El ejercicio Meteoro: una experiencia cubana

El Sistema de Defensa Civil de Cuba, desde los primeros años de la Revolución, se centró en la preparación de los ciudadanos para enfrentar una agresión militar. Luego de la experiencia del ciclón Flora en 1963, también se atendieron prioritariamente los peligros de desastres, sobre todo, de origen natural.

Como parte del perfeccionamiento en esta esfera, surge en 1986, en todo el país el Ejercicio Popular de las Acciones en Caso de desastres Meteoro. Este constituye una de las principales actividades que en el año realiza la Defensa Civil para disminuir el impacto de catástrofes.

En sus inicios, el Meteoro estuvo dedicado., fundamentalmente, al alistamiento para la temporada ciclónica. Participaba la población de zonas de defensa de una parte de los municipios y los órganos de dirección a todos los niveles. Se evaluaban las acciones de respuesta.

El ejercicio Meteoro es una experiencia exclusiva de Cuba. Inicialmente, se le dedicaba un día al año, antes del inicio de la temporada ciclónica (1ro. de junio al 30 de noviembre). Consolidaba la preparación de los órganos de dirección para enfrentar los saldos negativos de los meteoros.
Luego se extendió a un fin de semana, del cual se utilizaba el segundo día para las actividades prácticas en los centros de trabajo. Los trabajadores participaban en tareas de protección de las instalaciones.

A medida que esta experiencia fue desarrollándose, el Meteoro amplió sus objetivos, muy vinculados a la necesidad de enfrentar la afectación por ciclones tropicales e intensas lluvias, así como de responder a otros peligros de desastres, ya sean de origen natural, sanitario o tecnológicos, o una combinación de ellos, según se aprecie, siempre relacionado con las características del meteoro.

DESARROLLO DEL EJERCICIO

El primer día se entrenan los dirigentes, autoridades y especialistas que conforman los órganos de dirección a los diferentes niveles e instancias, se activan los consejos de defensa provinciales y municipales. También se puntualizan los planes de reducción de desastres para lograr el alistamiento y cohesión de trabajo de esas estructuras y en las zonas de defensa, bajo un supuesto peligro de amenaza o afectación al territorio.

Asimismo se puntualiza la situación de los recursos a movilizar, la coordinación y cooperación de los territorios y organismos con fuerzas especializadas y otros aspectos contemplados en la planificación y organización de las acciones.

Al mismo tiempo, se comprueban los sistemas de aviso, comunicaciones e información, los aseguramientos a las diferentes medidas de protección y la evacuación de personas, bienes y recursos económicos.

El segundo día se moviliza a la población para la realización de ejercicios prácticos y demostrativos en la entidad, cuadra, barrio, poblado o ciudad. Participan la comunidad y las fuerzas especializadas en acciones de disminución de vulnerabilidades, de higienización y limpieza.

Las entidades, trabajadores y fuerzas especializadas ejecutan ejercicios y otras actividades prácticas en concordancia con las acciones y medidas establecidas en los planes de reducción de desastres. Se realiza una amplia cobertura de divulgación en los medios masivos de comunicación sobre los aspectos de interés para la población, concretando las particularidades de cada territorio.

Este ejercicio ha permitido incrementar y comprobar la preparación, planificación y organización de las tareas de Defensa Civil. Contribuye a que el país esté en mejores condiciones para enfrentar peligros y minimizar daños tanto humanos como económicos, derivados de eventos extremos meteorológicos o no, como huracanes, sismos, intensas lluvias, sequías, penetraciones del mar, incendios, escapes de sustancias tóxicas, epidemias, epizootias o plagas, enfermedades en los cultivos u otros.

Este adiestramiento revela la preocupación del Estado cubano por preservar la vida de las personas, bienes y recursos económicos.

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