Valorar el precio de la paz

Por Susana Pérez Gil / 22-07-2014

Las Escuelas Provinciales de Preparación para la Defensa permanecen como baluartes inquebrantables en la conservación de la soberanía nacional

La tradición patriótica militar cubana ha demostrado, en innumerables ocasiones, la importancia de mantener, de forma permanente, la disposición combativa del pueblo. Desde la Constitución de la República queda establecido el derecho ciudadano “de combatir por todos los medios, incluyendo la lucha armada, cuando no fuera posible otro recurso contra cualquiera que intente derribar el orden político, social y económico […]”.

Con la finalidad de formar y superar a los oficiales permanentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), cuadros y funcionarios del Partido y el Gobierno, así como de las filas de las Milicias de Tropas Territoriales (MTT) y de la reserva en los territorios nacieron las Escuelas Provinciales de Preparación para la Defensa (EPPD).

En los actuales escenarios, tales centros revitalizan su relevancia, pues desde las aulas los dirigentes y otras categorías del personal, pueden conocer aspectos relacionados con los métodos armados y no armados de lucha. Asimismo, los temas acerca de la Defensa Civil, lo que le permite perfeccionar conocimientos imprescindibles a la hora de enfrentarnos a los eventos meteorológicos que afectan al país.

Sustentados en la concepción estratégica Guerra de Todo el Pueblo, las EPPD direccionan los programas de estudio y actualizan las asignaturas impartidas. Según explica el teniente coronel Alberto Amador Sama, últimamente han desarrollado cursos de formación en las diversas especialidades para rejuvenecer la cadena de mando de las MTT. Igualmente, expresa que pretenden convertirse en microacademia de la táctica en los territorios.

El claustro que integra el colectivo docente no solo perfecciona los procederes educativos, sino también aquellos referentes a la metodología pedagógica. La mayor Janis Felipe Izquierdo comenta la importancia de su especialidad, pues “cuando se moviliza la reserva y las MTT es prioridad el dominio de los modos y medios de comunicaciones a emplear en situaciones complejas”.

Y añade: “El programa está compuesto por clases teóricas y prácticas. Debemos enseñarles los tipos de terrenos donde se va a combatir y las potencialidades de los mismos para establecer las transmisiones”.

Graduada del Instituto Técnico Militar José Martí, Orden Carlos J. Finlay, nunca pensó que le agradaría tanto la labor docente. Al inicio lo asumió como un reto y hoy se confiesa enamorada de su trabajo. “Empleo métodos didácticos, desde un juego de dominó con contenidos teóricos hasta el intercambio acerca del panorama mundial de las comunicaciones”.

Por su parte, el teniente de fragata Ernesto Montano Díaz, primer profesor de Marina de Guerra, narra las experiencias en los cursos de Formación de Grupos Especiales Navales, entre otros. Sus estudiantes mantienen estrecho vínculo con el mar. La mayoría procede de empresas dedicadas a la actividad marítima –confiesa– y se instruyen aquí para realizar la observación y defensa de los puertos, entre otras misiones, teniendo en cuenta, su calificación y experiencia.

“Adquieren habilidades con las cartas náuticas, la manipulación de los equipos… A veces, el intercambio se convierte en un verdadero ejercicio de retroalimentación, porque logramos aprender mutuamente de la especialidad y su función para la protección de nuestras costas.

Daisy Hernández Díaz, quien transita por el curso de Zonas de Defensa en la EPPD Comandante Ángel Ameijeiras, de La Habana, alega que, como dirigente, ha profundizado en aspectos significativos con el objetivo de garantizar la seguridad en su territorio. Para la dirigente de la Central de Trabajadores de Cuba, en el municipio de Cerro de la capital, ser una de las féminas dentro del grupo no le ha impedido portar con orgullo el uniforme verde olivo y cumplir las tareas planteadas.

De la misma manera, el mayor de la reserva Roberto Alfonso Vega Currás manifiesta su agrado por repasar y actualizar los conceptos asimilados en ocasiones anteriores como oficial de la institución militar y valora la participación de las nuevas generaciones.

Velar por la superación constante del claustro, la modernización de los métodos, la Base Material de Estudio y el cumplimiento de las principales misiones son nuestros desafíos diarios, sostiene el teniente coronel Zetiel Soto Delgado, primer oficial del órgano de instrucción de esta escuela.

Las EPPD fundamentan su labor cotidiana en las palabras imperecederas del líder histórico de la Revolución Fidel Castro Ruz cuando expresó: “Queremos paz, pero no descansaremos un minuto en fortalecer nuestra defensa, porque sabemos que ese es el precio de la paz [...]”.

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