Bojeo de instrucción

/ 02-05-2012

Los guardiamarinas del último año de la Academia Naval Granma, a bordo del buque escuela Carlos Manuel de Céspedes, y los lambdas Tuxco y XIV Festival, navegaron durante veintiún días alrededor del archipiélago cubano.
La agrupación hizo puerto en la Base Naval Occidental, Isla de la Juventud, Cienfuegos, Santiago de Cuba, Base Naval Oriental y bahía de Matanzas, donde visitaron lugares de interés histórico cultural y unidades militares.

El recorrido por las más de mil seiscientas millas náuticas, impuso sacrificios a los guardiamarinas, quienes doblaron los puestos de la tripulación en las embarcaciones donde navegaron, ejercitaron la teoría aprendida en la academia, repasaron la historia marítimo naval y estudiaron las características físico geográficas de la región.
Cumplir con la primera etapa de las prácticas de mando mediante este viaje de instrucción, Cincuenta Aniversario de la Unión de Jóvenes Comunistas, familiarizó a los futuros oficiales de la marina de Guerra Revolucionaria con el terreno de sus próximas actividades profesionales.
El viaje desarrolló hábitos y habilidades en los guardiamarinas de las especialidades de cubierta, máquinas y armamento para el empleo de los medios técnicos de la Marina. El fin del mismo hizo que los protagonistas entraran en la recta final de los estudios hasta la obtención de sus títulos en las diversas especialidades navales.


Enfilar la proa hacia la boca del puerto, provoca la extraña sensación de convertir en pequeños todos los objetos que minutos antes rodeaban los buques de instrucción.
La llegada a puerto siempre impuso la incógnita del reencuentro con los tripulantes de las otras embarcaciones y con el nuevo territorio.
El arribo a las bases navales motivó la misma pregunta ¿aquí cumpliré mi servicio?
A pesar de las millas navegadas, la disciplina no se descuidó.
El blanco del uniforme mostró en cada puerto la pureza de los marinos.
Siempre sinceros el saludo y el agradecimiento de los guardiamarinas y las tripulaciones hacia quienes le recibían.
El intercambio con las jóvenes generaciones fue una actividad obligatoria.
El ronroneo de los motores atrajo a los visitantes hacia el cuarto de máquinas.
Oficiales también visitaron los buques de instrucción. La comparación con la técnica dejada en tierra fue recurrente.
Como parte del programa de preparación estuvo el intercambio con egresados de la Academia Naval.
En El Abra, los guardiamarinas buscaron huellas del Maestro y de las personas que lo acogieron.
Impresionante resultaron las interioridades del Presidio
Como el mausoleo del Segundo Frente Oriental, hay lugares imprescindibles para la formación del hombre nuevo.
Hubo sitios que no necesitaron palabras.
Prestos al intercambio deportivo en la Escuela Interarmas de las FAR General José Maceo, la marea blanca se sintió en tierra santiaguera.
¿Mar fuerza seis?
La granjita Siboney resultó uno de los lugares escogidos por los marinos para celebrar el 4 de abril.
Entre saurios prehistóricos conocieron la evolución del hombre en el parque Baconao.
La Base Naval Oriental pirograbó su respeto por la cuna de los marinos y sus buques de instrucción.
Las visitas a lugares históricos impusieron que algunos quisieran más que un recuerdo en la memoria.
Hacerse a la mar impone medidas de seguridad inviolables. Ante un abandono del buque, resultó necesario tener todas las condiciones creadas.
En cada maniobra resulta imprescindible velar por los más mínimos detalles.
Recordar a los marinos caídos también formó parte de las enseñanzas de la navegación.
En busca de la posición correcta, los futuros oficiales de mando no dudaron en utilizar la navegación táctica, de estima y costera y la astronómica.
A bordo, la cultura marinera es ley.
Durante un saludo naval, los guardiamarinas se yerguen como muestra de respeto.
Para los profesores, las orientaciones a tiempo son la base del éxito en la navegación.
Los galenos bojearon como marinos.
La prestación de auxilio es parte de las maniobras.
La prestación de auxilio es parte de las maniobras.
Para los guardiamarinas, las acciones de la tripulación formaron parte de su instrucción.
Los bisoños marinos regresaron con la piel y el alma curtidas por el mar.
Enlaces directos