Arte en la montaña

Sonia Regla Pérez Sosa / 10-08-2012

La comunidad de Carambola, en el municipio de Candelaria, provincia de Pinar del Río, fue el lugar escogido por el Conjunto Artístico Integral de Montaña (CAIM), de Artemisa para retomar sus presentaciones después de participar en el Encuentro Nacional celebrado en Cienfuegos.
Mostrar las manifestaciones premiadas ante los serranos, público habitual en cada espectáculo, hace que sus dieciocho reconocimientos en música, danza, artes plásticas y literatura, adquieran una significación especial.

“Nunca antes este conjunto tuvo un desempeño tan valioso”, expresó el mayor Alberto Azcuy Salazar, oficial de trabajo cultural y recreativo del Organismo Político del Ejército Juvenil del Trabajo (EJT). “Sin dudas ha sido resultado de la influencia de la brigada de instructores de arte José Martí, la estabilidad e integralidad del personal en las manifestaciones y la labor de los centros de Casas de Cultura a niveles provincial y nacional”, continuó.
Hombres, mujeres, jóvenes y de más edad, se esfuerzan por mejorar la calidad de vida de campesinos y soldados, en escuelas, hospitales, policlínicos, unidades del ejército, comunidades y granjas del EJT.
Al llegar, el conjunto realiza un diagnóstico sociocultural profundo o lo renueva; descubre gustos y preferencias de los pobladores; evalúa las tradiciones perdidas y las que pueden salvar.
Entonces acuden a las escuelas para ofrecer talleres de creación y apreciación; por la tarde, los adecuan a los miembros de las unidades o granjas; en la noche, realizan un espectáculo para los soldados y moradores del lugar.
“Durante los talleres enseñamos, mayormente, las tradiciones de esta zona del país, sobre todo bailes campesinos como el zapateo, la calinga, el tumba Antonio, el papalote; populares como el cha cha cha, el son y folklóricos del panteón yoruba”, explicó la bailarina Daymaris Mezquía Véliz.
Indiscutiblemente, esos “maestros ambulantes” piensan en todo. Enseñan los ritmos, su génesis y evolución, a través de la teoría y la práctica. Obran según el déficit de instructores de arte, como guías de la cultura en las montañas.
Ellos son los encargados de descubrir, atender y desarrollar a los aficionados, así como a los promotores culturales, hasta integrarlos a su proyecto.
“Aquí el instructor se crece, porque el conjunto funciona como muchas Casas de Cultura juntas”, manifestó Yaisurys Gómez Díaz, instructora de arte y cantante del CAIM. “El amplio movimiento de artistas aficionados que espera nuestra llegada nos motiva a asistir a esos lugares de difícil acceso”, apuntó.
Conservar y exponer las tradiciones locales para inculcarlas a las nuevas generaciones constituyen una máxima de estos vendedores de asombro; capaces también de asimilar y cultivar “costumbres de otras provincias para presentarlas ante nuestros receptores”, expresó Carmen M. Pérez Cordero, instructora de arte y cantante.
Mas la integración de todos a las clases técnicas y prácticas de las especialidades, precisó el mayor Azcuy, debe ser uno de los temas a perfeccionar a partir de los logros, pues “no se puede desaprovechar la motivación que tienen hoy para potenciar la creación individual en función de la colectiva”, acotó.
De este modo, según la asesora de literatura Eladia Mesa Valdés, fomentan la promoción de autores cubanos e internacionales, la formación de círculos de lectura y de talleres de apreciación y creación con niños y adultos.
Buscar la integralidad constituye parte de las prácticas inter-disciplinarias en los cursos de superación en cada actividad de orientación. Lo anterior se revierte en mejoría para la vida de los comunitarios, sargentos y soldados de unidades y granjas; del mismo modo, las presentaciones de los conjuntos ganan en calidad.
“Disciplina y unidad son la base de los éxitos, sobre todo, en manifestaciones en las que nunca habíamos obtenido premios. Poco a poco llegamos a ser el más integral en el encuentro y lo tratamos de demostrar en cada salida a las montañas”, explicó Yosbel Gutiérrez Errasti, director artístico.

HISTORIA DEL CONJUNTO

Hace casi veintitrés años fue creado por el General de Ejército Raúl Castro Ruz el CAIM de Pinar del Río, con la misión de dispersar la cultura por lo más intrincado del territorio occidental y de esta forma, mejorar las condiciones de vida de los serranos.
Nació en la comunidad Luis Carrasco, del municipio de Bahía Honda. Su actividad la desarrollaba en diez campamentos cafetaleros de la jefatura del EJT en Pinar del Río, fundamentalmente en San Cristóbal, Bahía Honda y el macizo montañoso de sierra del Rosario.
Hoy, la división político-administrativa le mantuvo las áreas de influencia, mas le cambió el nombre a la provincia. Ahora Artemisa acoge al segundo conjunto creado en la Isla, el cual se expande por la sierra de los Órganos.
En un principio, el conjunto se compuso de egresados de la Escuela Nacional de Arte, e instructores de distintas especialidades artís-ticas. Estos últimos se mantienen, a la vez que han aumentado los aficionados y promotores locales. Todos desarrollan el trabajo so-ciocultural desde la experiencia aquí lograda.
A partir de 1999 y 2000, el Consejo Nacional de Casas de Cultura ha convertido a los metodólogos municipales y provinciales en un integrante más de los conjuntos, pues les dan talleres, ayudan a montar obras, confeccionan títeres, máscaras y revisan los guiones de los espectáculos.
Hoy el CAIM de Artemisa es más integral en su desempeño. La voluntad de los integrantes por rescatar el espíritu de la serranía pinareña, les ha permitido identificarse con los pobladores y sorprenderlos en cada presentación.

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