Después de Baraguá, la victoria

Por Lucía Duncarg / 15-03-2012

Cada 15 de marzo, Cuba recuerda un aniversario de la Protesta de Baraguá, hecho de inigualable enseñanza, sacrificio y voluntad de continuar la lucha.

En 1878 las autoridades españolas firmaron el Pacto del Zanjón, documento que no recogía los objetivos iniciales por los cuales comenzó la guerra ¡Cuánta indignación experimentaron el Mayor General Antonio Maceo Grajales, y los mambises al frustrarse su clamor de Viva Cuba Libre, escuchado durante una década en los llanos y la manigua!

La respuesta de no aceptar una paz sin independencia, fortaleció a las generaciones futuras, de ahí, un Julio A. Mella, José A. Echeverría, Rubén Martínez Villena, Fidel Castro, un pueblo.

Niños, jóvenes y adultos rememoran los episodios de esta gesta para validar la significación histórica del suceso en el actual contexto cubano. A través de representaciones en escuelas, universidades y centros de trabajo se realza la posición de Maceo, el Titán de Bronce, hace 134 años.

El líder de la Revolución cubana, Fidel Castro Ruz, ilustra que los reveses en la historia de Cuba reafirman el anhelo de libertad:

(…) “Diez años sin un bombillo, la mayor parte de las veces sin una vela, sin un bisturí, sin un equipo médico (…) sin una escuela, sin nada; diez años en la manigua defendiendo lo que somos hoy (…) Y cuando algunos se desalentaron y una parte se desmoralizó, y empezaron los arreglos con el enemigo, y se empezó a hablar de paz sin independencia, surgió Maceo y surgió Baraguá como ejemplo inmortal de heroísmo y de dignidad”.

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