Guerra de liberación nacional (1956-1958)

Coronel Juan Sánchez Rodríguez , Primer Investigador del Centro de Estudios Militares

La tiranía batistiana impedía soluciones democráticas a los problemas políticos del país. Quedaba como vía revolucionaria la lucha armada, concebida por Fidel. El ejército de la dictadura lo conformaban miles de hombres. Poseían un armamento moderno. El núcleo inicial del ejército revolucionario se constituyó a partir de un grupo, militarmente entrenado, con alta moral, el cual, en el desarrollo de la lucha, se fue nutriendo con hombres y mujeres de diversas capas sociales, entre ellos, campesinos de las zonas donde actuaba la guerrilla. Ello fue posible, gracias a la política orientada por Fidel de respeto a la propiedad e integridad del campesinado.

El 30 de noviembre de 1956 se produjo el levantamiento de Santiago de Cuba para apoyar el desembarco de los 82 expedicionarios del Granma. Este se produjo el 2 de diciembre, al sur de la antigua provincia de Oriente. Tres días después, en Alegría de Pío, fueron dispersados, luego, muchos serían asesinados o hechos prisioneros. Fidel logró reagrupar a varios combatientes e internarse en la Sierra Maestra. El 17 de enero de 1957, el naciente ejército revolucionario alcanzó el primer triunfo militar en el ataque al cuartel de La Plata. El 13 de marzo, en La Habana, el Directorio Revolucionario asaltó el Palacio Presidencial, pero no logró ajusticiar al dictador Fulgencio Batista.

Los rebeldes, con nuevo personal y parte de las armas salvadas tras el asalto a Palacio, atacaron la guarnición del Uvero, el 28 de mayo. Constituyó una importante victoria de las fuerzas rebeldes. Con las armas capturadas se formó una nueva columna, la No. 4, dirigida por el Che.

En julio Fidel firmó el segundo manifiesto. Convenía la unión de los sectores políticos, revolucionarios y sociales y no aceptar la mediación e intervención en los asuntos internos de Cuba de ninguna otra nación. Tampoco toleraba alguna junta militar; y reconocía a la Sierra Maestra como baluarte indestructible. La guerrilla creció en personal y armamento, así como en organización y conocimientos. Esto permitió el desarrollo de combates exitosos. Luego del segundo Combate de Pino del Agua, en febrero de 1958, se formaron dos nuevas columnas, las No. 3 y 6, y se crearon dos nuevos frentes guerrilleros dirigidos por los comandantes Raúl Castro y Juan Almeida.

El fracaso de la huelga general del 9 de abril, condujo a una reunión de Fidel con la Dirección del Movimiento 26 de Julio, el 3 de mayo, en Altos de Mompié, Sierra Maestra, allí se designó a Fidel como máximo dirigente político y militar de la Sierra y del llano. La situación creada estimuló a la tiranía a acelerar la ofensiva militar a gran escala. Comenzó a fines de mayo con unos siete mil efectivos, incluyendo blindados, la aviación y la marina. Concentró esfuerzos en aniquilar la Columna No. 1 y, en particular, la Comandancia General del Ejército Rebelde en La Plata. Para enfrentar al enemigo y proteger los objetivos estratégicos, Fidel trazó una defensa escalonada. Después de 75 días de combates, el enemigo, con sus tropas desmoralizadas, fue obligado a retirarse de un amplio territorio.

La estrategia final trazada por Fidel, incluyó un grupo de medidas de carácter militar y político: extensión de la guerra a occidente con las dos columnas invasoras No. 2 y 8, dirigidas por los comandantes Camilo y el Che y a otras regiones de la parte oriental del país, incremento de la lucha clandestina. Ello creó las condiciones políticas y militares para iniciar la ofensiva final guerrillera, la cual comenzó con la Batalla de Guisa, el 20 de noviembre. Fue dirigida por el Comandante en Jefe.

A inicios de diciembre, algunas ciudades y pueblos de la provincia de Oriente  estaban cercadas total o parcialmente por las tropas rebeldes. La ofensiva rebelde a lo largo del país fue vertiginosa. Los frentes I, II, III y IV de la región oriental mantuvieron un asedio permanente al enemigo y liberaron territorios continuamente. En la región central, las columnas 2 y 8 comandadas por Camilo y Che, en cooperación con el Directorio Revolucionario 13 de Marzo, y fuerzas del Partido Socialista Popular, desarrollaron una campaña fulminante. Conjunción que permitió la liberación de pueblos y ciudades. La Isla quedó dividida: las fuerzas de la tiranía en la provincia de Oriente, solo podían ser abastecidas por aire y mar.

En la madrugada del 1ro. de enero de 1959 huyó el tirano. Dejaba una junta militar. Fidel llamó a la huelga general revolucionaria y ordenó a las unidades rebeldes continuar la ofensiva, a las columnas de Camilo y Che, tomar los campamentos militares de Columbia y La Cabaña, y a las fuerzas designadas para el ataque a Santiago de Cuba, avanzar sobre la ciudad. Estas medidas desbarataron la conjura golpista y aseguraron el triunfo de la Revolución.

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