La primera trinchera

Por teniente Ariel Montenegro / 13-07-2012

Jóvenes de toda Cuba atraviesan por estos días la etapa de Preparación Militar Básica del Soldado en una gran unidad de La Habana. Este es su primer encuentro con las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).

El período, conocido popularmente como previa, alista a los reclutas para el Servicio Militar Activo (SMA) que deben prestar los cubanos mayores de edad Aptos física y mentalmente.


“Se imparten materias como Táctica, Tiro, Ingeniería, Protección Contra las Armas de Exterminio en Masa, Exploración y Ejército Enemigo. El programa de Tiro tiene elementos teóricos y prácticos, a los que se destina la mayor cantidad de horas”, revela el mayor Ramón Marrero Alberto, jefe de colectivo de instructores del centro de preparación.

La mayoría de estos muchachos se encuentran por primera vez en un ambiente alejado del hogar. El prerrecluta Hassan Ibrahim Guevara, quien estudiará Estomatología al concluir el SMA, reconoce que lo más trabajoso es adaptarse al rigor, “despertarse temprano, el orden interior. La previa nos enseña valores muy importantes como el compañerismo”.

El entrenamiento de los soldados es integral. Por una parte reciben las nociones necesarias para su desempeño militar y por otra, elementos que fortalecen la moral y la ética.

“Nos instruyen sicológica, moral y políticamente. La información política es diaria y se debate sobre los temas fundamentales, además, vemos los espacios noticiosos de la televisión”, expone el prerrecluta Brian Yon Wong.

Aunque la mayoría son del sexo masculino, encontramos varias mujeres que se enlistaron espontáneamente. Muchas se sienten atraídas por la vida de las unidades.

Tal es el caso de la prerrecluta Daymí Lay García, quien se enroló con el fin de quedarse como oficial en las FAR una vez concluido su Servicio Militar Voluntario Femenino. Comenta que desde pequeña quiso pertenecer a las fuerzas armadas. “Hago un llamado a las mujeres con el fin de que se incorporen a nuestras filas”.

Los primeros días como combatiente pueden ser difíciles para algunos, pero comprenden la necesidad del SMA. “Cumplimos un deber, nos inscribimos en aras de ser el relevo de generaciones anteriores, en caso de agresión a nuestro país”, apunta el soldado Eduardo Méndez Álvarez.

Sin embargo, las clases no son lo único. Durante las semanas que dura la Preparación Militar Básica del Soldado, existen momentos de esparcimiento.

Brian Yon explica que se organizan torneos de ajedrez, béisbol, fútbol, “tocamos mucho la guitarra. Tenemos una sala para ver películas”.

Los fines de semana, muchachos y muchachas reciben la visita de sus familiares. Entonces estos pueden constatar como los benjamines de la familia se han convertido en mujeres y hombres responsables y disciplinados, en combatientes capaces de empuñar las armas para la defensa de aquello que importa más.

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