Delegada especial al congreso de la FMC

Por Sonia Regla Pérez Sosa / 14-02-2014

La coronel María de los Ángeles Benítez Pérez tiene dos privilegios únicos dentro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR); uno, desempeñarse como jefa de Facultad en una Institución Docente de Nivel Superior, lo cual realiza hace casi dos años; el otro, lo conoció hace pocas horas: es la invitada especial de este organismo al Noveno Congreso de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC).

Supo la noticia en un acto político realizado en el Instituto Técnico Militar José Martí, Orden Antonio Maceo y Orden Carlos J. Finlay, frente a sus compañeros de labores y cadetes; esos que han visto cómo en estos últimos años su facultad ha sido reconocida a nivel ministerial y donde se forman la mayor cantidad de féminas del instituto.

Por supuesto que no le faltaron las palabras de reconocimiento al sentirse halagada; primero, “por representar a las mujeres de las FAR en el congreso de las federadas cubanas”; segundo, por mantener las tradiciones de lucha y ser parte de ese ejército de nuevas féminas al servicio de la Revolución.

Entonces tuvimos la oportunidad de conversar con esta mujer- comunicadora-militar, quien cautiva con la dulzura de su carácter y la experiencia proporcionada por sus casi veintinueve años como profesora.

Sin embargo, dicen que sus ojos centellean cuando “las cosas no salen como deben”. Nosotros los descubrimos brillando al hablar de sus alumnos, colegas y profesión. Por tal motivo, aquí compartimos parte de la conversación que sostuvimos con esta eterna comunicadora.

Como militar cubana, y profesora de tantas féminas ¿Qué significa esta invitación especial?

—Un alto honor y un compromiso muy grande, sobre todo porque representar a la mujer de las FAR –militar y civil– no es simple. Además, participar en el congreso de las federadas permite recordar las características y tradiciones de lucha de cubanas como Ana Betancourt, Amalia Simone, Mariana Grajales, Vilma Espín, Melba Hernández, Haydée Santamaría, Celia Sánchez…

“Las cubanas han demostrado durante todos estos años, gracias a la Revolución, que somos capaces de cumplir diversas tareas y jugamos un papel determinante en el desarrollo de la sociedad. Por ello, me siento muy halagada”.

¿Cómo se verá ahora dentro de la facultad, ante sus estudiantes?

—Un revolucionario debe caracterizarse por la modestia, la sencillez. Yo seré la misma de siempre, dando lo mejor de mí en el cumplimiento de las misiones, pero con el orgullo y la satisfacción de poder participar en el congreso de la FMC y espero no defraudarlas. Esta constituye ahora mi tarea principal.

¿Tiene trazada alguna estrategia para llevarla a cabo?

—Creo que lo lograré al ratificar y demostrar en el congreso la posición de las mujeres de las FAR ante el proceso revolucionario, ante las tareas que cumple la Revolución, el Partido, la dirección del país. Así y con mi quehacer diario, considero que lo lograré.

Su facultad cuenta con una gran cantidad de mujeres, ¿su ejemplo influye en ello?

—Es cierto que tenemos un alto número de mujeres en nuestras especialidades. Puede deberse a que durante el proceso de captación en las Escuelas Militares Camilo Cienfuegos vamos, y le contamos sobre las carreras, el instituto, las posibilidades laborales…

“Mas, una vez incorporadas al centro, las muchachas me han confesado, al verme jefa de la facultad, que yo fui su inspiración para entrar al instituto y a la vida militar, porque admiraban mi grado, mis responsabilidades.

“Pienso que ven en mí cómo la mujer en las FAR no tiene obstáculos y puede ocupar diferentes cargos, profesiones, pues les proporciono cierta seguridad. No obstante, mis logros creo que son solo un impulso, mis alumnas pueden tener grados y obligaciones mayores que las mías”.

¿Cómo ha podido integrar delicadeza y fortaleza a la hora de dirigir?

—Una cosa no va reñida con la otra; se puede ser exigente sin dejar de ser femenina, tierna, e incluso, la sensibilidad que caracteriza a la mujer, permite analizar mejor los problemas y tomar decisiones con mayor justeza.

¿Por ello su facultad es una de las mejores?

—No, es de las mejores porque todos los integrantes trabajamos en conjunto para lograr este objetivo, porque yo sola no lo lograría.

¿Qué queda de la comunicadora que se graduó en 1981?

—Mucho, porque la historia desempeña un papel fundamental en la vida de los seres humanos y como uno no debe olvidar su origen, el lugar donde nació, creció, la preparación como comunicadora forma parte de mi vida. Viví momentos muy intensos, de mucho orgullo; incluso, una vez graduada nunca olvidé mi estancia como cadete en el Instituto. Eso me ha ayudado mucho.

¿Cómo logra mantener la facultad actualizada?

—La especialidad de Telecomunicaciones tiene la particularidad de cambiar vertiginosamente el contenido de las materias porque estamos en la era de la evolución de la informática y las telecomunicaciones; lo que hoy es un conocimiento nuevo, dentro de un año o dos queda atrás. Eso nos obliga, nos presiona, a que sin olvidar lo viejo, porque hay cuestiones que son clásicas, nos veamos en la obligación de adquirir nuevos conocimientos para preparar mejor a nuestros cadetes.

¿Cómo se integra en un instituto que por generaciones ha sido dirigido por hombres?

—Los militares nos caracterizamos por el respeto hacia el compañero, hacia el ser humano, y las mujeres en las FAR somos privilegiadas por el respeto que se nos profesa, sin ser subestimadas. Entonces, yo me siento una más del grupo, una oficial de las FAR que cumple con la misión planteada, pero tengo que reconocer que ellos me hacen sentir halagada.

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