Cinco días de estrategia militar

Por Isaura Diez Millán / 19-03-2013

Desde el 15 al 19 de marzo de 1874, fuerzas españolas de tres mil hombres comandadas por el brigadier Armiñán se enfrentaron contra los mambises, quienes marchaban bajo el liderazgo del Generalísimo Máximo Gómez. El hecho ocurrió en Camagüey, región centro oriental de Cuba. En la batalla de las Guásimas las tropas cubanas obtuvieron la victoria tras uno de los combates más sangrientos y duraderos de la Guerra de los Diez Años.

Avanzaban hacia Las Villas, en plan invasor aprobado por el gobierno de la República de Cuba en Armas, cuando sucedió el encuentro bélico. Participaron destacados jefes militares de la Isla como Antonio Maceo, Julio Sanguily, Manuel Sanguily y Modesto Díaz.

Gómez se había sumergido en la ardua labor de concentrar y preparar el contingente. El combate no estaba previsto en sus planes, había tomado medidas para desorientar al enemigo con el fin de evitar cualquier enfrentamiento que pudiera comprometer la Invasión.

Sin embargo, los españoles conocían el propósito del Ejército Libertador, por lo que habían aumentado sus efectivos para operar sobre las principales vías de acceso al occidente: desde Puerto Príncipe hacia la Trocha de Júcaro a Morón.

Al Generalísimo le pareció inevitable el desafío y ocupó posiciones ventajosas. El gran estratega militar atrajo a los adversarios hacia una emboscada para aniquilarlos con el fuego de la infantería más un golpe sorpresivo de la caballería. El engaño impidió salir a los españoles de los potreros de las Guásimas de Machado, lugar situado aproximadamente a 36 kilómetros de Camagüey.

Otro intento del mismo ardid no funcionó, los enemigos fortalecieron su defensa. En una segunda etapa de las acciones, el continuo hostigamiento de los mambises aumentó las bajas y desmoralizó a los españoles, quienes lograron salir del cerco para buscar refuerzos.

Gómez organizó el rechazo de un probable ataque y provocó que, en la mañana del 19, las columnas españolas iniciaran la retirada hacia Puerto Príncipe. Durante la tercera fase de los acontecimientos, el jefe hostigó a los hispanos en su recorrido, ello proporcionó mayor desgaste en la precipitada marcha a la ciudad.

Es válido aclarar que en los cinco días de enfrentamiento, los cubanos también sufrieron numerosas bajas, así como la pérdida de otros medios y recursos dispuestos para la campaña invasora. Después de la victoria se requirió algún tiempo para restablecer la capacidad combativa de las tropas antes del ulterior avance hacia el territorio de Las Villas.

Esta batalla fue un resonante triunfo táctico y estratégico de las fuerzas cubanas, asimismo levantó extraordinariamente la moral del Ejército Mambí.

FUENTES:
Tomado de Historia de Cuba, Fernando Portuondo del Prado, Editorial Pueblo y Educación, p.525
EcuRed: Enciclopedia colaborativa cubana

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