La forja de un cubano rebelde

Por Ileana Labaut López / 09-08-2016

Una mañana, al lado de la Facultad de Filosofía de la Universidad de La Habana (UH), esta reportera de Verde Olivo conversó con la Doctora en Ciencias Históricas, Premio Nacional de Historia en 2008, Francisca López Civeira, motivada por conocer sobre su investigación acerca del tránsito del líder de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz, por el centro de altos estudios.

Fidel ingresa a la UH, en la Escuela de Derecho, el 4 de septiembre de 1945. El estudiante, natural del barrio de Birán, en la entonces provincia de Oriente, no podía sospechar que cada peldaño alcanzado lo acercaba más a su verdadera profesión: la de revolucionario.

“Producto de su participación en actividades como el suceso de cayo Confites, él pierde los exámenes ordinarios. Existía la disyuntiva de repetir el año o pasar a un tipo de enseñanza que le llamaban privada, la cual consistía en ser un alumno autodidacta, sin asistencia obligatoria a clases. Ante tal preocupación, existen documentos de la época que aseveran la crítica de Fidel a todos aquellos estudiantes y líderes eternos dentro de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU).

“Decidió no repetir el año y matricula por la libre, pero tenía que inscribirse por asignaturas. Realmente hace un esfuerzo increíble. La cantidad de materias examinadas por el joven, en el tiempo que había previsto, entre 1948 y 1950 eran exorbitantes.

“A tal sacrificio, en las elecciones anuales efectuadas en la FEU en 1948, Fidel no puede ser dirigente de manera oficial; sin embargo, no se apartó de la lucha”.

Esta es una etapa de acelerada maduración del pensamiento político de Fidel. El estudio, bajo los ideales de autores como Carlos Marx, Federico Engels y Vladimir I. Lenin, contribuyó a su formación marxista-leninista.

Eran momentos muy difíciles para la UH. El campus no escapaba de la podredumbre política y la violencia que sacudían a la Isla.

Según comentó la historiadora: “La universidad donde Fidel se registró era muy compleja. En ella existía el bonchismo universitario, fenómeno muy conocido en ese período, desarrollado por alumnos que por la fuerza o por la vía de la amenaza y el chantaje tratan de obtener privilegios, posiciones, y de apoderarse de la institución. Ante tal situación, Fidel, junto a otros de su misma generación como Alfredo Guevara, dirigente de la FEU en ese tiempo, encararon la situación.

“Su actitud le provocó presiones físicas y amenazas muy fuertes, incluso de muerte, por parte de la mafia que controlaba la casa de altos estudios. Llegan hasta prohibirle la entrada al centro. Dispuesto a desafiar tamaña deshonra vuelve a la colina. Así empieza la etapa que Fidel llama su primera y peculiar lucha armada contra el gobierno y los poderes del Estado.

“En entrevistas, él ha narrado cómo fue amenazado en la institución docente, y a la orilla del mar lloró de impotencia al saber que no poseía armamentos para enfrentarse, pero de igual forma iba a afrontar la provocación, pues no dejaría de asistir.

“Por los episodios vividos a favor de la lucha, creo que la universidad convirtió a Fidel en un joven maduro y logró incorporarle una serie de ideas y métodos. Además, pienso que ha sido muy importante para él”.

No pueden olvidar los universitarios que después del triunfo de la Revolución este fue un sitio privilegiado con la presencia de nuestro líder.

“Por lo que considero, que para él fue un espacio de retroalimentación y no es casual que, justamente en este centro de altos estudios, en el año 2005, dio un discurso donde manifestó que la Revolución puede perderse no por agentes externos, sino por nosotros mismos.

“Vino hacer la alerta aquí, resultan significativas esas palabras para los universitarios, no solo de La Habana sino de Cuba. Es un privilegio que Fidel se haya sentido siempre uno de ellos y que haya depositado en esta institución, la confianza de venir a exponer ese aviso, el cual debe estar presente, hasta el día de hoy”.

Por la fe depositada en el estudiantado cubano, Fidel, en respuesta al mensaje del 23 de junio de 2007, les expresó: “Si los jóvenes fallan, todo fallará. Es mi más profunda convicción que la juventud cubana luchará por impedirlo. Creo en ustedes”.

Referencias

Cien Horas con Fidel. Conversaciones con Ignacio Ramonet , segunda edición, Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, 2006, p. 131.

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