En la cima del Triunfo

Por Ileana Labaut López / 18-04-2016

La primera gran operación antiaérea que se conoce, protagonizada por los combatientes del Ejército Rebelde, se desarrolló en el Segundo Frente Oriental Frank País, bajo la acertada dirección del entonces comandante Raúl Castro Ruz, la cual fue transcrita en la orden militar no. 30 del 22 de junio de 1958.

Una maniobra que sentaba las bases para el nacimiento de la Fuerza Aérea Rebelde en diciembre de 1958. Esta experiencia sin precedentes en otros movimientos guerrilleros, llegó a contar con nueve aviones, diez pilotos, seis técnicos, y personal de aseguramiento, quienes pudieron desarrollar setenta y siete misiones.

Al triunfo de la Revolución Cubana, la fuerza aérea se amplía con las aeronaves de la aviación militar de la tiranía de Fulgencio Batista. Sin embargo, a partir de esta fecha los gobiernos norteamericanos e ingleses suspendieron el suministro de piezas de repuesto y ello provocó que en 1961 fuera muy baja la disponibilidad de aeronaves.

Con el fin de responder al reto de mantener y emplear los medios aéreos con que contaba el país, fue necesario forman adecuadamente al personal encargado de utilizarlos, lo cual conllevó en 1959, a crear un curso para la recalificación y preparación de pilotos, técnicos y mecánicos de aviación en la Base de San Antonio de los Baños.

Defensa del cielo por vía terrestre

El surgimiento de la Artillería Antiaérea (AA) se produce durante la década del sesenta con la llegada de los primeros medios procedentes de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), Checoslovaquia y China, como ametralladoras de 12,7 y 14,5mm y cañones de 37 mm.

En el combate de Playa Girón participaron diecisiete baterías de la AA, las mismas, entre el 15 y 19 de abril derribaron tres aviones enemigos, averiaron a varios y provocaron que otros lanzaran al mar el armamento previsto a utilizar contra los combatientes, por lo cual no cumplieron sus misiones.

Durante la década de los setenta, se reciben nuevos grupos de armamentos como la instalación autopropulsada ZCU-23-4 (Shilka), instalación antiaérea ZCU-23-2 de 23 mm y el cohete antiaéreo portátil de alcance cercano del tipo C-2M, todos destinados para la protección de las tropas terrestres en los diferentes tipos de acciones combativas.

Por otra parte, los antecedentes de las Tropas Coheteriles Antiaéreas datan de 1962, cuando se instalan los primeros Complejos Coheteriles Antiaéreos S-75 Dvina soviéticos, con la misión de proteger a las unidades de cohetes estratégicos de alcance medio y a las bases aéreas, donde se encontraban los bombarderos IL-28. Además, durante la Crisis de Octubre uno de estos Complejos Coheteriles derribó un avión espía U-2.

Al cumplir la Defensa Antiaérea y Fuerza Aérea Revolucionaria (Daafar) 55 años de creada, en una Brigada de Defensa Antiaérea del territorio del Ejército Occidental, oficiales y soldados demuestran la labor que desmallan en estos complejos tanto en la Artillería Antiaérea como en sus tropas coheteriles.

La unidad militar se torna imprescindible para la protección de la soberanía nacional. La capitán Aisel Morejón Miranda, Instructora Política nos manifestó la interioridades de las tropas.

“Una jornada laboral trascurre con la preparación política ideológica, luego la limpieza de la técnica y las clases. En la noche se visualiza el acontecer nacional e internacional a través del noticiero, después se brinda un espacio de recreación hasta el horario del sueño”.

Por su parte, el soldado George Pérez Beckford, miembro del grupo Shilka, señaló: “Esta pieza forma parte del material de guerra de la Defensa Antiaérea. Como joven los oficiales me enseñan la importancia del trabajo en equipo, la precisión, la responsabilidad por la defensa de la Revolución ante las amenazas del enemigo”. Al concluir refiere: “Si alguna persona tiene la oportunidad de cumplir el Servicio Militar Activo (SMA), le exhorto que conozcan sobre esta pieza de artillería útil para las FAR”.

Guardianes silenciosos.

