Aniversario 55 de la creación de la Artillería Antiaérea

Por coroneles (r) Hilario A. Lorenzo Cossío, Francisco Mustelier Domínguez y Rubén del Toro Claramunt / 08-06-2015

Próximo a efectuarse un evento de gran trascendencia como el X Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas, resulta oportuno rememorar a los jóvenes que, en los primeros años de nuestra invencible Revolución, dieron su decisivo aporte a la defensa de la Patria.

La historia recoge el heroísmo del papel desempeñado por ellos en las diferentes etapas, desde la “instauración” de la República mediatizada hasta la lucha contra la tiranía batistiana. También fue decisivo la participación de la Generación del Centenario en el Moncada; el desembarco de los expedicionarios del yate Granma, el Ejército Rebelde y la lucha clandestina. No se puede obviar el hecho de que con el triunfo de la Revolución, se elevó su imprescindible papel, tanto en la defensa de la Patria, como en las misiones internacionalistas, donde miles regaron su sangre generosa.

Fueron años de duras batallas y de victorias, pero también de sueños postergados momentáneamente, pues la Patria requería del máximo esfuerzo en la defensa de la conquista de la libertad. Se fueron incorporando en diferentes frentes, donde miles de jóvenes junto al pueblo, tuvieron que mantenerse con las armas en las manos en entrega total y en condiciones difíciles impuestas por el enemigo a la Revolución triunfante. Fueron muchos los acontecimientos ocurridos en la lucha para mantener incólume nuestra soberanía nacional; que bajo la certera dirección del invicto Comandante en Jefe, siempre su recuento será incompleto, debido a que todos los actores en cada período histórico no han concientizado, por modestia, reflejar sus vivencias. En el presente año se cumple más de medio siglo del surgimiento de una fuerza combatiente que supo crecerse a su tiempo.

El Comandante en Jefe personalmente en 1960, hizo la convocatoria para la preparación de los primeros artilleros antiaéreos en el país, pues la brutal embestida de los yanquis no nos dejaba tranquilos ni un solo día, desde el triunfo revolucionario. En los primeros años la defensa dependía solo de pequeñas unidades de Infantería, formadas por soldados del Ejército Rebelde (ER); con la creación de las Milicias Nacionales Revolucionarias (MNR); algunos aviones y tanques ligeros arrebatados a la tiranía. El enemigo contaba con superioridad aérea y actuaba con avionetas en la quema de campos de caña, y otros ataques a objetivos económicos con total impunidad, ya que no había medios antiaéreos para rechazarlos. La dirección de la Revolución se percató de que la escalada agresiva del imperio, no era una simple quema de caña, sino hasta una invasión y con celeridad comienza a dotar a las incipientes fuerzas armadas, con armamento capaz de hacerle frente a los medios aéreos enemigos.

Los primeros en integrar las pequeñas unidades de Artillería Antiaérea fueron los compañeros del Ejército Rebelde que recibieron su preparación en los cañones antiaéreos 37 mm en octubre de 1960.

Ya para noviembre de 1960, en varios puntos del país, se crean escuelas de formación de pequeñas unidades (baterías) de Artillería Antiaérea, que aunque no contaban con las necesarias condiciones de campaña en los campamentos, sí tenían lo principal: los jóvenes adolescentes que respondieron con patriotismo al llamado del Comandante en Jefe. Así comienzan a formarse cientos de baterías a cargo de un grupo valioso de instructores, y se utilizó el método de nombrar a los jefes de las propias filas de los artilleros antiaéreos, quienes recibían las instrucciones de noche y por el día preparaban al personal subordinado. A lo largo y ancho del país, estas escuelas fueron dotadas de un armamento antiaéreo con capacidad de combatir a los aviones y otros medios aéreos que volaban a bajas alturas. Este fue recibido de países amigos y se conocieron popularmente como “cuatro bocas” porque tenían cuatro ametralladoras en cada pieza o instalación de 12,7 o de 14,5 milímetros. También, aunque en menor cuantía, se contaba con cañones de 37 milímetros, solo en el occidente del país.

Ya para diciembre de 1960 había una considerable cantidad de baterías, lo cual permitió garantizar la primera misión combativa, ocupando posiciones de fuego en la protección de aeropuertos, objetivos políticos y económicos, así como diferentes puntos importantes en todo el país. Ello se realizó en cumplimiento de la primera movilización general ordenada por el Comandante en Jefe, durante el cambio de presidente en los Estados Unidos.

Después de la movilización, en enero de 1961, la mayoría de las baterías regresaron a sus campamentos de origen para continuar su preparación. Se ampliaron las baterías de cañones de 37 milímetros y se crearon condiciones para contar con este calibre en los territorios central y oriental. Esta última actividad fue interrumpida parcialmente por los acontecimientos del desembarco del enemigo en Playa Girón; por tanto la mayoría de la Artillería Antiaérea estaba constituida por ametralladoras “cuatro bocas”. En este contexto hay que resaltar que se hizo igual esfuerzo en la formación de pequeñas unidades de Artillería Terrestre, de tanques y de Infantería de las MNR, pero en ningún caso su estructura fue superior a nivel de batallón.

Fueron acertadas y decisivas estas medidas tomadas por la dirección de la Revolución y la visión del Comandante en Jefe, ya que al amanecer del 15 de abril de 1961, el enemigo atacó las bases aéreas de San Antonio de los Baños y Ciudad Libertad así como el aeropuerto civil de Santiago de Cuba, sus aviones llevaban pintadas las insignias cubanas para intentar demostrar al mundo una sublevación de la Fuerza Aérea Cubana. Las baterías antiaéreas, que ocupaban posiciones de fuego, combatieron heroicamente e impidieron que fueran destruidos los pocos aviones con que contábamos. No obstante, previamente se había desconcentrado por orden del Comandante en Jefe para evitar males mayores. Este combate sirvió como bautismo de fuego de los antiaéreos y también tuvo a su primer mártir Eduardo García Delgado, quien antes de morir escribió el nombre de Fidel con su sangre generosa, durante el ataque al aeropuerto de Ciudad Libertad.

