Las guerras por la independencia del colonialismo español

Teniente coronel Oliver Cepero, Primer Investigador del Centro de Estudios Militares, Dr. en Ciencias Históricas; Profesor Titular e Investigador Auxiliar

Entre 1868 y 1898 se desarrolló la lucha del pueblo cubano contra el colonialismo español. En el transcurso de estos años se destacaron tres grandes conflictos armados de envergadura: la Guerra de los Diez Años, la llamada Guerra Chiquita y la Guerra de 1895. Cada uno de dichos acontecimientos constituyó un paso importante hacia el logro de la independencia nacional.

LA GUERRA DE LOS DIEZ AÑOS (1868-1878)

Iniciada el 10 de octubre de 1868, bajo el liderazgo del Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes, se extendió hasta 1878. Constituyó una cruenta confrontación armada de carácter nacional, anticolonialista y antiesclavista. En difíciles condiciones materiales y con alrededor de 8 mil hombres, el Ejército Libertador se enfrentó, con notables éxitos militares, a una poderosa potencia que llegó a contar con cien mil efectivos regulares, miles de voluntarios y cuantiosos medios y recursos.

En el transcurso de la guerra se produjo la fragua del arte militar cubano, basado en el método irregular de lucha para compensar las desventajas frente a un enemigo, muy superior en fuerzas, medios y recursos. La guerra, como es conocido, no concluyó con la victoria de los cubanos, fundamentalmente por causas políticas, es decir, brotes de regionalismo, divisionismo, indisciplinas y errores políticos.

Como epílogo glorioso se alzó la Protesta de Baraguá, protagonizada por el general Antonio Maceo, quien simbolizó la intransigencia revolucionaria de los cubanos de no cejar en la lucha hasta alcanzar los objetivos trazados al inicio de la contienda.

LA GUERRA CHIQUITA (1878-1879)

La Guerra Chiquita constituyó un serio esfuerzo por dar continuidad a la Guerra Grande, una demostración de las potencialidades que aún quedaban en las filas revolucionarias, para proseguir la lucha contra la metrópoli, y un mentís para los que argumentaban la desilusión como causas que condujeron al Pacto del Zanjón.

Organizado bajo la jefatura del general Calixto García, el movimiento armado, no llegó a alcanzar carácter nacional. En la práctica, constituyó la suma de varios alzamientos, en fechas distintas, en determinadas zonas de Oriente y Las Villas, sin un plan único ni vínculos entre sí. No obstante su fracaso, los preparativos y el desarrollo de la Guerra Chiquita constituyeron una importante experiencia para el fomento y organización de la gesta de 1895, bajo la guía de José Martí, quien ya descollaba como uno de los dirigentes principales del movimiento independentista.

LA GUERRA DE 1895 (1895-1898)

El 24 de febrero comenzó la guerra organizada por José Martí y el Partido Revolucionario Cubano, la cual adquirió un carácter nacional al concluir la portentosa hazaña de la Invasión a Occidente, bajo la jefatura de los mayores generales Máximo Gómez y Antonio Maceo.
No obstante los problemas internos y las difíciles condiciones en que se desarrolló la lucha, el Ejército Libertador de Cuba se consagró como el principal protagonista de una de las hazañas militares más sobresalientes en la historia militar de América Latina del siglo XIX: el enfrentamiento exitoso, en una guerra de casi tres años y medio, a una de las principales potencias militares del mundo. Los dirigentes políticos y militares de los adversarios, aunque contaban con abrumadora superioridad en medios y recursos; además de una fuerza de más de 200 mil efectivos regulares desplegados en el teatro de operaciones militares, se vieron obligados a confesar su derrota en plazos más o menos cercanos.

Desde mediados de 1897 y hasta la intervención norteamericana, en junio de 1898, según demuestra la historiografía militar, el Ejército Libertador le impuso a la metrópoli española, como principales a nivel estratégico, las acciones de desgaste sistemático dentro del método de la guerra irregular.

Cuando ya era evidente la derrota del colonialismo por el Ejército Libertador, el imperialismo norteamericano intervino en la contienda, cuestión que escamoteó la victoria de los patriotas cubanos. Así se estableció un régimen de ocupación militar y condicionó el surgimiento de la república neocolonial.

Las guerras por la independencia de Cuba del colonialismo español han trascendido como crisoles de nuestra nacionalidad; fragua del Ejército Libertador y del arte militar cubano; pilares gloriosos del asalto al cuartel Moncada, de la Guerra de Liberación Nacional, del Ejército Rebelde y de las Fuerzas Armadas Revolucionaria; simiente de los mambises de hoy e inspiradora de los futuros.

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