Detrás del “sistema político” del que habló Obama

Por: Katherinne Díaz Pérez / 19-04-2016

El 22 de marzo a media mañana se corrieron las elegantes cortinas del Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, metafóricamente hablando. Esta vez no fue para presenciar Giselle del Ballet Nacional de Cuba o Carmen del Ballet Español de Eduardo Veitía, sino para escuchar al Presidente de EE.UU., Barack Obama, en una alocución al pueblo; como parte de su agenda durante su visita a Cuba.

En treinta y ocho minutos, el mandatario estadounidense tuvo la posibilidad de abordar varios asuntos, entre ellos, las diferencias de los gobiernos y, en esencia, sistemas políticos de ambos países. Habló de partidos políticos y rol del Estado en la sociedad. Y aunque fue breve su comparación al respecto, percibimos en el discurso gubernamental norteamericano un seguimiento a la realidad cubana en tales aspectos.

Hoy, releyendo sus palabras, recordé que EE.UU. cuenta con metodologías para descifrar el funcionamiento de los sistemas políticos imperantes en el mundo. Una de ellas explica que “el análisis político de un país extranjero comienza con una evaluación de 1) los principios básicos del gobierno, 2) operaciones gubernamentales, 3) política exterior, 4) partidos políticos, 5) grupos de presión, 6) procedimientos electorales, 7) movimientos subversivos, así como 8) las organizaciones criminales y terroristas. Luego se debe analizar 9) la distribución del poder político –si es una democracia, una oligarquía, una dictadura, o el poder político ha sido transferido a múltiples grupos de presión, como tribus, clanes, o cuadrillas”.1

El referido método llega a describir cada uno de los índices expuestos. Sobre los partidos políticos -por solo citar un caso- se evalúan los objetivos, programas, nivel de apoyo popular, respaldo financiero, liderazgo y procedimientos electorales.

Referente a las operaciones gubernamentales, la herramienta apunta que “los gobiernos son evaluados para determinar su eficacia, integridad, y estabilidad”. Dice además que la información sobre cómo opera realmente el gobierno o cambia sus métodos de funcionamiento brinda pistas sobre el probable futuro de un sistema político.2

Cuando se evalúan las operaciones gubernamentales, los analistas deberían considerar que una “marcada ineficiencia y corrupción” “pudiera indicar un cambio inminente de gobierno”; una “permanente ineficiencia y corrupción pudiera indicar apatía popular o una población incapaz de efectuar el cambio”; y “las elevadas restricciones del proceso electoral, y de los derechos sociales y políticos básicos de la población, pueden significar que el gobierno está cada vez menos seguro de su posición y supervivencia”.3

Sin dudas, el extenso estudio que supondría investigar cada una de las variables permitiría ofrecer de manera holística el ambiente político que reina en una nación. A simple vista, nos encontramos con una especie de termómetro que busca vestigios de inestabilidad en los países. La pregunta sería ¿por qué? y ¿con qué intención?

Las respuestas están en la utilidad de la comentada metodología: ella se confeccionó para el análisis operativo y estratégico de países que constituyan posibles objetivos de Guerra No Convencional (GNC). Tal método forma parte de las herramientas de las Fuerzas de Operaciones Especiales de EE.UU. y está recogido en el documento doctrinal Publicación de Técnicas del Ejército (ATP, por sus siglas en inglés) 3-05.1 de septiembre de 2013 sobre la GNC.

A juzgar por escenarios como Túnez, Egipto, Libia, Siria, Ucrania, la metodología “ha funcionado”, “ha encontrado” cuándo se asoman pistas de ingobernabilidad en esas sociedades; ignorando el hecho, por supuesto, de que entre sus tácticas también se encuentra fabricar esos vestigios.

Recordar a Obama, sus palabras, el teatro, La Habana y la GNC, no significa que afirmamos que Cuba sea un “objetivo de guerra” para EE.UU. aunque aquellos países tampoco lo eran, al menos a simple vista. De modo que lo verdaderamente complejo será percatarnos de cuando pasemos de un estatus a otro, pues este tipo de guerra trata, en esencia, de borrar hasta la imagen de los conflictos bélicos que a lo largo de los siglos se ha construido.

Referencias:

1. Ver Publicación de Técnicas del Ejército (ATP, por sus siglas en inglés) 3-05.1 del Ejército de EEUU sobre Guerra No Convencional, septiembre de 2013, disponible en http://www.cubadefensa.cu/sites/default/files/atp_3-05.1_gnc_esp.pdf
2. Ídem.
3. Ídem.

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