Ambiente cubano

/ 06-06-2012

En junio de 1992, la Conferencia sobre Medio Ambiente y Desarrollo de las Naciones Unidas, también conocida como la Cumbre de la Tierra, se reunió durante 12 días en las cercanías de Río de Janeiro, Brasil. Esta cumbre desarrolló y legitimó una agenda de medidas relacionadas con el cambio medioambiental, económico y político. El propósito de la conferencia fue determinar qué reformas medioambientales eran necesarias emprender a largo plazo, e iniciar procesos para sus implantación y supervisión internacionales.
Se celebraron convenciones para discutir y aprobar documentos sobre medio ambiente. Los principales temas abordados en estas convenciones incluyeron el cambio climático, la biodiversidad, la protección forestal, la Agenda 21 (un proyecto de desarrollo medioambiental de 900 páginas) y la Declaración de Río (un documento de seis páginas que demandaba la integración de medio ambiente y desarrollo económico).
La Cumbre de la Tierra fue un acontecimiento histórico de gran significado. No solo hizo del medio ambiente una prioridad a escala mundial, sino que a ella asistieron delegados de 178 países, lo que la convirtió en la mayor conferencia celebrada hasta ese momento.
A veinte años de aquel suceso, el panorama medioambiental no ha mejorado. Frente a la nula voluntad política de los países primermundistas de modificar esta situación, nuestra especie se encuentra en peligro de extinsión.
Por el contrario, en Cuba, el Gobierno se ha preocupado durante estos años de Revolución por inculcar en el pueblo el respeto al medio ambiente como elemento primordial en la preservación de la vida:


Preservar el medio ambiente Foto: Boris F. Atiénzar
Preservar el medio ambiente. Foto: Marisa
Preservar el medio ambiente: Foto: Boris F. Atiénzar
Preservar el medio ambiente. Foto: Boris F. Atiénzar
Preservar el medio ambiente. Foto: Boris F. Atiénzar
Preservar el medio ambiente. Foto: Marisa
Preservar el medio ambiente. Foto: Boris F. Atiénzar
Preservar el medio ambiente. Foto: Boris F. Atiénzar
Preservar el medio ambiente. Foto: Boris F. Atiénzar
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