General Antonio Maceo Grajales

Antonio Maceo se ubica a la altura de famosos guerreros del mundo, pues descolló en acciones como  la Campaña de la Invasión a Occidente, en la Guerra de Independencia de 1895 a 1898.  Su talla política y moral trasciende en la Protesta de Baraguá (15 de marzo 1878), hecho que dignifica la lucha de la nación cubana por su soberanía y del cual José Martí  expresó: […] es de lo más glorioso de nuestra historia.

Al rechazar el Pacto del Zanjón, Maceo tenía 33 años.  Diez años antes, el desconocido joven se  incorporó a la insurrección, el 11 de octubre de 1868. Cuando terminó  la guerra de los Diez Años era mayor general, con más de 800 acciones militares.

Nació el 14 de junio de 1845, en Majaguabo, San Luis, Oriente. Conservó en su cuerpo 24 cicatrices de bala y arma blanca -en el tronco, brazos y extremidades inferiores. Con dos nuevas heridas murió en el combate de Punta Brava, el 7 de diciembre de 1896, a los 51 años.  

Mientras otros comenzaron siendo generales como caudillos de la conspiración independentista de 1868, el joven mulato Antonio Maceo ascendió a fuerza de coraje. Era sargento en el primer combate en Ti Arriba. Luego fue capitán abanderado. Llegó a comandante el 16 de enero de 1869 y 10 días más tarde, fue nombrado teniente coronel.

Desde 1870 sirvió a las órdenes de Gómez en el sur oriental. Se destacó en dos momentos importantes de la guerra grande: la invasión a Guantánamo y la campaña mambisa en Camagüey, en 1874.  En las victorias en el combate de El Naranjo y la batalla de Las Guásimas, el  brigadier Maceo dirigió el refuerzo de la famosa infantería oriental.

Carlos Manuel de Céspedes lo hizo coronel el 22 de marzo de 1872, a pesar del recelo de algunos jefes con posiciones racistas contra quien siempre repudió cualquier opinión sectaria, ya fuese el regionalismo, las divisiones en las filas mambisas o las manifestaciones racistas.


Cuando Calixto García cayó prisionero en 1874, Maceo tenía capacidad y méritos superiores a otros para sustituirlo en la jefatura de Oriente, pero presidentes, sucesores de Carlos Manuel de Céspedes, rechazaron el ascenso natural de un representante de las capas populares.

La campaña de Maceo en Oriente (1875-1878) mantuvo en pie de guerra a esa región, mientras  otros territorios empezaron a decaer.

En la Guerra del 95 dirigió 119 combates, en poco más de año y medio.  Fue el brazo derecho de su gran maestro, Máximo Gómez.  Resultó nombrado Lugarteniente general del Ejército Libertador por la Asamblea Constituyente de Jimaguayú.

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