si los jóvenes fallan, todo fallará. Es mi más profunda convicción que la juventud cubana luchará por impedirlo. Creo en ustedes”.

Referencias:

Cien Horas con Fidel. Conversaciones con Ignacio Ramonet, tercera edición, Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, 2006, p. 131.

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