Carácter excepcional

Por Nayda González Díaz / 29-11-2016

Fidel decide integrarse al Colegio de Belén de La Habana, motivado por el conocimiento que tuvo, a través de catálogos, de sus diferentes instalaciones: aulas, laboratorios, campos deportivos… Además, por la disciplina de la institución, considerada la mejor de la Orden Jesuita del país.

A la edad de 16 años comenzó en la referida escuela —septiembre de 1942—. En este lugar desarrolló la exploración, recogido en la Primera División —estructura similar a la militar donde se agrupaban los alumnos—.

Entonces tuvo la oportunidad de llevar a cabo maniobras de alpinismo en excursiones junto con sus compañeros, así se ponían a prueba el riesgo, sacrificio, esfuerzo y la tenacidad de los bisoños. Por las cualidades físicas, voluntad y entusiasmo fue nombrado jefe de exploradores; según relató Fidel, a este cargo le llamaban General de Exploradores.

Asimismo, él y otros estudiantes más escalaron el Pan de Guajaibón, recorrieron en tres días 150 km y lograron poner el banderín de Belén en el pico más alto de las montañas pinareñas.

El Padre Armando Llorente, era el responsable del Club de Exploradores y efectuó varias excursiones en las que estuvo Fidel. Los jóvenes vinculados a la tarea realizaban ejercicios, tenían un reglamento, bandera y un local llamado cuartel.

AFICIÓN Y DESTREZA

Se distinguió notablemente en el deporte; recién integrado al centro aparece en la foto del equipo de baloncesto categoría 16. Simultáneamente, se incorpora en el curso (1942-1943) a los equipos de fútbol y atletismo. Al final de este año escolar fue reconocido como uno de los más destacados en baloncesto por la Primera División.

En salto alto establece el récord de 5,8 pies. Entonces el equipo de atletismo alcanzó el primer lugar en las competencias intercolegiales; en el team de track (atletismo) menores de 16 y 18 años lograron el primer peldaño en el mencionado evento.

Durante el curso (1943-1944) jugó baloncesto en las competencias intercolegiales. De igual forma, compite en los 800 m planos. En el señalado período, por la trayectoria desplegada, fue elegido el mejor atleta del colegio.

Al Padre Llorente le apasiona- ba el deporte por lo que estuvo vinculado a la fecunda actividad desplegada por el joven en su etapa de alumno.
NO FALTARÁ EL ARTISTA

La preocupación de Fidel por el deporte hacía que le dedicara una parte importante de su tiempo, procuraba llevar adelante las asignaturas, pero con el mal hábito de estudiar, fundamentalmente al final, como él mismo reconoció en la conversación con Frei Betto.

Refiere Fidel que incluso Matemática, Física y los contenidos de ciencias, los aprendía por su cuenta y obtenía buenas notas, a veces por encima de los primeros expedientes.

Aprovechaba la tarea de responsable del salón central de estudio, al llegar los períodos de exámenes no se iba a la hora de dormir; se quedaba un tiempo porque repasaba las materias; se instruía en todo momento, hasta en los recreos, pues sentía el deber moral de vencer las pruebas como una cuestión de honor.

Otra de las misiones dadas a Fidel —menciona el Padre Llorente— fue el cargo de tocar la campana cuando se terminaban las clases, labor que desempeñó durante un año.

Fidel perteneció al Círculo de Estudio de Historia, el cual consistía en un conversatorio entre el profesor y un grupo reducido de alumnos, en el que debatían problemas fundamentales, profundizaban en la materia a través de tesis opuestas y se trataban de probar ambas; concedían tres días para buscar datos y llegar a formular la conclusión.

También fue reportero de la revista VIS —palabra latina que significa fuerza—, órgano oficial de la Primera División que comenzó a circular el 12 de febrero de 1944. En la citada publicación tenía a su cargo la crónica deportiva.

Entre las cualidades a desarrollar en el colegio se encontraba el arte de la oratoria y, fundamentalmente, en la prepa- ración para la carrera a la cual aspiraba Fidel, la abogacía.

Participó en el ensayo pedagógico de forma parlamentaria, para el que se tuvo en cuenta un proyecto de ley presentado a la consideración del Senado de la República.

La prensa de la época lo hizo noticia, unos a favor y el periódico Hoy en contra, el cual propinó ofensas a los alumnos parlamentarios.

El Doctor Ordóñez, exalumno de Belén, refiere que a pesar de su juventud, hizo gala de una magnífica expresión oral, dicción y dominio del lenguaje.
Acompañado de su porte y aspecto auguraba un brillante abogado y orador. La vida lo demostró después.

Como parte de las obligaciones religiosas, realizó los retiros espirituales que se efectuaban en el colegio tres días al año, dedicados a la meditación, recogimiento y silencio. La primera lo ha acompañado en su vida, ante la necesidad de la toma de grandes decisiones como político, jefe y líder.

No al azar el Padre Llorente, el mismo que había compartido con Fidel sus vivencias como explorador y deportista, sintetizó proféticamente en el pie de foto de la graduación del alumno: “Se distinguió siempre en todas las asignaturas relacionadas con las letras. Excelencia y congregante fue un verdadero atleta, defendiendo siempre con valor y orgullo la bandera del colegio. Ha sabido ganarse la admiración y el cariño de todos. Cursará la carrera de Derecho y no dudamos que llenará con páginas brillantes el libro de su vida. Fidel tiene madera y no faltará el artista”.

Esta profecía dimana ante un carácter excepcional; ningún otro alumno tendría en su pie de foto, una reseña tan profunda. Es que Fidel verdaderamente tiene madera para “ganarse la admiración y el cariño de todos”.

Fue así, que en su graduación como bachiller al serle entregado el título, sus compañeros dieron muestra de alegría, satisfacción y admiración. Ese aprecio, ha rebasado los límites de un colegio, las fronteras de una nación. Hoy vive en la solidaridad mundial junto a la Revolución Cubana. La disciplina, los valores de los jesuitas y su comporta- miento en general, junto a las características personales de Fidel, quien adquirió un profundo sentido de justicia e igual- dad en la relación con los demás, le conformaron en el bachillerato esa base elemental para el inicio y ulterior desarrollo de su conciencia política y su firmeza en la acción.

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