Protagonistas de otro aniversario

Por Analía Ferreira / 17-09-2012

Llega un nuevo aniversario de la fundación del Sindicato Nacional de Trabajadores Civiles de la Defensa (SNTCD). La conmemoración arriba cargada de expectativas, no solo por la alegría de acumular más de cuarenta y un años de experiencias en el trabajo sindical, sino también por celebrar, los días 10 y 11 de noviembre, su primera Conferencia Nacional.

Según Leticia Agramonte Peñalver, miembro del secretariado nacional, en esta cita se analizará la segunda etapa de perfeccionamiento del sindicato, la cual implica cambios en sus métodos y estilo de trabajo.

Para ello, existen cinco comisiones. La primera se encarga de estudiar la estructura del SNTCD y la política de cuadro, la segunda tiene la misión de examinar los temas de la estimulación y emulación; las restantes son las responsables de la base reglamentaria, el apoyo a los cuadros civiles, así como la preocupación por sus condiciones de vida y de trabajo, respectivamente.

A tono con el contexto político, económico y social en el que está inmerso el país, los trabajadores del movimiento sindical de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y del Ministerio de Interior (Minint) laboran a diario sobre la base de la productividad, la disciplina laboral, la lucha contra la corrupción y las ilegalidades, la eficiencia y la eficacia.

Sin miedo a nada

Nadie se imagina al observar la constitución física de Sergio Echevarría Hernández, el potencial de trabajo guardado en este hombre. Quienes lo conocen afirman verlo hoy reparando la moto de un colega; mañana, arreglando algún problema de electricidad en un autobús; al otro día, ayudando en la conservación de las áreas verdes de su centro laboral. Definitivamente, este guantanamero resulta mucho más que un chofer de la Empresa de Servicios Generales de la Unión Agropecuaria Militar (UAM), ha devenido ángel guardián de dicho lugar.

Uno de sus mayores motivos de orgullo es ser oriundo del central Ermita, actualmente denominado Costa Rica, en la provincia de Guantánamo, lugar donde también naciera el mártir símbolo del SNTCD: Emilio Bárcenas Pier. “Fue un hombre muy decidido. Desde niño escuchaba hablar de él en el central. Admiro la valentía demostrada al ofrecerse a realizar la peligrosa misión que le costara la vida. Yo seguiré su ejemplo hasta la muerte”.

Sergio llega a las fuerzas armadas a cumplir el servicio militar, deber consumado durante tres años en la República Democrática Federal de Etiopía. Años más tarde, dicha institución le otorga la oportunidad de prepararse como chofer, oficio desempeñado desde 2003 hasta la fecha.

Desprende la sinceridad típica de quienes provienen de la región más oriental del país. Ante la interrogante sobre las diferencias entre ser chofer en la vida civil y la militar, alega sin tapujos: “me gusta la disciplina y la exigencia de las FAR. El trato hacia al trabajador civil es muy bueno”.

Día a día se encarga de llevar a sus respectivas casas, sanos y salvos, a los trabajadores de la empresa. Ha sido empleado destacado por varios años y revela no tenerle miedo a nada, y mucho menos al trabajo.

La cocina de José

En las instalaciones de la Empresa de Servicios Generales de la UAM conviven en armonía cientos de oficiales y trabajadores civiles, José Cruz cocina diariamente para ellos. Dice tener las condiciones propicias que le permiten lograr la sazón perfecta y la principal receta: la mejor de las relaciones entre jefes y subordinados.

Conoce la vida militar al fungir como suboficial de primera en una unidad de artillería durante ocho años. Tras terminar la prestación de servicio, realiza un curso de cocinero que le vale la posibilidad de trabajar en el Minint durante nueve años.

Llega nuevamente a las FAR, esta vez de trabajador civil. “Trabajo en la empresa desde hace seis años. Todos los días me esfuerzo para que la comida quede lo mejor posible. Recibí en 2006 y 2011, la distinción Servicio Distinguido en las FAR por mi destacada participación en los desfiles militares de esos años”.

Paradójicamente, no le gusta cocinar en casa, pero confiesa sentirse realizado y muy satisfecho por la oportunidad de desarrollar sus dotes culinarias en un ambiente tan agradecido. Recientemente, se le otorgó una vivienda por su consagrada labor y los años de servicio como trabajador civil. Hoy se siente muy orgulloso de ver el fruto de su bregar y saberse útil.

Líder de corazón

Gabriel Domínguez Rodríguez es de esas personas colmadas de una asombrosa seguridad en sus palabras y un genuino optimismo. Casi toda su vida la ha dedicado al movimiento sindical. Primero, fue dirigente de la Base de transporte del Minfar, lugar donde trabajó por doce años.

Después de cumplir misión internacionalista en Angola, se incorpora al Minint como chapista del Taller Central de Transporte, lugar en el cual labora actualmente. Aquí también resulta electo secretario general de su sección sindical, la cual guió durante más de veinte años.

Asegura que el mayor de los éxitos como dirigente fue la aplicación del sistema de pago por resultados en su centro ocupacional. Tras este logro, los trabajadores adquieren disciplina y motivación. “Vivo satisfecho de haber emprendido y ganado esa batalla porque con la puesta en práctica de la Resolución 9/08 del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, mejoró la calidad y se contrarrestó en gran medida el ausentismo”.

Al indagar si posee algún secreto especial para ser un efectivo dirigente sindical asevera: “El objetivo del secretario general del sindicato no constituye discutir ni crearle problemas a la jefatura; se trata de actuar acoplados a fin de realizar las actividades establecidas, aceptar las críticas cuando sea necesario y combatir lo mal hecho”.

De acuerdo con Gabriel, resulta tremendamente favorable la incorporación de los trabajadores civiles del Minint al SNTCD. “No teníamos sindicato y no se concibe una fuerza laboral sin una organización representativa de sus intereses e inquietudes”.

¿Medallas, distinciones, reconocimientos? Tiene en demasía; mas, según él, resultan lo menos importante. “Lo mejor es saber que tus trabajadores evalúan de positivo los resultados del trabajo”.

A medida que pasan los años, las filas del SNTCD gana mayor cantidad de afiliados como Sergio, José y Gabriel, capaces de entregarse en cuerpo y alma por un mismo objetivo: la producción de bienes y servicios imprescindibles para el cumplimiento de tareas de las FAR y el Minint, en defensa de la Patria y la Revolución.

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