El bloqueo como acto de guerra

Desde el triunfo revolucionario del 1ro. de enero de 1959, el imperialismo norteamericano comenzó una desenfrenada agresividad hacia Cuba, en su intento por destruir la Revolución. Ese empeño se tradujo en millones de arrobas de caña quemada, decenas de objetivos económicos saboteados, atentados y el asesinato de maestros y campesinos.

La promoción de bandas armadas, creadas, fomentadas y dirigidas por la CIA, y la organización de elementos terroristas, fuera y dentro de la Isla, estuvo entre los primeros procedimientos violentos empleados contra la Revolución.

Después de Girón, primera derrota imperialista en América, el gobierno norteamericano incrementó su guerra sucia contra Cuba.

Sus tanques pensantes determinaron que cada día, el prestigio y admiración hacia los dirigentes cubanos crecía en la población. Llegaron a la conclusión de que impidiendo la llegada de alimentos, medicinas y otros recursos necesarios, la desesperación, el hambre y las enfermedades diezmarían el apoyo a la Revolución.

En febrero de 1962, el presidente Kennedy firma la ley que impone el actual bloqueo contra Cuba. Sus disposiciones son contrarias a la carta de las Naciones Unidas y violatorias del Derecho Internacional. El bloqueo y el terrorismo contra la Mayor de las Antillas se complementan. El primero obstaculiza la recepción de alimentos, medicinas, y el otro, persigue destruir lo obtenido en otros países.

El bloqueo económico comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba, califica como un acto de genocidio, en virtud del inciso c, artículo II, de la Convención de Ginebra para la prevención y la sanción del delito de genocidio, de 1948. También se considera como un acto de guerra económica, según la Conferencia Naval de 1909 de Londres. Durante casi cinco décadas, esta guerra económica ha sido una constante en la política norteamericana contra Cuba. Su objetivo, definido desde abril de 1960, es el derrocamiento del gobierno.

Entre los más conocidos y repudiados componentes del bloqueo aparecen las llamadas leyes Torricelli, de 1992 y Helms-Burton, de1996. Sus disposiciones son contrarias a la carta de las Naciones Unidas y violatorias del Derecho Internacional.

En ocasiones, voceros del gobierno de los EE. UU. , declaran que el bloqueo se ha flexibilizado y que Cuba puede comprar medicinas y alimentos. Lo que no dicen son los inconvenientes al respecto:

1 - Empresa que desee contactar con Cuba, tiene que solicitar una licencia al Departamento del Tesoro para viajar a la Isla.

2 - En caso de concretarse un negocio, antes de firmarlo, debe tramitar otra licencia con el Departamento de Comercio de los EE. UU.

3 - Una vez sellado el negocio, se requiere una carta de crédito, emitida por un banco cubano a un banco europeo (también debe solicitar licencia) y de este, a un banco de los EE. UU. y de este al proveedor del producto.

4 - Para transportar la mercancía de EE. UU. a Cuba, la naviera tiene que solicitar la licencia al Departamento del Tesoro de los EE. UU. y le está prohibido trasladar mercancías desde Cuba.

5 - Los guardacostas norteamericanos pueden interceptar y registrar un buque que viaje con mercancías de su país hacia Cuba.

Desde la imposición del bloqueo, hasta julio de 2009, el daño económico se estima en alrededor de 95 mil millones de dólares. Pero en correspondencia al valor actual del dólar esta suma es superior a los 224 600 millones de dólares.¹

Durante los dos mandatos de George W. Bush, este escaló las hostilidades a niveles sin precedentes. El Informe elaborado por la llamada Comisión para una asistencia a una Cuba libre, de mayo del 2004, y la adición de mayo del 2006, que incluye un capítulo secreto de acciones agresivas, ponen al descubierto las pretensiones de las autoridades de Washington: imponer un cambio de régimen en contra de la voluntad del pueblo cubano, sin excluir el uso de la fuerza militar con ese fin.

El pueblo cubano ha sufrido el flagelo del terrorismo, promovido, financiado y dirigido por EE. UU. Como resultado, ha lamentado la pérdida de 3 478 ciudadanos, mientras 2 099 han quedado físicamente discapacitados por el resto de sus vidas. ²

Referencia:
¹ Informe de Cuba al Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Año 2009, Acápite ll4, Página 27.
² Informe de Cuba al Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Año 2009, Acápite 118, Página 28.

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