Mausoleo el Cacahual: un homenaje al valor

/ 20-03-2012

Quien lo visite no se asombre si la vista le juega una mala pasada y cree ver, entre los arbustos, desaparecer un jinete al galope. Cuentan que Máximo Gómez, semanalmente, acudía a la tumba del Lugarteniente General Antonio Maceo y de su hijo Francisco (Panchito) Gómez Toro. Lo hacía sobre un caballo blanco nombrado Zaino, el cual pertenecía a José Maceo, quien le había encargado que después de su muerte lo entregara al Titán de Bronce.



Tres modificaciones ha sufrido la obra, construida inicialmente con el sudor del Generalísimo y el fervor de los cubanos. Foto: Bega

Desde su inauguración en 1899, visitarlo constituye una tradición patriótica. Foto: Bega

Los bajorrelieves representan la ofrenda del pueblo a sus héroes. Foto: Bega

También está esculpida la rebeldía, el patriotismo y la resistencia mambisa. Foto: Bega

En la parte superior de las ménsulas están tallados dos bajorrelieves que encarnan a los patriotas protegidos en tan sagrado lugar, en actitud de perpetua atención. Foto: Bega

La glorieta recoge en un mapa la invasión realizada por Maceo de oriente a occidente. Foto: Bega

Monumento dedicado a Pedro Pérez y sus hijos, encargados de esconder los cadáveres en 1896. Foto: Bega

La tumba monumento al último mambí, Juan Fajardo Vega, en su diseño recoge la acción de mayor valor para las tropas insurrectas que era romper con la caballería la formación del ejército español. Foto: Bega

Homenaje al regimiento de caballería Santiago de las Vegas y a su jefe el coronel Juan Delgado, líder del rescate de los cuerpos de Antonio Maceo y su ayudante Panchito Gómez Toro. Foto: Bega

Tarja donada por el pueblo italiano en 1905, como gesto de admiración al heroísmo de los cubanos. Foto: Bega

Dentro del Parque Nacional Monumento del Cacahual descansa el obrero y maestro revolucionario Francisco Calderío, (Blas Roca), en tierra pelada, cumpliendo su deseo. Foto: Bega

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