Filosofía de lo “nuevo” en Obama

Por Katherinne Díaz Pérez / 21-04-2016

Para algunos, el mundo ya no está divido entre ricos y pobres, sino entre nativos e inmigrantes digitales. Se considera nativos u homo sapiens digitales a aquellos que nacieron después de 1980, cuando ya existía una tecnología y cultura de lo “digital”; mientras que inmigrantes, a los que nacieron entre 1940 y 1980, quienes han sido espectadores y privilegiados de este desarrollo tecnológico y han incorporado a su acervo personal destrezas relacionadas con los mencionados cambios.

Y aunque para Cuba puede que las fechas se reacomoden, los niños, adolescentes y jóvenes de cinco a 25 años en la actualidad han nacido con computadoras, memorias flash, videojuegos, teléfonos celulares, Internet… Ellos son hablantes, receptores, procesadores y productores digitales y lo hacen mucho más rápido que los inmigrantes.

No comenzaría este artículo así si no fuera porque esta realidad de lo “viejo” y lo “nuevo”, lo de “antes” y lo de “ahora” es manipulada por el discurso hegemónico para dividir y separar a los jóvenes de sus ancestros, por ejemplo; donde también entra en juego las claras diferencias biológicas, psicológicas, sociales, existentes entre generaciones.

Tampoco empezaría de esta manera si no fuera porque los jóvenes resultan un sector de la población idóneo para ejecutar acciones de la Guerra No Convencional; pues producir y transmitir información en Internet, comunicarse mediante redes sociales, correos, mensajería móvil… puede formar parte de cualquier rutina diaria de un joven.

Y por último, no insistiría en ello si el presidente de EE.UU. Barack Obama en el discurso en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso no hubiera dedicado gran tiempo a este sector de la población.

Resaltamos que es la primera vez desde el 17 de diciembre de 2014 que el discurso gubernamental de EE.UU. en el proceso de restablecimiento de relaciones con Cuba emite un mensaje claro y explícito hacia la juventud. En 38 min, se dirigió a los jóvenes en cinco ocasiones.

La primera vez fue para compartir su visión de futuro, para que la “gente joven, entienda por qué creo que deben mirar al futuro con esperanza”1 y señaló “esperanza que tiene una base en el futuro que ustedes pueden elegir; que ustedes pueden moldear; que ustedes pueden construir para su país”.2

Probados son los hechos que colocan a los jóvenes como los catalizadores del futuro. Así resultó en la Revolución Francesa, o cuando la burguesía se convirtió en un ente revolucionario para la vieja sociedad feudal o cuando la Generación del Centenario desembarcó en el yate Granma, subió a la Sierra Maestra y triunfó el 1 de enero de 1959.

Sin embargo, Obama sugiere entre líneas que los jóvenes no estamos mirando el futuro con esperanzas. No conozco qué especie de indicadores empleó para emitir un comentario como ese. Pero en último caso, las personas son agentes activos y no pasivos del desarrollo personal, profesional, espiritual, social, que deseen alcanzar.

Luego, comentó sobre la posibilidad de que la juventud perdiera esa “esperanza” por no acceder a información en Internet, no “estar expuestos a diferentes puntos de vista”. A simple vista, parecería una verdad o certeza que, por notoriamente sabida, es necedad o simpleza el tan solo decirla, pero ¿quiénes son los dueños de la información que está en la Web?, ¿quiénes la producen y la controlan?, ¿realmente hay un amplio espectro de miradas? En pocas palabras, Internet es una extensión de la realidad del mundo.

Para terminar, analizaré otro fragmento. Obama expresó: “Ya hay una evolución que se está llevando a cabo dentro de Cuba, un cambio generacional. Muchos han sugerido que vengo aquí para pedir al pueblo cubano que destruya algo; pero yo me dirijo a los jóvenes de Cuba quienes alzarán y construirán algo nuevo”.3

De este extracto es interesante cómo Obama hace uso de los sinónimos y antónimos. No especifica ese “algo” a destruir. Lo deja abierto y eso es propio de la diplomacia (no ser agresivo), pero además está relacionado con la imagen de “buen amigo”, “vecino cercano” que intentó construir. Lo hizo para que nosotros los receptores infiriéramos desde lo inimaginable hasta lo inaceptable; la Revolución y nuestro proyecto de país.

Asimismo no precisa el “algo” a construir, con la diferencia de que lo califica de “nuevo”. Siguiendo la filosofía de Poder de la que hablaba al principio, eso de “nuevo” se opone a lo “viejo”, a lo de “antes”, a la “¿historia?”. Es probable. Y en este rejuego de palabras, intuyo que el Presidente estadounidense nos exhorta a desligarnos con lo que el pueblo cubano y los jóvenes hemos venido construyendo desde hace más de cincuenta años.

De modo que podemos interpretar sus palabras hacia los jóvenes como evidente interés y preocupación del Mandatario de la Casa Blanca. Si ello proviniera de la nobleza y la sinceridad puede que se lo agradeciéramos, solo que a los jóvenes cubanos, como a nadie en su casa, no les gusta que los manipulen y utilicen en turbios fines.

Referencia

1 Ver Discurso del Presidente Obama al pueblo cubano, Gran Teatro de La Habana, Habana, Cuba, del 22 de marzo de 2016, disponible en http://www.whitehouse.gov/the-press-office/2016/03/22/discurso-del-presidente-obama-al-pueblo-cubano

2 Ídem.

3 Ídem.

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