Alrededor de occidente

Por teniente Sonia Regla Pérez Sosa / 29-03-2012

Nueva Gerona- Isla de la Juventud. Después de recorrer 365,6 millas náuticas (677,1 kilómetros), los guardiamarinas de la Academia Naval que bojean Cuba llegaron a la Isla de la Juventud.

Alcanzar este punto significó, para quienes comienzan sus prácticas de mando, doblar los puestos de la tripulación de combate del buque escuela Carlos Manuel de Céspedes y los lambdas Tuxco y XIV Festival, pues como le dice el capitán de fragata Geovani Palacios Rivaflecha a sus discípulos: “Vale más ver una vez, que oír cien veces”.

Las primeras horas requirieron habituarse al vaivén de las aguas, al lenguaje y los hábitos marineros, al murmullo de las máquinas, a añorar la tierra del horizonte, a cambiar el sentido del tiempo, pues los días se nombran solo cuando se arriba o se zarpa.

A la una de la tarde del sábado, el Céspedes cambió su rumbo. Cayó a babor para mantener cerca la tierra más occidental de la Isla. Durante la maniobra, bastaron unos instantes para acostumbrarnos al movimiento de las olas.

Llegar hasta el cabo de San Antonio impuso la incertidumbre de siempre, por encontrarnos en el sitio donde confluyen muchos vientos y corrientes marinas del golfo.

“Ello, manifiestan los navegantes con más experiencias, hace difícil la navegación por el cambio de la costa norte por la sur —menos segura por su bajo fondo— y porque los vientos comienzan a azotar con más fuerza”, asevera la guardiamarina Milibey Tudela Osorio, de quinto año de la especialidad Radioelectrónica.

Sin embargo, el teniente de navío Yoslandy Ramos Moreno, comandante del buque escuela, mantuvo la confianza en sus tripulantes de siempre y los eventuales. Estaba confiado de poder enfrentar cualquier adversidad.

Tal vez fuese resultado de su rutina marina, pero esta reportera dudaba de la seguridad en las palabras de Ramos Moreno cuando él hablaba serenamente del cruce peligroso y anhelado. Creo que el marino tiene alguna confidencialidad con el mar, “tan plato como si estuviéramos en pleno verano”. Y no sé cómo, pero contra todos los pronósticos, ambos mantuvieron la calma más allá de las seis horas que duró la travesía vertical.

Desde la partida de la Base Naval Occidental, el pasado veintitrés de marzo, la historia ha sido compañera inseparable del trayecto, al recordar fechas, lugares y figuras históricas. La llegada a la Isla afianzará esta motivación al visitar el antiguo Presidio Modelo y la finca El Abra.

Al acercarnos al golfo de Batabanó, y bordear la Isla de la Juventud, navegamos por aguas restringidas, donde el mar de bajo fondo acerca las pocas corrientes y los delfines que se cruzan con el buque.

La aproximación a las tierras pineras, hace que los marinos del viaje de instrucción se ajusten a sus puestos en espera de las órdenes del comandante, quien por la desembocadura del río Las Casas arrima la nave hacia el puerto de Nueva Gerona y deja atrás por unas horas su mar seguro.

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