Compromisos que hacen útiles las horas

Por Sonia Regla Pérez Sosa / 16-04-2015

Hace cincuenta años fue fundada una de las unidades más importantes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR). Varias fueron sus denominaciones, pero siempre mantuvo la misma misión: defender la soberanía nacional mediante la utilización de medios blindados.

Cuentan que mucho ha cambiado la Gran Unidad de la Gloria Combativa Rescate de Sanguily, desde aquel 16 de abril de 1965, cuando se unieron las ganas de aprender de los nuevos combatientes con la experiencia transmitida por la escuela de tanquistas y el desempeño defensivo en Playa Girón.

Para explicarnos estas transformaciones y perfeccionamientos, entrevistamos al general de brigada Oscar Figueredo Castellanos, quien nos comentó:

“La unidad se desarrolla de manera sistemática mediante la preparación combativa y política; trabajamos en el mantenimiento y conservación del material de guerra, así como en la disciplina militar, pues sin ella en el colectivo de oficiales, sargentos, soldados y trabajadores civiles, no hubiésemos podido llegar a este aniversario con los resultados que mostramos”.

— ¿Cuáles tareas motivan este aniversario 50?

—Seguir perfeccionando la base material de estudio y brindar una preparación combativa con calidad. Para ello elevamos la instrucción de todos los compañeros, especialmente oficiales, pues tendrán así la capacidad de formar, del mismo modo, a muchos soldados.

“También mejoramos las condiciones de vida y las obras de alta protección como volumen hermético, control ambiental, calentamiento, conservación y desconservación.

“Entre las nuevas labores tenemos la construcción de una sala polivalente; un parque fotovoltaico; y un nuevo campamento para una de nuestras unidades.

“Nos motiva además, aumentar la reforestación, aunque tenemos un número importante de árboles plantados y en viveros. Actualmente trabajamos en apilar la tierra vegetal y la materia orgánica, para comenzar en primavera la siembra de nuevas posturas.

“En esta actividad la evolución es significativa. Los combatientes saben cómo sembrar un árbol, echarle materia orgánica y agua, trasplantar la postura. Así el rendimiento logrado en la repoblación forestal es alto”.

— La gran unidad está integrada por muchos soldados quienes cumplen aquí su Servicio Militar Activo, ¿qué fórmula tienen para prepararlos?

—Los soldados son jóvenes serios, trabajadores, responsables, que llegan siendo prácticamente adolescentes, sin ideas sobre la vida militar, y aquí aprenden a vivir y pensar en colectivo.

“En su formación se utilizan dos variantes. Una desarrollada en el Centro de Preparación para los reclutas que estarán en la Preparación Básica (previa) durante cinco semanas y completarán los cargos no fundamentales en las unidades. La otra la realizan quienes pasan la previa en cuatro semanas y después están dos meses en el Regimiento de Estudio, formándose como especialistas en tanque o artillería terrestre o antiaérea.

“En estos centros de estudio cuentan con buena base material de estudio e instructores con alta calificación, lo cual permite formar combatientes muy competentes, capaces de aportar al buen funcionamiento y desarrollo de la institución armada.

“Además, tener tantos jóvenes buenos, obliga a pensar como ellos y poseer su entusiasmo, hacer las labores con su agilidad, escucharlos, por eso la unidad podrá tener muchos años, pero mientras posea la sangre nueva de sus combatientes siempre será joven”.

— ¿Cómo garantizan que los oficiales perfeccionen y aumenten su preparación profesional?

—Aquí el oficial llega con conocimientos teóricos y prácticos de las Instituciones Docentes de Nivel Superior de las FAR. Entonces, según su responsabilidad, les impartimos clases todos los meses. Esto permite tenerlos actualizados y que su instrucción se revierta en poseer un mayor dominio de las materias estudiadas tanto dentro como fuera de la unidad.
“En definitiva, los jóvenes oficiales serán los jefes del futuro y esta unidad forma muchos ‘cuadros’ de las FAR. A eso se le dedica mucho tiempo, pues deben educarlos, enseñarles, y sobre todo, ayudarlos”.

— ¿Cómo se desarrolla entonces la relación entre soldados y jóvenes oficiales?

—Todos los años reciben jóvenes oficiales con los cuales se renueva el escalón de mando primario. Por ello, jefes y subordinados tienen casi la misma edad. Eso es bueno, pero el oficial nuevo nunca ha mandado, por lo tanto empieza de cero. Al ejercer el mando aprende a ser educador, pedagogo. Es decir, con 21 años debe ser capaz de enseñarle a un joven de 17 o 18 todo lo que necesita conocer sobre la guerra; a desarrollarse como ser humano; cuidarlo; educarlo; y en sentido general eso les ha dado resultados beneficiosos.

— ¿De qué manera influye el mejoramiento de las condiciones de vida, una de las tareas fundamentales de este aniversario, en el desempeño de los oficiales, sargentos y soldados?

—Al mejorar las condiciones de vida las personas se sienten mejor. Y no se trata solamente de optimizar el lugar donde duermen, la atención a la calidad de la alimentación y el cumplimiento de la norma correspondiente es constante. Además, se efectúan actividades recreativas tanto dentro como fuera de nuestras áreas, entre ellas, visitas a museos, monumentos, sitios de esparcimiento...

“Asimismo, fue reconstruido el polígono de tiro, donde se crearon las condiciones para que cuando el combatiente llegue, se dedique completamente a la preparación combativa, realice en el tiempo previsto los tiros, los ejercicios, la maniobra y después pueda descansar.

“Esta es una de las obras más importantes que hicieron en los últimos años, pues mientras más se ocupen del combatiente y sus condiciones, mejores resultados habrá en todas las tareas. Esto es un rasgo de unidad. Además, los oficiales, soldados y trabajadores civiles se sienten comprometidos con el lugar y sus quehaceres”.

— Por esa identificación y entrega de militares y civiles en cada tarea, ¿en qué basan las relaciones entre ellos?

—Los trabajadores civiles tienen una gran responsabilidad, pues generalmente son quienes aseguran todas las actividades. Su entusiasmo y entrega hacen que no existan diferencias con los militares, pues somos una gran familia.

— Aunque la gran unidad es identificada fundamentalmente por sus tanques, ella posee otros medios y especialidades, ¿cómo logran integrar los expertos de las diferentes armas?

—Como particularidad, todos responden por su medio de combate, pero aprenden sobre la importancia de la integración. Esto permite que, aunque reine el tanque, a los otros medios blindados también se les reconoce su valor. Todos tienen su misión bien clara.

“Es que somos un equipo, porque en los medios blindados influye el ingeniero, los comunicadores, especialistas en tanque y transporte, armamentistas, económicos… Nuestro éxito está en la unidad, calidad y consagración de todos”.

— En estas cinco décadas, ¿qué características han identificado a la unidad?

—La hospitalidad. En este sitio ayudamos a los combatientes del ejército occidental, oriente, o centro del país. También hay que tener en cuenta el cariño de sus integrantes por ella, por eso la defienden y quieren aunque estén lejos. Reconocen que el trabajo es duro, pero esta gran unidad es única y cuando las personas están motivadas no existen imposibles.

— ¿Qué sienten los jefes al saber que integran una unidad con tantas tradiciones de lucha?

—Una gran satisfacción. Un compromiso inmenso por hacer útiles las horas que pasamos aquí.

Enlaces directos