Importante medidor (Parte 1)

Por Bega / 16-11-2016

Estudiosos del arte militar reconocen al ilustre mambí Antonio Maceo como gran estratega, tras el éxito de la Invasión de Oriente a Occidente en la Guerra de 1895 y las constantes victorias sobre el enemigo, cientos de veces superior en hombres y armamentos.

De las gestas independentistas contra el coloniaje español, no solo heredamos una tradición de lucha, nombres que enriquecen la historia, sino también, un pensamiento militar, cimiento de su desarrollo actual.

La política contra Cuba guiada por el presidente norteamericano Ronald Reagan, a inicios de la década de los ochenta, unido a la convicción de los líderes de la Revolución de no poder contar con el apoyo de la Unión Soviética en caso de una agresión, llevaron a la profunda búsqueda de soluciones para defendernos.

El análisis de las experiencias de luchas populares en otros pueblos, las acciones revolucionarias del siglo XX en Cuba y de la participación de nuestras tropas en ayuda a diversas naciones, demuestra que una correlación de fuerzas y medios desventajosos no significa impedimento para vencer a un adversario superior, el triunfo depende de otros factores.

Con la premisa y certeza del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, de que mantener la soberanía del país es un problema enteramente de los cubanos, nació la Concepción Estratégica de Guerra de Todo el Pueblo (GTP). Era indispensable prepararnos de manera integral.

Un elemento fundamental en el proceso de perfeccionamiento del sistema defensivo fue la creación de las Milicias de Tropas Territoriales, el 1 de mayo de 1980.

A partir de entonces, surge el Ejercicio Estratégico Bastión. Importante medidor, hasta el día de hoy, del nivel combativo alcanzado. La decisión de identificarlo con ese nombre se explica por la propia etimología de la palabra bastión: baluarte, obra que garantiza el amparo.

Al primero lo denominaron Bastión 80 y estuvo principalmente encaminado a enfrentar el bloqueo militar. Comenzaron, de este modo, los trabajos preliminares de la economía para el cambio de tiempo de paz al de guerra. De igual forma, se determinaron las medidas sociales que aseguran la supervivencia de la Patria en situaciones excepcionales.

Disímiles fueron los conocimientos obtenidos. La preparación para la defensa dejó de ser exclusiva de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, convirtiéndose en asunto del Estado y la sociedad en su conjunto.

Entre los resultados más significativos, se halló la necesidad de designar, en las provincias, adjuntos militares principales y crear un órgano de defensa, dirigido por un jefe militar. La realización del ejercicio demostró la disposición de lucha del pueblo cubano, concibiéndose su periodización cada tres años.

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