Las Tropas Radiotécnicas (TRT) se crearon el 21 de julio de 1961 con los primeros radares (estaciones de radiolocalización P-8, P-30) llegados de la URSS, con los cuales se aseguró la visita al país del primer cosmonauta del mundo, Yuri Gagarin. A partir de entonces y como parte de los planes quinquenales de desarrollo y colaboración con los soviéticos, arribaron a la Isla telémetros y radioaltímetros de diferentes tipo y designación.

La sargento segunda Matilde García Arrieta, jefe de escuadra de Planchetistas, única mujer en la Brigada de la Aviación de la Guardia Playa Girón, Orden Antonio Maceo, también conocida como la Base Aérea de San Antonio de los Baños, explica: “La primera vez que ejercí me puse muy nerviosa, tenía que captar varios aviones al mismo tiempo, sin embargo el deseo de trabajar y cumplir con el deber, me alentó para obtener los objetivos”.

Ser capaces de avizorar y suministrar información es clave y constituye uno de sus principales deberes. “Mi función en una jornada consiste en identificar los recorridos de los aviones que sobrevuelen por las zonas establecidas. Marcar en la plancheta las maniobras es una labor difícil, pues cada un minuto hay datos que no se pueden escapar.

“Tenemos un colectivo magnífico. La mayoría son hombres, pero ellos me tratan con respecto, cariño y consideración. Somos muy unidos”, aseguró García Arrieta.

Al finalizar confesó: “Ser la única mujer en la especialidad, significa un reto. Además, es un orgullo representar a las planchetistas en un lugar que acumula tanta historia como lo es la Base Aérea de San Antonio de los Baños”.

En momentos de peligros

La Daafar jugó un rol trascendental en el apoyo a los pueblos de Argelia, Angola y Etiopía. Por su envergadura y duración, la misión internacionalista más importante fue la de Angola, noviembre de 1975, en la cual contamos en los momentos culminantes con: grupos coheteriles Pechora, un regimiento coheteril antiaéreo “Cuadrado”, un regimiento de aviación de transporte, grupos y baterías de la AA y cuatro unidades de radares de las TRT.

Piloto internacionalista y veterano, jefe de vuelo de la Brigada Aérea de San Antonio, teniente coronel Luis E. Trujillo Hernández con 1 650 horas de vuelo, nos relató sus vivencias en este país africano y explicó la importancia de ser aviador.

“Estuve en Angola desde 1989 hasta el primero de mayo de 1991 que regresamos a la Patria. Tengo alrededor de 35 acciones y misiones combativas, las últimas generalmente consistieron en realizar coberturas a caravanas, pues no hubo empleo directo del armamento de la aviación.

“Si embargo, las emociones eran muy fuertes porque uno siente un poco de temor y la adrenalina sube, pero esto no me impidió cumplir ninguna tarea encomendada. Para volar un avión de caza se necesita mucha preparación, conocimiento y confianza en uno mismo de poder solucionar cualquier problema.

“En Angola se nos condecoró con distinciones de Servicio Distinguido y al finalizar obtuvimos la medalla internacionalista de primera clase”, afirmó el coronel Trujillo.

Hoy más que nunca, la Daafar puede contar con valientes y eternos miembros de las FAR, donde salvaguardar el suelo patrio es prioridad de todos los cubanos.

“Nuestra felicitación en este nuevo aniversario lo concebimos a través de la preparación constante, el aprendizaje de las modernizaciones técnicas y el esfuerzo como prioridad en nuestro desempeño”, añadió la capitán Morejón Miranda.

Recuadro 1: El desarrollo gradual de la técnica y el armamento determinó la creación de varios centros de enseñanzas, entre los que se encuentran:

• Escuela Técnica de Aviación (1960-1965).

• Escuela Técnica de la Daafar capitán Luis A. Silva Tablada (1965-1992).

• Instituto Técnico de Aviación (1961-1965).

• Escuela de Pilotos de Aviación Carlos Ulloa (1965-1982).

• Escuela Militar de Pilotos de Aviación (1982-1991).

• Centro de Preparación y Rectificación de Especialistas Menores de la Fuerza Aérea Revolucionaria (1982-1991).

• Instituto Técnico Militar José Martí (1967-actualidad).

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