Escenario que presentaba el país y en particular de su juventud

Desde el punto de vista escolar, había un gran retraso heredado del capitalismo, existían muchos jóvenes desvinculados del estudio, otros con diecisiete y dieciocho años aún no habían vencido la secundaria básica y muchos tampoco trabajaban de forma estable o lo hacían con muy bajo nivel de calificación en tareas primarias.

Por un lado esto ofrecía disponibilidad cuantitativa para los llamados.  Pero por otro, privaba al país de desarrollar sus capacidades intelectuales, laborales y productivas, sin descuidar la defensa.

Así hubo que organizar  las necesidades, estableciéndose una política de reclutamiento. Esta consistía en aplazar o excluir del llamado a prácticamente todo joven vinculado al estudio o al trabajo, para facilitarle la superación. Los reclutados eran, fundamentalmente, desvinculados o con mayores índices de retraso escolar.

Esta política, aplicada por casi diez años, contribuyó decisivamente al tránsito de los jóvenes por el estudio y el desarrollo de actividades productivas.

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