El 16 de abril de 1961, durante el entierro de las víctimas por las agresiones del día anterior, el Comandante en Jefe en su discurso refrendó el carácter socialista de nuestra Revolución y ordenó ocupar los puestos de combate, poniendo en pie de guerra al país, ya que el ataque a los aeropuertos era el preludio de una invasión. También destacó el derroche de los bisoños antiaéreos que combatieron a la aviación enemiga, y además averiaron algunos aviones.

En la batalla de Girón, con el desembarco de la brigada mercenaria y donde el imperialismo yanqui sufrió su primera derrota militar en América Latina, las fuerzas revolucionarias combatieron heroicamente y no les dieron tregua a los enemigos, propinándoles una derrota humillante en 66 horas. Aquí también se demostró que los jóvenes antiaéreos hicieron derroche de valentía y combatieron a los aviones, derribando algunos de ellos, junto a los heroicos pilotos de nuestra fuerza aérea. Con el triunfo sobre los mercenarios se impidió que se “instalara” un gobierno provisional, y estuvimos a punto de un enfrentamiento directo con las fuerzas yanquis de sus tropas mejor equipadas y contra aviones de mayor poder de fuego y maniobra, lo cual se impidió por la victoria contra la brigada mercenaria. Como resultado de la brillante actuación de las diferentes fuerzas que combatieron antes y después del desembarco, se ha convertido en tradición celebrar las diferentes fechas de abril de 1961, desde el 15 al 19, para recordar fundamentalmente a los caídos. Igualmente desempeñaron el mismo papel los artilleros terrestres y los combatientes de la PNR, con una cuota enorme de muertos. Aun si el inicio de los cursos fue el 2 de noviembre, a partir de la orden No.28 del 2 de abril de 1976, firmada por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, se declara el 15 de abril como el día de la Defensa Antiaérea de las tropas, por el rechazo antiaéreo del ataque a los aeropuertos en 1961.

Simultáneamente desde el mes de abril, se fueron creando las condiciones en el perfeccionamiento de las incipientes Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), constituyéndose los tres ejércitos: Oriente, Centro y Occidente. Parte de la Artillería Antiaérea fue integrándose a ellos, pues hasta ese momento eran independientes. Desde el triunfo de la Revolución hasta octubre de 1962, conocido como la Crisis del Caribe, las FAR tuvo un nuevo armamento, más moderno y capacidad de fuego y maniobra. La Artillería Antiaérea no fue una excepción, lo que le permitió aumentar su capacidad en la lucha contra aviones de combate a mayores alturas y distancias. Se fue transformando su estructura y aunque mantenía su carácter de Artillería Antiaérea dentro de las Tropas Terrestres, Daafar y Marina de Guerra, se convierte convencionalmente en Defensa Antiaérea, asimilando armamento coheteril de diferentes designaciones. De esta forma, salidos de los fundadores de la Artillería Antiaérea en 1960, se fueron capacitando sus cuadros tanto dentro como fuera del país, para asumir la enorme responsabilidad de dirigir las unidades en los diferentes niveles de mando. Fue también decisiva la incorporación de soldados por los llamados al Servicio Militar, a partir de 1964 y que fue elevando el nivel escolar de los combatientes y de los oficiales, hasta alcanzar el máximo de nivel requerido, acorde a la tecnología que exige el combate moderno.

Merece también una mención especial, la participación de la Artillería Antiaérea en las misiones internacionalistas, donde junto a los pilotos de combate, escribieron páginas heroicas, fundamentalmente en la hermana República de Angola. Incluso, aunque se contaba con armamento coheteril, las ametralladoras antiaéreas se destacaron en misiones combativas contra la infantería por su gran volumen de fuego. Sobre ello, los protagonistas debieran contribuir a profundizar en el conocimiento de esos acontecimientos que salvaron muchas vidas.

La larga historia de la Artillería Antiaérea desde el triunfo de la Revolución, le permitió alcanzar un lugar cimero por la entrega de sus protagonistas, todos jóvenes, que no escatimaron edad ni sacrificios personales, pudiendo considerarse como pioneros de las actuales tropas de Defensa Antiaérea. Igual fue masiva la participación popular al integrarse en las Milicias Nacionales Revolucionarias, pioneras de las actuales Milicias de Tropas Territoriales, que junto a las demás fuerzas combatientes de nuestras invencibles FAR, conforman el Sistema Defensivo Territorial, concebido por el invicto Comandante en Jefe.

Al celebrarse este año 2015, el aniversario 55 de la creación de la Artillería Antiaérea, debemos hacernos el compromiso de rendirle justo homenaje a aquellos bisoños combatientes que, supieron cumplir históricamente con su deber patriótico en la sagrada defensa de la Patria y con el llamado del Comandante en Jefe. Muchos de sus fundadores ya no están físicamente, pero su ejemplo seguirá inspirando a los actuales y futuros antiaéreos, que sabrán mantener y elevar el nivel de respuesta al enemigo, si intenta agredir a nuestro querido pueblo soberano y socialista.

A la memoria de:

- Antiaéreo: Eduardo García Delgado

- Comandante del Ejército Rebelde: José María Álvarez Bravo

- Comandante del Ejército Rebelde: Pedro Enrique Oropesa del Portal

- Capitán del Ejército Rebelde: Antonio Ferrán Oslé

- A todos los mártires de la Artillería Antiaérea

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